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Los actores Tizoc Arroyo, Raúl Aladid y el productor Alberto Agensi (CARLOS MEJÍA. EL UNIVERSAL)

La Monarquía Casi Perfecta, una obra para cambiar México

15/12/2015
00:07
Alejandra Hernández Guzmán / Clínica de Periodismo
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El montaje teatral alude en tono de sátira a la situación política del país

Clínica de Periodismo

La más reciente producción de Alberto Agnesi promete hacerte reír con una comedia negra sobre la realidad política en la que vive México.

La Monarquía Casi Perfecta es la versión recargada de El panfleto del rey y su lacayo, donde muestran la ambición de poder de las personas que gobiernan y de cómo burlan sin límites la voluntad de su pueblo.

“(Alusiones a) la revista Time de un presidente están ahí (en la obra), obviamente con el rey y su lacayo. Y hay algunas frases como ‘El castillo blanco de la reina’, ‘Defenderé la moneda de oro como un perro’. La gente, al ver eso en la calle entiende qué tipo de obra va a ver y que se hablará de contenido político. Entran con dudas y salen con una sonrisa... y más dudas”, expresó el productor del montaje.

La obra se lanzó desde el 30 de octubre en el Foro Lucerna y ha tenido una gran aceptación, sobre todo en el público joven. A pesar de tener una nombre similar a la película La Dictadura Perfecta, de Luis Estrada, esta obra no tiene nada que ver con ella, pero evidentemente habla sobre el poder en un tono fársico y humor negro.

“La gente se divierte, nuestra intención clara es hacerla reflexionar y, creo que la mejor arma para hacer pensar a alguien es el humor y es lo que pretendemos hacer”, afirma Alberto.

Sin censura, los actores, entre ellos Tizoc Arroyo y Raúl Adalid, estando tan cerca del público transmiten esa energía y provocan la risa.

Para Raúl Adalid es como un orgasmo ver a su público divertirse con las actuaciones. Raúl interpreta el papel del rey y admitió lo difícil que fue tomar el papel. “Mi aportación es tratar de ser honesto, decirle a la gente mi verdad y cómo veo la política. Mi encomienda es difícil porque tengo que interpretar la parte más oscura. Eso es lo bonito de ser actor, que puedes interpretar lo que crees”.

Entre toda la sátira y la burla, los actores y el productor tienen una expectativa de cambio en el país.

“Con la licencia del teatro queremos que las cosas cambien, y es lo que sucede en nuestra obra de una manera muy simbólica”.

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