Se encuentra usted aquí

Cuando el oso se vuelve loco

14/12/2017
02:11
-A +A

En reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, el Presidente Donald J. Trump una vez más nos recuerda que estamos confrontando a un individuo más preocupado en apelar a su estrecha base política sin evaluar o incluso entender las consecuencias de su imprudencia. Esa misma falta de criterio debe alarmar a los proponentes de mejores relaciones entre los Estados Unidos y México, ya que Trump podría cumplir otra de sus promesas de campaña en retirar a los Estados Unidos del TLC. Es una amenaza real.

Tal decisión traería grandes implicaciones para México. Las pérdidas económicas serían grandes, pero, en mi opinión, no devastadoras. Comercio EUA-México no se acabará, aunque podría llegar a ser menos ventajoso para ambos países. Pero hoy en día la economía de México es mucho más fuerte y diversificada que hace 25 años, que con un fuerte liderazgo en el gobierno y el sector privado se desarrollaría nuevas oportunidades económicas con nuevos socios. El problema reside en la inversión que depende de la confianza  que se deriva del hecho de contar con el TLC.

Eso sí, el impacto a la relación bilateral sería devastadora.

Recordemos, que el Tratado de Libre Comercio impulsó una liberalización de la vida política y económica en México y transformó la relación entre Estados Unidos y México.  Maduramos como socios, forjamos una amplia gama de cooperación en ámbitos políticos, económicos y en seguridad, y colaboramos en foros globales como iguales. Comenzamos a trascender el peso de la historia entre nuestras naciones y apuntarle a una visión compartida de prosperidad y seguridad mutua. La política de antiamericanismo dejó de ser tan atractiva.

El viejo paradigma de los dos países incapaces o indispuestos a entenderse entre sí fue reemplazado por uno de mayor comprensión y participación mutua, sustentado en una perspectiva adulta que reconoce las inevitables sutilezas y complejidades. El entendimiento permitió que los dos países lograran avances importantes en temas mutuos.

De desaparecer el TLC, ¿sería posible mantener los elementos positivos de la relación? La complejidad es enorme y, en ese escenario, tendría que haber una claridad  de visión en ambos lados de la frontera para proteger lo que se ha creado y para prepararnos para la era posterior a Trump.  Si el pasado sirve como factor predictor, parece claro que sería muy difícil mantener y preservar la visión de una América del Norte próspera y fuerte.  El TLC es sin duda la piedra de toque.

Hoy es claro que en el último cuarto de siglo se produjo una falla generalizada de liderazgo y visión en América del Norte. El TLC  acabó siendo un fin en sí mismo y no el comienzo de un proceso de mayor integración. De hecho, cuando se dio la negociación, había grandes esperanzas de que la cooperación en el plano comercial permitiría avanzar en otros frentes, desde la cultura y la educación hasta  el intercambio de profesionales y un flujo más ordenado de personas a través de nuestra frontera común.

Cada una de estas esperanzas requería tanto el compromiso tanto la disposición para enfrentar intereses creados, pero los líderes políticos fueron incapaces de mantener una visión de América del Norte mientras se enmarañaban en las pequeñas crisis que inevitablemente arroja la interacción cotidiana. Los líderes de ambos países no fueron lo suficientemente valientes para mantener el objetivo claro y avanzar, de manera agresiva, hacia una nueva visión.

Esta incapacidad para moldear el futuro impidió hacer frente a los cambios que  estaban ocurriendo globalmente. El mundo se abrió pero no estuvimos a la altura para lidiar con él. En los dos países las élites políticas no han respondido adecuadamente a los cambios profundos en nuestras economías, mucho de ellos productos del TLC. No han hecho lo necesario para preparar a su población para los desafíos del siglo XXI.  Y es en este vacío, creado por la falta de visión y pobres respuestas a los cambios ocurridos en la sociedad, que un demagogo como Trump, ofreciendo respuestas simplistas  pudo llegar a ganarse el apoyo de muchos votantes decepcionados por la incapacidad de gobiernos sucesivos para lidiar con los complejos problemas de nuestra era.

Con respecto a México, las ideas de Trump se fundamentan en un conocimiento claramente limitado, anticuado, racista y sesgado. Las formas de Trump amenazan con regresar la relación entre Estados Unidos y México a la era en que las dos naciones ignoraban las ventajas de mayores lazos.

Ahora nos enfrentamos a un desafío conjunto. Trump no me representa a mí ni a la mayoría de los estadounidenses que votaron por otro candidato. La gente de buena voluntad a ambos lados de la frontera debe mantener el sueño de un futuro basado en tolerancia y un aprecio por los beneficios de una mejor y mayor cercanía.

En este coyuntura México se está defendiendo bien: está actuando con dignidad, no ha aceptado los llamados de algunos de sus políticos y comentaristas que argumentan a favor de una postura hostil, por ejemplo, cortando la cooperación en temas de seguridad y migración, como una forma de amenazar a Estados Unidos. Aunque comprensibles, estas propuestas no reconocen que abandonar la cooperación agravaría una situación ya de por sí difícil y perjudicaría tanto más a México.

México no debe perder la vista que al norte de la frontera, México sigue teniendo muchos aliados en el mundo del gobierno, la industria, el comercio y entre el público en general. La resistencia al Trump que vemos cada día continuará y los partidarios de una relación digna y valiosa con México continuarán la lucha.

Este no es el momento para el pesimismo. Es cierto que todos estamos pasando por un periodo muy difícil, pero los buenos, los tolerantes, y los humanos entre nosotros -en México y Estados Unidos- prevalecerán, si los políticos de ambos países que ahora están sumidos en elecciones conflictivas de 2018 pueden ofrecer un liderazgo basado en el sentido común y una visión optimista del futuro.

Ex embajador de Estados Unidos en México
Ex embajador de Estados Unidos en México

Comentarios

 
 

MÁS EN OPINIÓN