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De nuevo sin hogar, víctimas de 'Manuel'

Estados 21/08/2016 01:27 Vania Pigeonutt Corresponsal Actualizada 13:04
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Casas para reubicar a damnificados por la tormenta tropical fueron edificadas sobre un manantial; Sedatu asegura que reconstruirá las 12 viviendas que se encuentran en riesgo de caerse

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Chilpancingo.— La silla de ruedas rota de Marvin Sonora Villa es de las pocas pertenencias que quedan en su casa, una de las tres en las que desalojaron a 14 personas del fraccionamiento Zolamaitic, que ya es el segundo en la capital de reubicados por las lluvias de la tormenta tropical Manuel en cuyo terreno y casas se han detectado problemas; el primero, El Mirador, cercano a la Autopista del Sol.

Yolanda Villa, mamá de Marvin, visitó el sábado su antigua casa, la quinta afectada por el deslave de terraplén, que se cayó porque el terreno está encima de un manantial y a causa de las últimas lluvias se reblandeció la tierra y quebró las estructuras socavando los cimientos. Yola, viuda hace seis meses y de 47 años de edad, vive con sus hijos, nuera y nietos, desde hace tres días en una casa prestada.

Para llegar al fraccionamiento Zolamaitic se caminan mínimo cuatro kilómetros desde la carretera federal Acapulco-Chilpancingo, al norte de la capital en el poblado de Petaquillas, sobre un camino de tierra acompañado de hierba alta e insectos. No hay combis que suban a la gente que vive en las 67 casas de unos 50 metros cuadrados que se aprecian en rosa, amarillo, azul y naranja.

La Secretaría de Protección Civil evacuó tres viviendas habitadas por 14 personas, la mayoría en la casa de Yola. El titular de la dependencia, César Mayares, alertó que son cinco de la calle Miguel Hidalgo donde están alzadas otras siete casas de damnificados de Tepechicotlán, una comunidad de Chilpancingo, en riesgo de caerse, y si no se refuerza esa hilera, todas correrán esa suerte, dos en riesgo no están habitadas.

Entre montañas de polvo y cinco casas a la deriva, Yola muestra los montículos de tierra revuelta de lo que sería su muro de contención de deslaves, pero que se derrumbó y ocasionó un agrietamiento frente a las 12 viviendas. La última en “irse en pedacitos” fue la suya. Acompañada de su perra La Coyota, confiesa que piensa en su familia: sus tres hijos, su nuera y sus hijas, en especial en Marvin de 14 años, quien no puede caminar desde los ocho y cuya única silla de ruedas se atrofió.

Yola, piel morena, 1.60 de estatura, se dedicaba a vender elotes antes de que el río se llevara su casa con techo de lámina donde habitaba con su familia completa, porque aún vivía su esposo en 2013 en Tepechicotlán, cuando perdieron sus pocas pertenencias e iniciaron de cero. Ahora se mantiene de las contribuciones de sus hijos que son campesinos o peones y no tiene muebles aún.

Hace seis meses su esposo murió atropellado justo al cruzar la carretera y subir a su casa, único patrimonio, por eso pide apoyo a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), para que no los deje solos. No quiere opinar sobre las responsabilidades de la constructora que, según el mismo delegado de la dependencia federal, José Armenta Tello, no realizó el estudio de factibilidad de terreno. Ella, dice, quiere su casita, que aunque sea pequeña le daba seguridad.

Estos tres años han sido difíciles, lo último más fuerte fue despedirse de su compañero y ahora las lluvias. Por ahora dosifica su despensa que recibe cada dos meses de un programa federal. Hace rendir hasta el final los siete kilos de arroz, frijol, pastas para sopa, atunes y sardinas que le dan.

Vía telefónica, el delegado de Sedatu reconoció que antes de que concluya el año tendrán el estudio hidrológico de suelo, para ver si colocando drenaje o de qué otra forma se puede canalizar el agua del manantial sobre el cual está el terreno, respetando el cauce natural del agua, mismo que la constructora Jumen SA de CV incumplió en verificar.

Dijo que son máximo 12 casas en completo riesgo de caerse, pero que serán construidas de nueva cuenta. La Sedatu tendrá que pagar nuevamente por casa los 200 mil pesos de hechura, estudios de factibilidad, entre otros gastos; más lo que cueste realizar otras 32 casas de El Mirador que tienen que hacer otra vez. Asimismo, adelantó que el órgano interno de control de Sedatu revisa demandar a las constructoras fraudulentas.

A Yolanda no le importa cómo resolverán el problema, ella sólo quiere que la ayuden, por ahora buscará trabajo para poder comprar otra silla para Marvin.

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