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Conciencia para la seguridad hídrica

01/11/2018
01:58
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Desde ayer 31 de octubre y hasta el 6 de noviembre, la Ciudad de México y sus habitantes enfrentarán una situación excepcional debido a las obras de reparación y mantenimiento que la Comisión Nacional del Agua realizará al Sistema Cutzamala. De acuerdo con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, debido a estos trabajos, se generarán afectaciones en el suministro de agua en 13 Alcaldías, 480 colonias y una población de aproximadamente tres millones ochocientas mil personas.

Los trabajos buscan mejorar la operatividad del Sistema señalado y otorgarle un mantenimiento sumamente necesario a esa infraestructura que es la principal fuente externa de agua externa de la Ciudad. Esta situación tan particular, es un fiel reflejo de la realidad y los riesgos que vive la Ciudad y sus habitantes. La problemática del agua en la Ciudad de México, y los retos a los que se enfrenta para lograr su seguridad hídrica son de grandes dimensiones.

Tal situación se ha incrementado en el tiempo como resultado del crecimiento poblacional, el aumento de la demanda, la falta de una planeación urbana y ordenamiento territorial adecuados, inversiones insuficientes y deficiencias institucionales y regulatorias. A todo lo anterior habría que sumar los efectos que el cambio climático está generando sobre la cantidad y calidad del agua disponible en la región, incluyendo los relacionados con inundaciones y sequías.

Es importante subrayar que el abastecimiento actual de la mega-urbe se basa en un modelo insostenible, al depender de la gran sobreexplotación de los acuíferos y de la importación de agua de regiones lejanas, a través de los Sistemas Lerma y Cutzamala. La sobreexplotación además genera, entre otros problemas, el hundimiento de la ciudad con los consiguientes daños a la infraestructura urbana, las viviendas y patrimonio de las personas, así como un incremento en los efectos de los sismos.

Algunos datos que ilustran la magnitud de la problemática son:
Se extrae más del doble del agua de la que se recarga de manera natural.

El Sistema de Aguas cuenta con más de 26,000 kms de tuberías, cuya vida útil está rebasada en más de 50 años.

Existen más de 40% de pérdidas de agua derivadas de fugas, tomas clandestinas y agua no contabilizada.

Cada año se pierden entre 150 y 200 hectáreas de Suelo de Conservación de la CDMX.

En 13 años se han perdido más de 9,000 Has de Bosques y Áreas Naturales de las Cuencas que alimentan de agua al Valle de México.

Todo ello en una región en la que, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, existe el grado de presión más alto sobre el recurso hídrico a nivel nacional. Coincidentemente, en medios internacionales se reportó de manera reciente que la Ciudad de México, junto con Ciudad del Cabo y otras nueve ciudades, son los centros urbanos que más riesgo tienen de quedarse sin agua.

Si bien el mantenimiento programado presumiblemente hará más eficiente la capacidad de suministro, no necesariamente garantiza su eficacia en el caso de variaciones derivadas de fenómenos relacionados con el cambio climático como el aumento en la temperatura, cambios en los niveles de lluvia, o sequías tan severas como la que ya enfrentamos hace unos años.

Otro tipo de fenómenos, como los sismos de alta intensidad, pudieran aumentar la vulnerabilidad y poner en riesgo la capacidad de suministro de la infraestructura. Por otro lado, es muy importante considerar que la atención al Sistema Cutzamala es solamente una parte de la ecuación, ya que la principal problemática y reto a resolver a largo plazo lo encontramos en la gran sobreexplotación de los acuíferos y los problemas que genera en la Ciudad.

Se requieren soluciones con una visión sistémica y planeación de largo plazo que contemplen las inversiones necesarias y enfoques multidisciplinarios e intersectoriales, que abarquen los espectros sociales, ambientales y económicos y que contribuyan a establecer las condiciones necesarias para hacer efectivo el derecho humano al agua. Para ello, es fundamental impulsar una visión compartida sobre el problema, con modelos innovadores de gestión y esquemas de gobernanza adecuados, procesos participativos incluyentes y una toma de decisiones con la mejor información disponible.

Es necesaria la implementación de iniciativas que, en complemento a las soluciones tradicionales de infraestructura gris, capitalicen las ventajas que ofrece la infraestructura verde y que promuevan el balance hídrico. Lo anterior se puede lograr a través de la protección de las fuentes de agua y del suelo de conservación, la infiltración y recarga del acuífero, la captación de agua de lluvia y esquemas naturales de tratamiento, entre otras más.

No cabe duda de que el tema del agua en la Ciudad de México es uno de los mayores retos que tendrá el nuevo gobierno, tanto a nivel local como federal. Pero un reto de esta magnitud requiere necesariamente la participación, colaboración y apoyo de todos los sectores de la sociedad. El corte de suministro por mantenimiento al Sistema Cutzamala debe representar un ejercicio para la conciencia de todos los habitantes de la Ciudad. El agua es un recurso estratégico y vital. Es fundamental darle el valor real que tiene en la vida de las personas y en el desarrollo integral de la sociedad.
 

Director Ejecutivo de Agua Capital
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