Esferas con clase mundial

El municipio michoacano es reconocido por la calidad de sus figuras navideñas, incluso, esta artesanía ha adornado sitios emblemáticos como la Capilla Sixtina, la Casa Blanca y El Vaticano, pese a la competencia desleal por los productos chinos

Forma; los tubos de cristal son soplados por los artesanos hasta adquirir las siluetas buscadas, se ayudan de un soplete para mantener maleable el material y poder manipularlo (ARMANDO SOLÍS. EL UNIVERSAL)
Estados 20/12/2015 01:25 Carlos Arrieta / Corresponsal Tlalpujahua Actualizada 07:17

La esfera artesanal que se elabora en el Pueblo Mágico de Tlalpujahua ha logrado una fortaleza en el mercado interno al posicionar un aproximado de 15 millones de piezas por cada temporada navideña en el país, a pesar de que se ha visto desplazada en el mercado internacional por la competencia desleal del producto chino.

Los 400 talleres del pintoresco pueblo no se dan abasto para cubrir la demanda y en plena temporada decembrina, algunos se declaran sin producto, incluso para comercializar entre los más de 400 mil visitantes nacionales y extranjeros que llegan en esta época para apropiarse de estas piezas únicas.

Joaquín Muñoz Orta, y su esposa, María Elena Ruiz Villagrán, unos de los pioneros en la fabricación y comercialización de la artesanía, no dimensionaron el éxito que tendrían en el país y en varias naciones, al regresar a México tras varios años de trabajar como migrantes en Estados Unidos.

La esfera de Tlalpujahua ha adornado, incluso, lugares la Capilla Sixtina, El Vaticano, y la Casa Blanca, explica José Daniel Muñoz Ruiz, hijo del matrimonio.

La colorida pieza de cristal inflada por el aliento de los lugareños hasta darle una excepcional forma, alcanzó, en 2000, su máxima producción de 120 millones de ejemplares.

Sin embargo, en esa década, era muy castigada en su costo para la comercialización en tiendas de autoservicio y departamentales, que remataban las cajas de esferas que no se vendían durante la temporada.

Ahí había pérdidas millonarias, recuerda José Daniel, productor y gerente general de la Casa de Santa, “La tienda navideña más bella de México”, y descendiente del matrimonio que marcó el antes y el después del colorido municipio de Tlalpujahua.

Asegura que cuando sus padres incursionaron en el negocio sólo había 35 talleres y la mayoría de los artesanos aprendieron la técnica de su papá, por lo que decidieron montar sus propias micro-fábricas al interior de las viviendas estilo coloniales, con las cuales abastecerían la demanda de ese entonces.

El joven empresario resalta que a pesar de que actualmente la producción es menor, ya no se registran pérdidas y la cristalina figura se puede comercializar a un precio justo, que va de tres hasta 300 pesos o más por cada esfera, en venta al menudeo, de acuerdo con la calidad y tiempo de elaboración de la pieza.

La “más bonita del mundo”

Daniel narra que en los 60 su familia, principalmente sus padres, en la búsqueda de una oportunidad de vida y un negocio, comenzaron la elaboración de las esferas de navidad.

“Mi padre, en el 59, sale a Estados Unidos a trabajar y estando allá, en Chicago, observa la fabricación de los árboles. Tras varios meses regresa a México con esa idea, con esa motivación de hacer árboles de Navidad”, explica.

Con mi madre se asientan en Tlalpujahua, inician la venta de árboles y se cuestionan: “¿Y ahora, qué le vamos a poner a los árboles?”.

Ante ello, Joaquín y María Elena pensaron en las esferas y a partir de ahí comienza de cero el proceso de investigación y elaboración; se capacitaron un poco en México y aprendieron así, empíricamente, narra su vástago.

Reconoce que en la actualidad hay una gran competencia, pero también pondera el que la esfera de Tlalpujahua se caracteriza por su calidad, “no por algo es la más bonita del mundo y ha sido vendida en Estados Unidos, Canadá, Francia, Inglaterra y Singapur”.

Recuerda, incluso, que en 2012 las esferas adornaron los árboles del Vaticano, el aula Pablo VI y el Museo Vaticano, además de que fueron bendecidas por sus santidades Juan Pablo II y Benedicto XVI.

La diferencia que ha marcado a la pompa de cristal es una, a decir del empresario: “Son las mejores porque son totalmente artesanales y quienes las elaboran son artistas, los mejores artesanos del mundo”, afirma orgulloso.

Lucha contra la competencia

Daniel Muñoz señala que a pesar de su recuperación y mantenimiento como uno de los productos artesanales más importantes de México, los fabricantes de esferas enfrentan dos problemas graves: la competencia desleal que representa el producto de origen chino y la economía, porque las materias primas cada vez son más caras y los precios de los adornos prácticamente se han mantenido.

