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La señora de la tercera edad, al huir de un hogar donde la golpeaba su marido, adoptó a un niño, quien es su mano derecha y la cuida (LORENZO HERNÁNDEZ. EL UNIVERSAL)

“Ahora sólo veo con un ojo”

17/12/2015
03:50
Yazmín Rodríguez / Corresponsal
Isla Mujeres
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Doña Hortensia y 26 personas más se infectaron con una bacteria en una clínica en Cancún

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Hortensia se consideraba una mujer feliz y con una vida relajada; por las mañanas urdía hamacas en el centro comunitario y en su casa cocinaba “muy a su estilo” los platillos de su preferencia, pero sus actividades acabaron de tajo: acudió a que la operaran de cataratas, contrajo una bacteria en el quirófano y eso provocó que le extirparan el ojo derecho para salvarle la vida.

Hortensia Tepal Puc tiene 65 años y es una de las 27 víctimas que se sometió a una cirugía de cataratas en el Instituto de Salud Visual y que tras la afectación a los pacientes, fue clausurada.

En una charla con EL UNIVERSAL señala: “El daño está hecho y me arrepiento, no debí acudir a que me operaran de las cataratas”, pues en lugar de solucionar el problema de salud, perdió un ojo.

La mujer es originaria de una pequeña comunidad maya de Yucatán, Ucán, pero desde hace 40 años huyó de la violencia intrafamiliar, pues su esposo la golpeaba y dejaba sin comer.

En su lucha por salvar la vida, dejó en su casa a los dos hijos que procreó con Luis y nunca más volvió a verlos, pero en Isla Mujeres se recuperó, decidió quedarse y desde entonces ha buscado borrar por siempre los recuerdos.

Al paso de los años adoptó a Ricardo Ponce Pucheta cuando éste estaba en la pubertad. Hoy, el joven es su brazo derecho, la mantiene y cuida. Ricardo se encuentra indignado por el error que provocó la pérdida del ojo derecho de su mamá.

“Estamos dispuestos a exigir justicia, no tenemos nada en contra de los doctores pero sí del Instituto de Salud Visual; es el que debe responsabilizarse de lo ocurrido”, señala.

Doña Hortensia narra que confió en la Secretaría de Salud y en el Instituto de Salud Visual, pues buscaba quedar bien y no seguir sufriendo por las cataratas. “Me salió peor, me arrepiento pero ya no puedo hacer nada, sólo buscar acostumbrarme a ver con un ojo; no es fácil, tengo molestias”, dice.

Origen humilde. La mujer de cuerpo delgado y que habita una humilde vivienda que adquirió hace años trabajando como costurera, mesera y hasta haciendo limpieza en casas, no quiso mostrar su hogar, pidió que la entrevista se realizara en la calle.

“No quiero que vean la pobreza en que vivo... No tengo muchas cosas”, comenta con un dejo de tristeza.

Entonces se explaya y dice que extraña el urdido de hamacas, el cocinar rico para ella y su hijo, salir por la calle y caminar sin ayuda, pero son cosas que “Dios dispuso”, dice resignada.

Pese a ser víctima de una presunta negligencia, doña Hortensia no guarda rencor: “Sí me puse mal... Lo sufrí, pero ya se me está pasando... No puedo odiar a nadie”.

Aún así, comenta, continuará con el procedimiento, con las evaluaciones médicas, para confirmar si la bacteria que infectó su ojo derecho y obligó a extirparlo, ya cedió.

Está consciente de que el peligro no ha pasado, que el tratamiento debe seguir, porque no se sabe qué tanto daño pudo ocasionar la bacteria.

Espera que en cuanto pase todo pueda recuperar su vida feliz, tal como se sentía hasta antes de la cirugía de cataratas que acabó con gran parte de su autosuficiencia como persona.

Para ello confía en que las autoridades cumplan sus promesas, además de esperar que pueda obtener una pensión para vivir sus últimos años sin pasar penurias. En la actualidad recibe una ración de comida al día por parte de la Casa del Adulto Mayor del ayuntamiento de Isla Mujeres.

Vivir bajo riesgo. Doña Hortensia es una de las al menos seis personas que viven en Isla Mujeres y que resultaron afectadas por un quirófano infectado con una bacteria en el Instituto de Salud Visual de Cancún, Quintana Roo.

Otros 21 pacientes viven en comunidades mayas retiradas y en ésta ciudad, pero todos deberán ser sometidos a una evaluación para determinar el daño por la presunta mala praxis. La mayoría de las intervenciones se realizaron a finales de octubre de este año.

De acuerdo con reportes médicos, las bacterias pseudomonas aeruginosas pueden infectar a cualquier tejido del cuerpo humano, sobretodo los dañados o débiles a causa de una lesión o enfermedad, aunado a la posible extensión hacia otros órganos como huesos o el cerebro.

En Isla Mujeres, algunos de los afectados aseguraron que se sometieron a cirugías de cataratas a instancias de la Secretaría de Salud local, la cual les pidió que acudieran a la clínica Instituto de Salud Visual a realizarán las cirugías.

Sin embargo, admiten que fue de forma verbal la instrucción para ser canalizados a la clínica, por lo que no hay forma de constatar las versiones.

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