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Bigorra descubre la Navidad con su hija

Ahora que tiene a Rafaella, disfruta de poner y adornar el árbol para celebrar las fiestas, algo que en Cuba hacía muy pocas veces
“Antes me preocupaba por poner regalitos para toda la familia pero este año todos son de Rafaella”, cuenta la orgullosa mamá (ADRIÁN HERNÁNDEZ. EL UNIVERSAL)
19/12/2015
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Janet Mérida
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El año pasado Raquel Bigorra apenas tuvo tiempo de poner su arbolito navideño porque no sabía si en plena maniobra Rafaella iba llegar a su vida.

Bigorra estaba en los últimos días de embarazo y afortunadamente la pequeña Rafaella llegó casi como regalo de Día de Reyes el 7 de enero, por lo que esta será la primera Navidad que pasen juntas y en compañía de Alejandro, esposo de la conductora.

Por supuesto, la niña es dueña de todos los juguetes que rodean el pino navideño. Además, para la cubana la Navidad es la fecha de su aniversario de bodas (cumplió cuatro años a principios de este mes) y actualmente una época de cierre de ciclos y nuevos proyectos; terminó su programa Raquel y Daniel pero también firmó nuevo contrato con Azteca por cinco años, prepara El Sirenito, obra de teatro junto a Ninel Conde y Albertano, y el libro El Manual de la buena esposa.

“Estoy en espera de nuevos proyectos, la realidad es que las cosas se han dado y he tenido más tiempo para estar con mi niña, no era lo que me había propuesto, yo pensaba seguir trabajando al 200% pero no pasó así”, platicó desde su casa a EL UNIVERSAL.

El enorme árbol blanco cubierto con esferas azules es motivo de atención para Rafaella. “Ella tiene de todo: muñecas, pajaritos que cantan, su palacio de princesa y como soy mamá primeriza no sé si se dan unos regalos el 25 y otros el 6 de enero, estoy un poco confundida, luego su cumpleaños es el siete, así que voy a dividir los regalos en tres fechas o ¿cómo le voy a hacer?”

También dice que se meterá a la cocina para la cena navideña porque desde que llegó a México conoció esta tradición. “No tenía mucha noción de lo que era la Navidad, la conocí cuando llegué porque en Cuba sí nos reuníamos pero nunca supe lo que eran las navidades, en mi generación no me tocó árbol ni Reyes”.

De su primera Navidad en México recuerda que fue con unos amigos. “Yo era la única extraña en esa familia, fue muy especial, hasta regalo me tocó y yo ni llevaba regalo, no sabía a qué iba”.

Ahora, ella siempre abre las puertas de su casa para cenar en grande, cenar en familia. También lo hace para una posada. Este año invitó a Chabelo, quien llevó el ponche.

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