Biblioteca Británica festeja a Sex Pistols

La muestra gratuita "Punk 1976-78" acampa desde el día 13 de mayo y hasta el 2 de octubre en Londres para explorar la irreverencia de este género

Espectáculos 11/05/2016 10:19 EFE Londres Actualizada 12:48

La Biblioteca Británica abrió hoy sus puertas con rarezas de la banda británica Sex Pistols y documentos históricos, que evidencian su carácter polémico, para celebrar los cuarenta años del nacimiento del género punk y su influencia en la moda, diseño y música del Reino Unido.

La muestra gratuita "Punk 1976-78" acampa desde el día 13 de mayo y hasta el 2 de octubre en Londres para explorar tanto los primeros años de este género musical irreverente y frenético en la ciudad del Big Ben, como el impacto que tuvo en él la formación liderada por el vocalista Johnny Rotten.

Aclamada como la banda que inició el movimiento punk en el Reino Unido, Sex Pistols impactó en la escena británica en 1976 y llenó la prensa de titulares negativos que remarcaban sus apariciones en público porque solían terminar de forma caótica.

La joya de la corona de la exposición la constituye una copia de marzo de 1977 de la canción "God Save The Queen" que nunca se distribuyó en las tiendas, ya que la discográfica A&M despidió a la banda británica antes de lanzarlo al mercado.

El sello ordenó destruir las 25 mil copias que encargaron y las pocas que sobrevivieron a la purga se han erigido como piezas preciadas para los coleccionistas.

Otros documentos valiosos para los seguidores de Sex Pistols son el acuerdo original por el que Glen Matlock dejaba la banda, debido a su mala relación con Rotten, y el comunicado de prensa de la discográfica EMI en el que anunció que finalizaba su relación con el grupo, a causa de la "mala publicidad que habían generado".

Así, la muestra recupera la entrevista que la formación dio al programa "Today" en 1976, en la que, tras haber bebido previamente, se desenvolvieron con una actitud desenfadada y controvertida mientras fumaban cigarrillos.

Este comportamiento llevó a que muchos ayuntamientos cancelasen conciertos de la formación, por miedo a lo que los músicos pudieran hacer en escena.

"La percepción negativa de los músicos punk surge de los titulares que los Sex Pistols empezaron a generar", apuntó el comisario Andy Linehan, quien remarcó que a los británicos de esa época no "les gustaban" los "pantalones rajados" ni los ideales "en contra del 'statu quo'" que caracterizaban a estos artistas.

Lineham subrayó que, no obstante, el punk aportó "aspectos positivos" a la industria y a la cultura del momento, al optar por la "inclusión" y permitir a las mujeres tocar la batería o la guitarra, "algo inusual en esa época".

Un aportación destacable que hicieron bandas británicas como Buzzcocks, y que ayudó a otras formaciones a hacer lo mismo, era producir su propia música sin necesidad de depender de un sello discográfico.

Para ello, en la carátula trasera de sus álbumes dejaron constancia de todos sus gastos, tal y como ocurre con el recopilatorio The Secret Public (1979).

Al lado de una colección de 100 sencillos punk de Ramones o The Clash, se presenta una selección de fanzines, historias creadas por los seguidores de las agrupaciones que se vendían a 20 y 30 céntimos (0,28 y 0,43 centavos de dólar actuales).

"Los fanzines se hacían en casa, a mano o a máquina, y después se imprimían y se distribuían en los conciertos. Muchos de sus autores acabaron siendo periodistas", comentó el comisario.

El punk también influyó en la vestimenta de la época a través de camisetas con motivos sexuales y lemas reivindicativos.

Son llamativas las camisetas de la tienda de Londres SEX, cuyo propietario era Malcolm McLaren, mánager de los Sex Pistols, en las que se ven a dos vaqueros desnudos que se encienden un cigarro y el primer plano en blanco y negro de los senos de una mujer.

La Biblioteca Británica exhibe además la chaqueta de cuero original que el batería de The Damned, Rat Scabies, compró en 1976 y que vistió durante la gira de Sex Pistols "Anarchy in the U.K.", en la que actuaron como teloneros.

Entre las reliquias que se concentran en la capital británica también se encuentran cárteles y entradas del Club Roxy, un establecimiento que solo abrió durante cuatro meses en Covent Garden (el corazón de Londres), pero que sirvió a las bandas punk como espacio para presentar sus canciones al lado de grupos reggae.

 

sc

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