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Torreblanca ofrece concierto lleno de historias

No faltaron los invitados especiales, entre ellos Enrique Rangel de Café Tacuva, de quien Juan Manuel Torreblanca dijo, fue un pilar para la banda

FOTO: Alejandra Leyva/EL UNIVERSAL
Espectáculos 13/02/2016 15:42 Janet Mérida Ciudad de México Actualizada 15:42

Una noche llena de historias ofreció anoche Torreblanca en el Lunario del Auditorio Nacional, historias, de esas que cuentan sus canciones e historias también de las que han sido parte de su carrera y que a veces, fueron motivo de discos, de tristezas, de alegría, y de logros.

No faltaron los invitados especiales, entre ellos Enrique Rangel de Café Tacuva, de quien Juan Manuel Torreblanca dijo, fue un pilar para la banda.

“Nos vio tocar en un bar ahí en la Condesa, los habíamos visto nosotros muchísimas veces en el escenario porque son parte de la mejor banda, al terminar de tocar subieron a los camerinos  a decirnos que les había gustado. Yo me quedé congelado, Kike Rangel y me dijo que quería saber en qué estábamos y cuál era nuestro plan a futuro y así fue que nos organizamos para grabar meses después Bella Época…  el mejor regalo es que conocimos a Quique” dijo y lo invitó al escenario para cantar Hueco, un tema un poco “Oscuro” pero como a su amigo les gusta, decidieron cantarla.

El público, de pie, vivía completamente el concierto, cantaban todas las canciones, hasta las que Juan Manuel decía “Eran poco tocadas en sus conciertos”, les echaban piropos, movían sus cabezas, se identificaban con cada letra: La que recuerda a aquel novio que “tenías que trataba como estúpida”  (Las horas), la de las “promesas olvidadas por extensas” (Defensa), aquella que habla de esa madurez que nunca llegó después de la adolescencia (Lodo). 

Algunos cuantos tomaban video, pero muchos más preferían cantar, bailar, mandar piropos a los músicos.

Los álbumes Bella época y Polvo de Luz se mezclaron en el escenario, llegaron “1000 fantasmas”, “Vapor”, El vocalista de la agrupación reiteró su agradecimiento a los asistentes que además de estar esa noche con ellos, habían estado a su lado, creyendo en su música desde el principio. Posteriormente dieron voz a “Como un amigo” donde exaltaron la guitarra. Luego tocaron “Queda” y “Vana”

Apropósito de la coyuntura que vivía el país esa noche con la llegada del Papa Francisco a la Ciudad de México, Torreblanca dijo “Sigue otra que casi nunca tocamos en polvo en la luz de la vamos a dedicar al papa” y tocaron “Culpable e inocente” canción que dice “Partimos todos de la misma blanca semilla entre la nieve” entre imágenes de personas de todos tipos.

Casi al final del concierto la agrupación Juan Manuel recordó la canción “Vertiente”.

“Vamos a hacer una canción que tampoco solemos tocar mucho pero hoy vemos mucha energía, esta canción surgió en un momento de dolor, en un momento donde había un cáncer en una hermana mía y era una forma de decirle que todo cambia, como el ciclo del agua que llueve mucho y luego se evapora”, el público cantó a su lado creando un ambiente armónico en la sala.

No faltó “Roma”, que prendió aún más a la asistencia, pese a ser el símbolo de Telcel anoche era baile. Ante las peticiones del público cantaron “Sí”.

Mientras Torreblanca cantaba “Si sabe decir por favor, con permiso buenos días, si sabe pedirte perdón cuando hizo tonterías, si sabe callar, si sabe ganar y perder ¿Qué más puedes pedir?” Un par de amigas entre el público movían su cabeza y chocaban sus cuerpos cantándose a sí mismas.

El concierto terminó pasadas las once de la noche entre porras y palabras de cariño entre público y banda.

 

rad 

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