No infraccionan para evitar caos vial en la zona, afirman

Metrópoli 17/12/2015 01:22 Fanny Ruiz-Palacios Actualizada 14:57

Agentes de tránsito son tolerantes ante las faltas de los automovilistas; sólo les informan que no pueden realizar ciertas acciones y los dejan seguir

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Ante la tolerancia de algunos policías viales, automovilistas y motociclistas cometen infracción tras infracción. En Paseo de la Reforma hay elementos viales, quienes regulan el flujo vehicular y dan indicaciones a los conductores. A pesar de ver que cometen faltas al nuevo Reglamento de Tránsito capitalino, sólo les informan que no pueden realizar determinadas acciones y los dejan seguir su camino.

En Reforma y Río Rhin, por ejemplo, agilizan el tráfico y piden a las personas no invadir los pasos peatonales, pero no todos los escuchan ni atienden sus indicaciones.

Decenas de automovilistas insisten en rebasar los cruces peatonales, ven la luz amarilla o roja de los semáforos y siguen avanzando, de tal modo que quedan sobre las llamadas cebras.

Por momentos, los uniformados se mueven de un lugar a otro para realizar labores de vialidad, al ver el punto sin vigilancia, los conductores aprovechan para pasarse altos, dar vueltas prohibidas, invadir los pasos peatonales, utilizar teléfonos celulares y cometer otras faltas.

Oficiales de Tránsito comentan que la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) no ordenó una cacería de infractores, por lo que no sancionan a todos los infractores. Otra razón para no multar es el tráfico que se crea al detener a un auto, pues afirman que lo primero es garantizar la movilidad de los ciudadanos.

“Estamos infraccionando, pero ahorita estamos apoyando en la vialidad, a menos de que se comenta una infracción”, mencionaron.

Son tres mujeres de entre 30 y 40 años de edad quienes permanecen en la Glorieta de la Palma para realizar acciones de movilidad y vigilar que la mayoría respete la nueva normatividad.

A pesar de ser mujeres, los automovilistas las agreden verbalmente y les reclaman los actos que llevan a cabo para liberar Paseo de la Reforma que rápidamente se satura.

De acuerdo con el actual Reglamento de Tránsito agredir verbalmente a los uniformados amerita una multa de mil 400 a 2 mil 097 pesos y hasta la remisión al Juzgado Cívico.

Por la radio de una de ellas, quien porta un brazalete que la autoriza para infraccionar, suena una alerta. Entre los policías se comunican para detener al chofer de una camioneta quien fue acusado por un motociclista de aventarle corcholatas y basura. Tras detenerlo, dos uniformadas dialogan con el conductor. Tanto él como su acompañante niegan los hechos y los dejan retirarse.

Pasa el tiempo. Sobre la lateral de Paseo de la Reforma avanza un auto color gris, cuyo conductor se detiene sobre el paso peatonal; a una mujer no le parece y le reprocha al automovilista su acto. La policía con el brazalete se acerca al conductor y determina sancionarlo. Ante el tráfico que se género en cuestión de segundos, la uniformada le toma una fotografía y le pide orillarse.

Carlos “N”, de 40 años, menciona que no fue su intención faltar al reglamento: “había mucho tráfico y me pasé un poquito sobre el cruce peatonal. Yo sigo mucho las reglas, pero esta vez fue así”.

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