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Muerte de Bowie, incurable

Espectáculos 13/01/2016 00:06 Alejandra Hernández, EFE y DPA Actualizada 08:08
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Otro artista como el británico es impensable, opina el periodista Sergio Zurita

Nueva York.— “La muerte de David Bowie será incurable para el rock”, así lo define el periodista Sergio Zurita, admirador y experto en la obra de la estrella británica.

Y como muestra, las expresiones de miles de fans que le han hecho un altar en su mural en Brixton y afuera de su casa en Nueva York, con flores, velas y fotografías, y la petición en Berlín de ponerle su nombre a una calle.

Sin contar, claro, que haya agotado su discografía a menos de 24 horas de haber fallecido.

Los 25 álbumes del cantante, muerto a los 69 años víctim a de un cáncer, se han colocado en el top 100 de la página de venta de música por internet de Apple iTunes.

Pocas horas después de que se conociera la muerte del icono pop en todo el mundo, el disco Best of Bowie conseguía destronar tras semanas en lo más alto al nuevo trabajo de Adele, 25, informó ayer el diario New York Post.

El quinto disco del artista, The Rise and Fall of Ziggy Stardust, se encuentra en el número tres de ventas, seguido de Purpose, de Justin Bieber, y al que ya sigue otro álbum de Bowie, Hunky Dory. También en el ranking de sencillos, tres canciones míticas del artista “Space Oddity” (en el número 3), “Changes” (8) y “Let’s Dance” (9), se han colado en las 10 canciones más vendidas.

Más allá de iTunes, también en Amazon, su último álbum Blackstar, que lanzó apenas dos días antes de su muerte, es el número uno en ventas tanto en formato CD como vinilo.

En la popular plataforma de venta de productos culturales, Best of Bowie ha superado a lo nuevo de Adele y se han multiplicado los pedidos de las películas protagonizadas por el artista de Brixton, como “aberynth (1986) o incluso su cinta de Navidad Merry Christmas, Mr. Lawrence (1983).

Seguidores del astro del pop solicitaron ayer en Berlín que una calle de la capital alemana lleve el nombre del artista, que vivió una de sus fases más creativas en los años 1970 en la ciudad entonces dividida.

Bowie se instaló en el barrio de Schöneberg, en el oeste de la ciudad, conocido por su ambiente liberal y su comunidad gay, en concreto en una calle que lleva el sobrio nombre de “Calle Principal (Hauptstrasse)”.

“Hay muchas calles principales en Berlín, pero ninguna calle David Bowie”, reza la solicitud colgada en la plataforma change.org que llevaba hasta el martes por la tarde la firma de más de 600 personas.

El delegado del distrito de Tempelhof-Schöneberg, Daniel Krüger, dijo que en principio no existían impedimentos para dar nombre a una calle, pero recordó que según la legislación vigente una calle sólo puede ser bautizada con el nombre de una persona cinco años después de su muerte.

También barajó la posibilidad de instalar una placa o una estela en el lugar en que vivió el legendario artista.

Bowie grabó en Berlín entre otros su álbum Heroes, que los habitantes de la capital alemana consideran un himno a la libertad en medio de la guerra fría.

Esta devoción por Bowie tiene una explicación y la da Sergio Zurita, conductor del programa de radio Dispara Margot Dispara y conocedor de la leyenda británica.

“David Bowie entraba por los oídos y por los ojos, deleitaba ambos. Era la mezcla perfecta de forma y fondo de teatralidad y de contenido de inteligencia. Su capacidad de reinventarse continuamente era como una especie de Picasso del rock”, explica.

No tiene reemplazo, agrega, pero su influencia en la industria es notable. “Está en todos los artistas, lo sepan o no, en sus contemporáneos y los que siguen. Sin Bowie muere uno de los grandes faros que iluminaba el camino de los músicos y los artistas en general. El arte, la música, la industria ha perdido uno de sus faros más importantes”.

 

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