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América Latina vira a la derecha

Las transiciones políticas en Argentina y Venezuela, sumadas al proceso de pacificación en Colombia y la restaurada relación EU-Cuba cambia la perspectiva electoral de América Latina
Brasileños protestan contra el gobierno en Brasilia, luego de que el Congreso iniciara el proceso de juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff (ERALDO PERES. AP)
13/12/2015
04:10
José Meléndez, corresponsal
Caracas
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El péndulo político de América Latina y el Caribe, que en 1999 comenzó a moverse a la izquierda bajo las consignas anti-Washington y pro-Cuba, tras emerger al poder del venezolano Hugo Chávez Frías por la vía de las urnas y no por las armas y con el petróleo como apetecida mercancía para la adulación ideológica de frágiles aliados, ahora empezó a trasladarse hacia la derecha, luego de las victorias electorales opositoras en Argentina y Venezuela entre el 22 de noviembre y el 6 de diciembre de este año.

El proceso se registró en el contexto de la normalización de nexos entre Estados Unidos y Cuba, iniciado en diciembre de 2014 y que en 2015 abrió una nueva era en las relaciones interamericanas tras más de 55 años de líos bilaterales, y la negociación de paz entre gobierno y guerrilla de Colombia, después de más de medio siglo de guerra con expectativas reales de pacificación para 2016.

Marcado en 2015 por el triunfo del movimiento de indignados en Guatemala, que en septiembre obligó a Otto Pérez Molina a renunciar a la presidencia para ser encarcelado como presunto jefe de una estructura criminal culpable de una millonaria defraudación aduanera, al panorama se añade un factor esencial: la crisis de la izquierda gobernante en Brasil por los escándalos de corrupción que arrinconan a la presidenta brasileña Dilma Rousseff.

En Argentina, el opositor Mauricio Macri venció en segunda ronda al oficialista Daniel Scioli y, a partir del 10 de diciembre, asumió la presidencia, poniendo así fin a 12 años de gobiernos consecutivos de Néstor Kirchner, de 2003 a 2007 y fallecido en 2010, y de su esposa, Cristina Fernández, de 2007 a 2015.

El antichavismo derrotó al chavismo en los comicios legislativos del 6 de diciembre en Venezuela, logró 112 de los 167 escaños y el 5 de enero de 2016 asumirá el control de la Asamblea Nacional, en un hecho histórico en casi 17 años del régimen revolucionario instalado por Hugo Chávez, fallecido en 2013. Aquella oleada chavista repercutió con la instalación de gobiernos afines en Nicaragua, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Argentina y Uruguay.

El hambre cambia las cosas

El ex presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle (1990-1995) alertó que “a mí no me gusta vincular las cosas en forma automática, como cuando se decía que el péndulo iba a la izquierda y todos los países para un lado, porque hay circunstancias distintas”.

“Pero ahora hay algo que es común: se acabó el dinero, porque se desparramó en vez de invertirlo y vienen el hambre y la carestía y la gente cambia de manera de ver las cosas. Es muy natural que la gente las vea a través del almacén y de la barriga”, dijo Lacalle en una entrevista con EL UNIVERSAL en esta ciudad.

El ex mandatario, que integró el equipo de ex gobernantes que acompañó el proceso electoral venezolano, aludió a la profunda crisis socioeconómica de este país, con desabasto de mercados, acelerada inflación e incontrolable devaluación monetaria, y adujo que “en Argentina pasó lo mismo. Los Reyes Magos se fueron. Agréguese la baja de los precios del petróleo, lo que para países como Venezuela es un doble golpe”.

A juicio de la ex presidenta costarricense Laura Chinchilla (2010-2014), este “es un momento bastante esperanzador. El cambio en la región tiene en común un factor: el empoderamiento de la sociedad civil frente al poder. Y no importa el signo político del poder. Sería una lectura muy errada si una derecha ideológica empieza a celebrar el fracaso de una izquierda ideológica. Verlo así sería simplificar el tema, volver a ver a América Latina con ojos del pasado”.

“Lo que hay es una sociedad civil más empoderada que demanda a unos y a otros por igual, derecha o izquierda, más eficacia, más transparencia y más respeto a las reglas básicas de la democracia”, subrayó Chinchilla, también integrante del equipo.

Consultada por este diario, Chinchilla alegó que “mucha de esta indignación regional protesta por el deterioro de la economía y el grave deterioro socioeconómico de la población. Ya no basta con atenerse a que (el precio de) las materias primas nos vuelva a hacer el trabajo, sino que hay que mejorar la productividad. No es combatir a la pobreza con transferencias sociales que generan mucho clientelismo, sino generar condiciones de empleo para que la pobreza disminuya de forma consistente”.

Otra ruta

Para el guatemalteco Nery Rodenas, director ejecutivo de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, “la ciudadanía ya probó ideologías y prácticas económicas que tuvieron aciertos y desaciertos, pero por los errores de tantos años ahora prueba otras propuestas, en un péndulo de izquierda a derecha y en una alternancia del poder. Ante el cansancio con la corrupción, hay un protagonismo ciudadano”.

“Esperamos que con este cambio tampoco retrocedamos en América Latina y el Caribe a las dictaduras de derecha del pasado”, declaró Rodenas a este periódico. “Aprendamos de la historia”, subrayó.

En opinión del diputado nicaragüense Víctor Tinoco, jefe legislativo del opositor Movimiento Renovador Sandinista, “hay nuevas corrientes en América Latina sobre el principio de que el cambio político debe consolidarse mediante la sociedad civil y con el voto para el cambio”.

“La realidad no es si la derecha o la izquierda es buena o mala. Los viejos paradigmas de izquierda y derecha se enfrentan a la realidad de que, si a la gente no se le resuelven los problemas, tienen que abandonar el poder”, afirmó Tinoco a EL UNIVERSAL.

“El discurso radical, que daba aliento a muchos sectores, se acabó”, sentenció.

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