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Marchan en Temixco; exigen justicia para alcaldesa

Estados 07/01/2016 21:19 Justino Miranda / Corresponsal TEMIXCO, Mor. Actualizada 21:46
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Juana Ocampo, madre de Gisela Raquel y activista del PRD, asegura que acudirán hasta las instancias internacionales para exigir justicia

Juana Ocampo se niega a borrar los sellos de violencia en su rostro. Esos moretones en su cara, asestados por los homicidas de su hija la mañana del sábado pasado, parecen imborrables a pesar, dice, de orar con frecuencia el Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas, así como nosotros debemos perdonar a los que nos ofenden”.

Se dice fácil, afirma, pero en momentos de sufrimiento, muy difícil de entenderlo y más difícil de aceptarlo. "Pero aquí estoy haciendo un esfuerzo por intentarlo y espero junto a ustedes lograrlo”, dice.

Ocampo, madre de la alcaldesa Gisela Raquel Mota Ocampo asesinada en la sala de su casa frente a sus familiares, se dice convencida de que la violencia no debe combatirse de la misma forma. “El rencor genera mas rencor, ello hace daño a los demás y envenena el alma”.

Y enseguida pide al presidente Enrique Peña Nieto sensibilidad ante la situación del país. “Si el presidente de México se sintonizara al clamor nacional e internacional ayudaría para que no solamente mi hija sino todos los que de una u otra forma han sufrido por la pérdida de un ser querido por la situación que vive el país”.

Juana, su familia y un contingente superior a las mil 500 personas marchan por la "paz y justicia en Temixco". Lo hacen en silencio desde la iglesia de Acatlipa hacia la explanada de la presidencia municipal de Temixco, donde gobernaría su hija de enero de 2016 a diciembre de 2018. Le siguen mujeres, hombres, ancianos y niños, en su mayoría humildes, que llevan cartulinas de apoyo; le brindan calor humano pero su rostro mantiene un rictus de dolor lapidario.

A su lado va un párroco y varios de los asistentes llevan cirios igual que Juana para “iluminar” el camino de Gisela Mota Ocampo, asesinada por un grupo armado en el interior de su casa, en la colonia Pueblo Viejo, una zona marginada de esa demarcación.

La marcha prácticamente se convierte en una procesión y más adelante Juanita legitima su adhesión con la religión católica y menciona su origen de activismo social al lado del desaparecido obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, impulsor y activo ideólogo de la Teología de la Liberación y del llamado progresismo católico.

“Les confieso que cuando cometieron el despido crimen en contra e mi hija, mis primeros sentimientos fueron de odio, frustración y hasta de reclamo a Dios. El obispo (Ramón Castro) y varios curas, amigos de la familia, me abrieron los ojos, los sentidos. Entonces recordé las enseñanzas del obispo Sergio Méndez Arceo, impulsor de la Teología de la Liberación y compromiso con los pobres”, lee Juana Ocampo de espaldas a la presidencia municipal.

En su lectura aboga por las víctimas del país pero también por quienes toman las decisiones para que convoquen a un encuentro nacional “para que todas las fuerzas políticas, económicas, organizaciones no gubernamentales, intelectuales y autoridades, diseñen un plan nacional para abordar este tema en todos sus ángulos, principalmente en la prevención y tratamiento de reconstrucción del tejido social”. A la prensa pide no revictimizar a su hija mediante la “distorsión” del caso.

No a la lucha del poder por el poder

Juana Ocampo, activista reconocida en el PRD, asegura que acudirán hasta las instancias internacionales para exigir justicia para esclarecer el asesinato de su hija, y también dijo sentir un poco de alivio por la declaración de la ONU para que se reconozca el homicidio como un feminicidio.

En la marcha surgen cartulinas para exigir justicia y también asoman con timidez otras leyendas donde sugieren a Juana ocupar el sitio de su hija y asumir la presidencia municipal de Temixco. Ese grupo de seguidores, unos 25 ó 30, la acompañan hasta el final del mitin en la explanada municipal y azuzados por regidores afines a Gisela Ocampo, vitorean a Juana para asumir el cargo de alcaldesa.

Pero ella los ataja y dice que ahorita no piensa en eso porque “estaría como un buitre esperando". A quienes ya se disputan el poder los censuró y les recordó que todavía no se cumple el novenario de su hija, y por lo tanto deben guardarle respeto. Si el Cabildo está siendo respetuoso entonces yo también, afirmó.

A las autoridades electas pide mantener el equipo de trabajo y continuar con el plan de gobierno dispuesto por su hija como las políticas públicas con perspectiva de género, desarrollo sustentable, austeridad en la administración y cabildos públicos y abiertos.

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