Los niños que encontraron su salvación en el arte
Unos 62 mil niños bogotanos de escasos recursos reciben clases y talleres (CORTESÍA)

Los niños que encontraron su salvación en el arte

04/08/2015
00:13
Cristina Pineda
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El director colombiano Diego García cuenta la experiencia que vivió con CLANdestinos

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De acuerdo con el documentalista colombiano Diego García Moreno, su profesión es como la de ser un detective ya que los une la curiosidad. La diferencia es que él es un comunicador que se enamora de un tema en el que trabaja entre tres o cuatro años hasta que llega otro que lo desplaza.

En su país natal argumenta que el cine en general está en crecimiento, pero lo comercial funciona a niveles muy distintos del documental. La ventaja es que hace 10 años lograron la Ley del Cine, que reparte los impuestos a un fondo que patrocina la producción.

“Ahora vivimos en un periodo obsesionado con la memoria, necesitamos saber qué ha pasado. Es impresionante la cantidad de jóvenes que quieren hacer documental aunque hay dificultades de difusión como en todos los lugares, pero eso nos permite inventar sistemas de distribución”, expresó.

Diego sabe que si de documentales se habla está de moda tomar a un personaje y seguirlo, por lo que en su película CLANdestinos se arriesgó para dar importancia a varios niños donde además de ser divertido, tocará fibras sensoriales.

“Es extraño que un documental sea dirigido a los niños”, dice. Cuando se dio cuenta que en su ciudad existía el problema de que el distrito excluyó a la educación cultural y deportiva de la comunidad y que algunos artistas con pasión en su oficio fueron invitados para enseñar a los niños de bajos recursos, la idea de dejarlo plasmado se instaló en su mente.

“Se piensa que estando en un nivel socioeconómico bajo, ¿cómo mi hijo que puede ser ingeniero se va a volver artista? Hay muchos prejuicios así que hice el seguimiento del proceso de algunos niños durante un semestre.

“No me quedé en el plano institucional porque era importante ver cómo era Bogotá y cómo esa formación repercute en sus vidas cotidianas”.

Para él, el arte es un buen aliciente para formar soldados fundamentales del buen futuro, por lo que el programa de CLAN (Centros de Arte Locales para la Niñez y la Juventud) en Colombia de cerca de 32 mil niños en su programa hoy tienen 62 mil.

Con una forma de trabajo directa y sin entrevistas, se enfrentó a la decisión de a quien elegir, así como llegar a las casas para ver el espacio familiar. “Era un trabajo como de espionaje buscando a los personajes. Ya no es propaganda sino mostrar el fondo.

“Lo interesante aquí es que no es sólo narco o mafias. Sobrepasa la pobreza y las relaciones porque yo no me había dado cuenta ni era mi intención, pero cuando la vi noté que hay una ausencia de padres y existe la soledad de los niños junto con sus esfuerzos de cumplir las actividades de la mamá que está trabajando; teóricamente eso sería no permitido por el Estado, pero les toca”.

Ya que México y Colombia tienen temáticas sociales similares es que reconoce que lleva cuatro años intentando realizar un proyecto en nuestro país.

“Sería importante ver un país que le tiene tanto culto a la muerte cómo va a salir afectado después de esto (la violencia), porque no va a durar toda la vida”, afirmó.

Los planes se han armado pero no se han concretizado, por lo que la presentación de su documental el próximo 4 de agosto a las 18 horas en La Nana, Fábrica de Creación e Innovación servirá para iniciar el camino de un proyecto en México.

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