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El espectáculo que deja el socavón

Editorial EL UNIVERSAL

La sociedad escuchó ya dos versiones oficiales sobre el hundimiento de tierra en el Paso Exprés de Cuernavaca, en julio pasado, que dejó dos muertos. El titular de la Secretaría de Comunicaciones y el gobernador de Morelos acudieron, por separado, al Congreso de la Unión para deslindarse del caso y repartir culpas. Ninguno aceptó responsabilidad alguna en el socavón que se formó en la autopista, a escasos tres meses de haber sido inaugurada y presumida como una obra construida con concreto de alta resistencia.

El funcionario federal se quejó por la exigencia de buena parte de la opinión pública de que haya un “sacrificio político”. Desde su perspectiva, lo más importante no es que se tenga un responsable político, y pidió que sean los culpables (empresas, supervisores, funcionarios) quienes hagan frente al tema.

El gobernador acusó directamente al secretario de Comunicaciones de negligencia, al no actuar luego de que, según él, le informó de fallas en el Paso Exprés. Ofreció investigar a personal de Protección Civil de su entidad y, de ser necesario, les pedirá su renuncia.

En las comparecencias, nadie ofreció disculpas o pidió perdón, ni parecieron acordarse de que forman parte de gobiernos emanados de un proceso electoral.

Cuando la ciudadanía acepta delegar en el gobierno y sus funcionarios la conducción del país, lo menos que espera es que sean responsables de sus aciertos y errores. La alta responsabilidad que ejercen no es gratuita y lleva implícita la exigencia para actuar con integridad en el desempeño de su cargo.

Hasta ahora hay hechos indiscutibles sobre los cuales aún no hay total claridad: la obra duplicó su presupuesto inicial y no se entregó en el plazo acordado inicialmente. Durante la construcción hubo también al menos dos decenas de muertes en accidentes automovilísticos. El rescate del vehículo atrapado en el socavón se realizó varias horas después de ocurrido.

Afortunadamente, luego del intercambio de culpas y evasión de responsabilidades, la Comisión Nacional de Derechos Humanos anunció que en breve dará a conocer los resultados de la investigación que realiza sobre los hechos del miércoles 12 de julio. El ómbudsman es claro: alguien miente. Y pone en el centro quizá lo más importante: los mexicanos tenemos el derecho de conocer la verdad de lo que sucedió.

Mientras esto ocurre, el país aún está a la espera de servidores públicos no perfectos, de funcionarios más humanos que puedan cometer errores y aceptarlos.

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