22 | MAR | 2019
Las llamaradas alcanzan más de 15 metros de altura; sin embargo, ante este reto, la clave es la concentración y cabeza fría, pues una distracción puede causar grandes consecuencias (PATRICIA MORALES. EL UNIVERSAL)

Escenario real. Aprenden a combatir el fuego

16/12/2015
04:00
Edgar Ávila / Corresponsal
Tierra Blanca, Ver.
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En sus prácticas, los contra incendios de Pemex enfrentan las llamas con la adrenalina a tope; su objetivo prioritario es salvar la vida de sus compañeros

Los latigazos del fuego surgen por todos lados. Las intensas llamaradas crecen sin control convirtiéndose en un demonio de mil cabezas que busca venganza y muerte. Implacable abraza un auto tanque con combustible altamente flamable. El calor es sofocante. Conforme las llamas intentan alcanzar las nubes, la intensidad del fuego calienta la piel hasta hacer imposible permanecer en un solo sitio. Los cabellos del rostro y de la cabeza ceden aunque se esté a 20 metros de distancia del infierno.

Los dedos de las llamaradas alcanzan más de 15 metros de altura, pero cuatro hombres enfrentan, de manera estoica, al monstruoso animal mezcla de gases incandescentes que busca acabar con todo a su paso.

En una línea de ataque, tres de ellos —ataviados con sus implementos de protección— sueltan chorros de espuma química en la base de la conflagración; mientras que el cuarto elemento se ubica en el ataque de un hidrante.

“Es una experiencia inigualable, no se puede comparar con nada, son situaciones en la que te corre algo en la sangre, dicen que es adrenalina, pero es un emoción grandísima”, confiesa Agustín Domínguez Martínez, un hombre de 48 años que se encuentra ante las llamas.

Frente a su enemigo, mantiene la concentración y la mente fría, es más ni siquiera le ronda el fantasma de la muerte, porque pensar en ello lo distraería y se vería imposibilitado de derrotar a su enemigo y de salvar vidas.

“Sin pérdida de la concentración, debemos ser fríos, objetivos. Directamente hacia donde está el problema, no debemos distraernos, una distracción puede ocasionar un incidente… la mente fría”, agrega Agustín, quien se encuentra en la primera línea de batalla por ser uno de los mejores instructores del Centro de Formación y Capacitación de Petróleos Mexicanos (Pemex), lugar asentado en el municipio veracruzano de Tierra Blanca.

Poco a poco, comienza a ceder el enemigo. Los productos químicos y la fortaleza del escuadrón de combate van debilitando las llamas, pero los combatientes jamás se confían y siguen pegándole hasta extinguirlo por completo.

Cada vez que se enfrenta al fuego, Agustín piensa en su familia, en sus tres hijas, sus dos nietas y su “bella” esposa, como él la define, pero jamás pasa por su mente la tragedia.

“Dios me ha socorrido y me ha dado la herramienta necesaria, la frialdad para el control de incendios y definitivamente que no, la tragedia no pasa por mi mente, jamás. Si las cosas se pueden hacer bien y conforme a procedimientos definitivamente no, aunque debemos estar preparados para cualquier contingencia y situación que no esté dentro del plan establecido”, agrega.

Lograron sortear la emergencia que forma parte de escenarios de práctica en riesgos en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) que se realizan en este centro de capacitación para decenas de Contraincendios, como se llama a los bomberos dentro de la empresa.

Se trata de escenarios a escala real, a través de los cuales se dan los cursos en materia de contra incendios, materiales peligrosos, búsqueda y rescate, primeros auxilios y brigadas.

Aprenden sobre incendios incipientes, industriales exteriores, estructurales en interiores, estrategias, tácticas y operaciones.

“El hecho de entrar a incendios es parte secundaria, lo principal es la prevención, la actitud, porque 96% del producto de incidente es gracias a comportamientos y actitudes y eso lo evitaríamos”, explica el bombero que lleva 23 años de experiencia como instructor.

Con cientos de entrenamientos en escenarios a gran escala y con al menos 12 incendios reales combatidos, siempre sale satisfecho consigo mismo no sólo por salvaguardar las instalaciones de Pemex, sino también y lo más importante, por salvar vidas de compañeros.

“Me siento bien conmigo mismo, le pido a Dios que me dé sabiduría y control y me siento bien porque ya hemos salvado vidas y eso me llena de emoción y satisfacción”, afirma el instructor, parte de un grupo de seis que trabajan de base en el campo de entrenamiento con diez proyectos con escenarios de práctica para prevención y combate de incendios.

El Centro de Formación y Capacitación de Pemex inició operaciones en 1988, pero en 2014 fue reinaugurado al sufrir una remodelación e integración de nuevos escenarios que lo hicieron un referente internacional en adiestramiento y preparación de personal contra incendios.

Ahora se encuentra al nivel de las escuelas de la Asociación Nacional de la Industria Química; la Escuela Internacional Contra Desastres El Salto Jalisco; y la Escuela de Bomberos de la Universidad de Texas, en Estados Unidos.

El Jefe del centro de formación en Tierra Blanca "Enrique González Morineau", Ariel Mumenthey, explicó que anualmente otorgan 47 cursos con una participación de entre 940 y mil 200 trabajadores, lo que genera ahorros a Pemex por más de diez millones de pesos.

Y es que en el pasado, la empresa debía mandar a capacitar a su personal a la Universidad de Texas en Bryan y a la Asociación Nacional de la Industria Química, cuyo costo por persona oscilaba entre los 17 y 40 mil pesos.

Con certificados de calidad ISO9001 a cuestas, en el centro que cuenta con dormitorios, comedores y escenarios reales, se enseñan prácticas de mangueras contra incendios, de movimiento con líneas y con chorros.

Los escenarios incluyen incendio en casas bombas; carro tanque; auto tanque; garza sur  (llenaderas de combustible); brigada de gas; casa de humo (interiores y edificios); el uso de extintores; hidrochen y tanques. Se espera que el otro año se sumen dos escenarios más: incendio en subestación eléctrica; y en poliducto a hidrocarburos y gas.

“Trabajamos con ellos para darles motivación, cada uno de ellos viene de diferentes partes de la República pero se va haciendo una unidad, compañerismo y amigos, su personalidad cambia bastante fuerte, cuando empiezan a enfrentar los escenarios, valoran más las actividades de prevención y su vida”, afirma.

Quienes pasan por estas aulas y escenarios reales, se llevan sus conocimientos a todo el país, por ejemplo a la Gerencia de Almacenamiento y Reparto Centro; Norte; y Pacifico.

Así como a la Subgerencia de Transporte por Ductos Centro; Norte; y Sureste; Unidades de Negocio de Pemex Gas y Petroquímica Básica; Refinería de Cadereyta, Minatitlan y Ciudad Madero, pero también a hospitales generales de Pemex de Veracruz, Ciudad de México, Aguadulce y Nanchital, entre otros.

“Es una satisfacción muy grande el poder incidir en el carácter y forma de pensar, es una motivación poder enseñarles las técnicas y poder visualizar su vida para valorarla más”, explica González Morineau, quien también ha transmitido experiencias a personal de Protección Civil de Veracruz y Monterrey y de la Comisión Federal de Electricidad.

Desde este lugar no sólo se llevan las técnicas para sofocar incendios y salvar vidas, sino una forma diferente de ver la vida, de enfrentar los problemas, de ser más solidarios y de siempre ver por los demás.

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