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Abuelita pasará Navidad invadida por la nostalgia

Lupita tiene 92 años, dejó su natal Veracruz hace varias décadas; aunque tiene tres hijos, vive sola en un jacal con apenas lo indispensable
Notimex
18/12/2015
16:27
Notimex
Reynosa, Tamaulipas
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Lupita Álvarez, de 92 años de edad, desde hace tiempo vive sola, en un jacal en donde apenas cuenta con lo indispensable para “seguirla pasando”, incluso en esta temporada navideña, donde le invade la nostalgia.

Sus hijos, Juan, Arturo y Mario, ya son adultos y dos de ellos radican en Estados Unidos desde hace varios años, mientras que el tercero vive en Coatzacoalcos, Veracruz, entidad de donde doña Lupita es originaria.

Con melancolía, refirió que para ella los festejos de Navidad y Año Nuevo dejaron de tener interés, pues por diversas circunstancias vive sola aquí en esta ciudad, que le dio cobijo hace ya varias décadas y que, afirmó, difícilmente abandonará.

Aunque comentó que tiene familia en el estado de Veracruz, señaló que no tiene el interés ni el dinero para trasladarse a pasar las fiestas decembrinas en su ciudad natal.

Recordó que cuando sus hijos eran pequeños y vivía su esposo, la Navidad cobraba otro sentido, pues con anticipación se preparaba para comprarles algunos regalos y darles de cenar tamales de hoja de plátano con champurrado.

“Ahora estoy sola y sin dinero, por eso para mí, el 24 y el 31 de diciembre son como cualquier otro día. Hago lo mismo, y pues ceno lo que un grupo de personas nos traen a varios viejos que como yo estamos solos en esta colonia”, enfatizó.

Doña Lupita resaltó que no tiene ganas de irse a convivir con ninguna otra familia o personas, pues dijoe que ha vivido muchos años, de los cuales, la mayoría festejó de alguna manera.

“A mi edad, doy gracias de seguir viviendo y de poder mantenerme sola, claro, con ayuda de quienes nos traen un taquito todos los días, pero aquí no tengo lujos y mucho menos el ánimo para arreglar con adornos navideños, pues esos cuestan caros y yo no puedo, aunque quiera, no tengo más que un cuarto como jacal”, mencionó.

Isela Segovia, integrante de un grupo conformado por 10 mujeres que a diario visitan a personas mayores o con discapacidad que viven solas o que enfrentan alguna necesidad económica, dijo que doña Lupita, al igual que otras personas de su edad, no aceptan salir de su casa.

“Nos reciben la ayuda que les damos, diariamente nos organizamos y les dejamos en una sola vuelta sus tres comidas y ahora que inició la temporada invernal les traemos cobijas y ropa abrigadora, pero no aceptan irse a pasar la Navidad con nosotras o reunirse en su colonia con otras personas.

“Creo que se siente triste y desmotivada, porque sus hijos no la visitan”, expresó.

Para la mujer nonagenaria, los festejos de esta temporada son para la gente que tiene niños y dinero, pues subrayó que en esta época, las personas realizan compras y gastos innecesarios.

Su jacal, como ella llama a su casa, cuenta con piso de tierra y algunas maderas como paredes, carece de cualquier adorno navideño y ni qué decir de pinos o esferas, esos difícilmente podrían ser colocados ante la falta de espacio, infraestructura, dinero y sobre todo de ilusión.

La presidenta de la organización denominada Corazones Jóvenes, Juana Alicia Sánchez, indicó que durante el invierno se incrementa el fallecimiento de abuelitos. “Algunos mueren por complicaciones en sus padecimientos y otros porque se sienten solos”, dijo.

La representante de la organización altruista, que atiende actualmente a unos 600 adultos mayores, detalló que durante la temporada invernal aunada a la falta de cariño y la soledad que algunos enfrentan, se convierten en factores que propician el deceso de muchos de ellos.

“Al llegar esta época, muchos se deprimen y pierden el ánimo por festejar, adornar o salir a convivir con otras personas de su edad”, puntualizó. 

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