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Un grupo de personas de la tercera edad afectados fueron recibidos en el DF por el director de coordinación Estatal de la Unidad Coordinadora de Vinculación y Participación Social de la Secretaría de Salud, Eduardo Alonso Mota (LORENZO HERNÁNDEZ)

Llegan al DF 6 de los infectados por bacteria

18/12/2015
01:21
Yazmín Rodríguez / Corresponsal
Cancún.
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Serán valorados por especialistas de instituto oftalmológico. "No puedo perder mi chamba... tengo que sanar", dice afectado

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Seis personas de la tercera edad que perdieron la vista al contraer una bacteria en una clínica privada donde les practicaron cirugías de cataratas, fueron trasladadas a la ciudad de México para ser valoradas por especialistas del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana.

Con el apoyo del gobierno del estado de Quintana Roo, los seis pacientes viajaron cada uno con un acompañante. En la ciudad de México los recibió el director de coordinación Estatal de la Unidad Coordinadora de Vinculación y Participación Social de la Secretaría de Salud, Eduardo Alonso Mota.

Los pacientes, de los cuales cinco son mujeres y un hombre, serán evaluados este viernes y dependerá del diagnóstico que realicen los especialistas lo que determine si serán hospitalizados o regresarán a Cancún para continuar con su tratamiento.

En octubre pasado, una fundación —no se revelará el nombre mientras duren las investigaciones del caso— canalizó a 27 adultos mayores al Instituto de Salud Visual (Isvi) de este lugar para se operados de cataratas de forma gratuita.

Cinco de ellos se infectaron con una bacteria que les produjo ceguera, incluso, a uno le extirparon un ojo.

Suspenden a Isvi. Álvaro Pérez Vega, comisionado de Operación Sanitaria de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), declaró a EL UNIVERSAL que el Instituto de Salud Visual incumplió con varias normas sanitarias, por lo que su operación está suspendida de forma indefinida.

Aclaró que el personal del instituto puede laborar para “ir corrigiendo las anomalías”, pero no ofrecer servicios médicos y de cirugía a la comunidad, en tanto no cubran la “regularización de sus documentos para que puedan reanudar sus labores”.

El Isvi practicó las cirugías a pesar de no contar con permisos para realizar operaciones quirúrgicas y tampoco para el uso adecuado de desechos infecciosos. Carece además de un sistema de calidad del agua.

Pérez Vega negó que la Secretaría de Salud del gobierno federal haya subrogado los servicios del Instituto de Salud Visual para que los pacientes fueran operados de cataratas.

“Fue una fundación altruista la que promovió las operaciones en forma gratuita y decidió que el Isvi de Cancún las realizara”, expresó.

Tiene fe en recuperarse. José Tomás Peh y Uicab es velador en el Palacio Municipal de Cancún. Hoy su empleo y su vista están en riesgo por una infección que adquirió luego de una operación de cataratas.

Don Pepe —como le conocen sus amigos— tiene 68 años y desde hace varias semanas no acude a laborar.

Este jueves viajó, junto con otros cinco afectados, hacia la capital del país para que le hagan una evaluación y saber si tiene algún daño mayor por la bacteria que adquirió durante la cirugía que le practicaron.

El anciano piensa que no hay edad para dejar de trabajar y está preocupado de perder su empleo.

“Ojalá no haya problemas. Hay chismes, pero no los quiero oír”, dice ante las versiones de que por su enfermedad fue dado de baja en su trabajo.

“Se han llevado sus papeles de incapacidad, no le pueden dar de baja”, asegura una asistente del DIF municipal de Isla Mujeres, donde vive.

El velador tiene cinco hijos y se siente confiado de que en el Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana lo dejen bien, “como nuevo”. “Tengo fe en quedar bien de mi vista”, comenta a EL UNIVERSAL.

El hombre relata que aceptó operarse en el Isvi cuando “hicieron una campaña en la Secretaría de Salud y fueron a promover las cirugías en Isla Mujeres. Nos invitaron a participar en ese programa, que no nos iba a costar, ahí fuimos a operarnos, pero no pensamos que pasara algo malo”.

Su prisa por quedar bien no sólo radica en ver mejor, sino en reincorporarse a sus tareas como velador. “No puedo ni quiero perder mi chamba... tengo que sanar”, afirma.

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