Año de bonanza... para los bancos

Editorial EL UNIVERSAL

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) informó ayer que para los bancos, a diferencia de otros sectores de la economía mexicana, 2017 será un año de gran bonanza.

Concretamente, las instituciones bancarias en nuestro país tendrán una ganancia de 27.8% respecto al año anterior, un evidente jugoso porcentaje de utilidad para un periodo relativamente corto, en el que los índices económicos en general fueron negativos o de mediocre crecimiento. En términos reales, descontando la inflación, las ganancias de los bancos crecieron 20.6% este año, su mejor resultado desde 2009.

Sin embargo, el tamaño de las ganancias habla por sí solo. De enero a noviembre de 2017 los bancos que operan en México acumularon rendimientos por 124 mil 713 millones de pesos.

Las razones de esta histórica ¿y exorbitante? ganancia tal vez las puedan explicar los propios bancos: cómo es que en un año de gran volatilidad financiera internacional, de persistente incertidumbre debido a las renecociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de aumentos a las tasas de interés en EU, entre otros factores, estas instituciones lograron registrar estos enormes dividendos.

Esta circunstancia, que podría generar cierta suspicacia en sectores de la economía no tan beneficiados por las condiciones de crecimiento en México, no es desde luego indebida en sí misma, pero sí cabe preguntarse qué tan beneficiada se ve la población en general y los usuarios de servicios bancarios en particular con el hecho de que sus bancos tengan tales rendimientos. Además, ¿están los bancos facilitando el acceso a crédito a la ciudadanía?, ¿realmente coadyuvan de algún modo al desarrollo de otros sectores económicos?

Para contestar esto hay que tomar en cuenta, en principio, que en México los bancos cobran intereses muy elevados por los créditos al consumo. Por otro lado, según la propia Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Índice de Morosidad (IMOR) al consumo tuvo un incremento de 0.27 puntos porcentuales, al ubicarse en 4.62%. Así, el IMOR de la cartera de tarjetas de crédito se ubicó en 5.52%, 0.38 puntos porcentuales más que en 2016. Los créditos personales registraron incrementos similares. Otro indicador, la Tasa de Deterioro Ajustada (TDA) del crédito al consumo se incrementó en 0.96 puntos porcentuales, ubicándose en 13.31%, lo que incluye y ajusta igualmente al alza el TDA de productos como tarjetas de crédito y los créditos personales y de nómina.

En el mismo sentido, el Banco de México informó que a noviembre pasado la cartera de crédito vigente al sector privado de la banca comercial se desaceleró, al registrar un crecimiento real anual de 3.7%, tasa menor a la de 5.7% que se reportó en octubre de este año.

En otras palabras, es más caro hoy que hace un año para los ciudadanos hacer uso de créditos y otros servicios bancarios. ¿Está ésto relacionado de alguna manera con los jugosos frutos de los bancos este año? La lógica apuntaría a que sí.

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