Recuerda que de unos años a la fecha también los mercados internacionales, como el de Estados Unidos, resultaron muy afectados, “y es que China hace productos muy, muy, muy, muy baratos. Una esfera de ese país, por ejemplo, es 15% más barata, dependiendo de la calidad y el tipo de producto”.

Apunta que a partir de la incursión del artículo asiático los productores michoacanos han perdido alrededor de 30% de sus ventas, tanto en México como en Estados Unidos. Aunado a ello, está la venta del producto elaborado en plástico, que “también es importado y también nos ha afectado bastante”.

“A esa magnitud nos ha perjudicado”, reconoce José Daniel Muñoz, quien aclara que la esfera michoacana se mantiene en lucha y eso ha permitido que el efecto negativo se revierta año con año “por la calidad de los productos son mejores que en cualquier parte del mundo”, defiende tajante el entrevistado.

No obstante, la recuperación ha sido parcial, ya que si bien con Estados Unidos, por ejemplo, “nuestra cercanía con ellos y la calidad nos hace más competitivos”, la realidad es que la venta versus el mercado norteamericano está mermada: “Ahorita entre 90 y 95% de la producción de esfera es para venta local, nacional, es el mercado más importante que tenemos por el problema de los chinos en Estados Unidos”, profundiza Daniel.

El renombre de Tlalpujahua como el municipio más famoso en la fabricación de esferas le ha valido la vida, y gracias al turismo que registra, el fabricante se mantiene en lucha.

Dice que cada año, al menos medio millón de turistas visita el pueblo artesano, y de ellos “casi 400 mil vienen en temporada navideña, por eso nos enfocamos al mercado nacional, al mercado del menudeo”.

Aunque el mercado local es el más importante, también hay artesanos que producen esfera y que venden fuera de México, principalmente a Estados Unidos y “a Canadá, pero mínimamente”.

Muñoz refiere que los artesanos decidieron enfocar más la producción al mercado nacional en los últimos años toda vez que ya comprobaron que es más redituable la venta directa y al menudeo, “no hay intermediarios y ganas un poquito más”.

Abren talleres

Tlalpujahua sustenta la fuerza de su producción en alrededor de 400 talleres artesanales, que a decir del joven michoacano, son empresas familiares, y por tanto, mantienen una gran unidad.

Esto quiere decir —agrega—, que cerca de 4 mil personas son las que se sostienen de este oficio, una de las principales actividad económicas de este municipio.

Sin conflictos de por medio, los artesanos de este ayuntamiento michoacano sí viven en una competencia sana y tienen muy en claro que va a tener más ventas el que tenga un mejor producto con precios competitivos, “ese es el que va a tener mejores oportunidades de venta”, afirma Daniel Muñoz.

 42 años de dar vida a las esfera

A los 16 años, Adán Sánchez Colín aprendió el arte del soplado de esferas. Pasaron 42 años y sigue en el oficio. En su familia ya son tres las generaciones que han trabajado en esta actividad; actualmente una de sus nietas está en el proceso del empaquetado.

El soplado de esferas le ha dejado a Adán muchas alegrías “por los árboles que ponen”, y también porque ese oficio le ha permitido la manutención de sus siete hijos, tres de los cuales ya trabajaron en esta actividad, cuenta a EL UNIVERSAL.

Recuerda que cuando empezó en esta actividad recibió una capacitación de 15 días, y como a él, a muchos otros se las dieron, aunque no siempre con éxito: “Hay quienes les dan sus 15 días y no aprenden”.

Al longevo artesano le enseñó a trabajar la esfera un señor que se llamaba Adán Marín y relata que “me metió al soplado y me capacitó aquí en Tlalpujahua, en adornos navideños y mis hijos también aprendieron aquí”.

El hombre, que gusta de la música norteña y a quien “le pega” la de Caminos de Michoacán, no conoce ningún otro oficio y ni le falta; le gusta hacer “cualquier bola, cualquier figura” y recuerda que empezó haciendo chimborro, chilaca, campanela, campana, y “todo lo que sabemos hacer”.

Sentado frente a los tubos de cristal que después se transformarán en finas figuras,  Adán explica que aunque dejó de estudiar por dedicarse a esto, su familia está orgullosa de su trabajo, de lo que ha logrado, y eso “a uno le da motivación para seguir adelante”. De sus hijos, sólo dos llegaron al nivel de secundaria y actualmente trabajan en Atlacomulco.

Con una jornada de ocho horas seis días a la semana, el artesano reconoce que el suyo es un trabajo muy pesado, pero “también me siento muy contento, no me aburre lo que hago”, describe Adán, quien ha sorprendido a todos los visitantes del taller, que atónitos aplauden cada una de las piezas cristalinas que moldea con sólo su aliento.

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