“Nadie puede olvidar tanto muerto”

Tras la masacre de 72 migrantes en San Fernando se estima que 12 mil personas abandonaron el municipio y 2 mil viviendas quedaron solas. Hoy, los desplazados retornan, según el alcalde

El hotel América es un claro ejemplo del abandono que sufren los comercios del municipio, luego del periodo de violencia que se vivió en la comunidad (FOTOS: ESPECIAL)
Estados 24/08/2016 01:27 Redacción Actualizada 07:48

El 24 de agosto del año 2010, en un rancho ubicado al noreste de San Fernando, fueron encontrados 72 cadáveres de migrantes de diferentes nacionalidades, asesinados a balazos por sicarios del grupo criminal Los Zetas. El hallazgo que cimbró al país y conmovió al continente se logró gracias al testimonio de Luis Freddy, quien sobrevivió al hacerse el muerto al recibir un balazo en la cabeza.

A seis años de la masacre, San Fernando aún tiene marcadas en su vida cotidiana las huellas de la peor época de violencia en su historia.

Aunque en años recientes, con la presencia militar y policial, se redujeron los índices de extorsiones y homicidios, en los habitantes de las comunidades aún se refleja el miedo.

“Aquí seguimos luchando para salir adelante”, expresa con timidez al reportero don Fernando Pérez, quien está recargado en una pared y mira hacia la calle principal. Evita mirar al rostro del visitante.

—¿Lo que ocurrió hace seis años afectó al municipio?— se le cuestiona.

—Pos claro. No se hablaba de otra cosa, de puros muertos y luego de narcofosas. Mucha gente se fue de aquí y no han regresado.

Y sí, el éxodo que produjo la violencia sacudió la vida comercial y agrícola de San Fernando.

Según estimaciones periodísticas, de algunas autoridades y de los propios habitantes, en la peor crisis de violencia en 2010 unas 12 mil personas abandonaron el municipio y quedaron
2 mil viviendas solas.

Al recorrer las calles aún se observan muchas casas abandonadas y locales comerciales en ruinas. Un ejemplo es el Hotel América, al que no se acerca nadie. Padece las huellas del olvido.

“La mayoría de los dueños, la familia Galván, fueron asesinados”, comentó un lugareño.

En plena zona centro luce solitaria la construcción de lo que fue la licorería Don Beto, entre las calles Ruiz Cortines y Niños Héroes.

Con la instalación del cuartel militar en San Fernando y la detención de presuntos jefes zetas involucrados en las matanzas de migrantes, como Martín Omar Estrada El Kilo, Edgar Huerta Montiel, El Wache y Salvador Martínez Escobedo, La Ardilla, en la zona comenzó muy lentamente a reactivarse la vida comercial.

De día hay movimiento de vehículos, personas de compras y niños que retornan de clases. Se observan vendedores ambulantes y personas que hacen trámites en el ayuntamiento.

“Ahorita hay calma, así queremos que siga siempre”, dice una señora quien se niega a dar su nombre.

Aunque no dio cifras, en una entrevista reciente, el alcalde priísta Mario Alberto de la Garza asegura que los desplazados comienzan a retornar a San Fernando.

Citó como ejemplo que se volvió a realizar la feria con buenos artistas y grupos musicales, “antes ya nadie quería venir a San Fernando, se está recuperando el municipio”, dijo.

Pero lejos de las declaraciones de esperanza, cuando la oscuridad cubre a San Fernando reina un silencio que invita a la reflexión y al recuerdo de muchas historias de sangre y terror, como lo reflejan las palabras de don Horacio, “nadie olvida a tanto muerto”.

El municipio de San Fernando cuenta con 6 mil 91.36 km cuadrados de superficie territorial, con 333 localidades y al este del municipio se ubica la Laguna Madre.

Por su posición geográfica, y a pesar de todas las historias de violencia que se han relatado, a seis años de la masacre de indocumentados San Fernando sigue siendo el paso obligado de miles de migrantes.

Del 13 de mayo del 2014 al ocho de agosto del presente año, el Instituto Nacional de Migración (INM), con apoyo de las corporaciones que integran el Grupo de Coordinación Tamaulipas, rescataron o aseguraron mediante operativos a 28 mil 284 migrantes centroamericanos, sudamericanos y de otras nacionalidades.

De la cifra que aportó el Instituto de Migración, el mayor porcentaje de los operativos han sido en la fronteriza Reynosa, y entre las personas predominan los guatemaltecos, hondureños y salvadoreños.

Diversas fuentes consultadas coincidieron que, efectivamente, el mayor porcentaje de estos migrantes tuvo que atravesar por el municipio de San Fernando. Ni el horror de la tragedia los ha detenido.

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