No hay de otra para partidos

Editorial EL UNIVERSAL

El cambio debe darse de manera interna en los partidos, de lo contrario, vendrá un desencanto generalizado con la política que puede dar al traste con el sistema democrático

¿Qué sentimiento puede ocasionar que los partidos políticos se acuerden del ama del casa, del estudiante, de la población de a pie, únicamente cuando se acerca una época electoral? ¿Cómo reacciona el ciudadano que utiliza a diario los servicios públicos (de salud, educativos, de transporte) sólo para reconocer que cada día se deterioran más, y los intentos por mejorarlos dan resultados muy lentos? Lo que queda en la población es una sensación de uso y de abuso por parte de los partidos políticos. El ciudadano como un mero instrumento para llegar al poder.

Con ese antecedente, no sorprende que el descrédito y la impopularidad de los partidos aumenten cada vez más, pues reciben el apoyo de los electores para alcanzar el poder o cargos populares sin que el habitante perciba una mejoría en su bolsillo o en los servicios que utiliza. El porcentaje de población en situación de pobreza permanece prácticamente en el mismo nivel de hace 20 años. Casi la mitad de los empleados del país ganan 5 mil pesos al mes... y no hay visos de que la situación pueda cambiar en lo inmediato.

A pesar de lo anterior, la clase política se alista para ejercer un presupuesto sin precedente para el proceso electoral del próximo año, que ascenderá a casi 6 mil 800 millones de pesos, cifra que el Instituto Nacional Electoral solicitará al Poder Legislativo, y que obtuvo de acuerdo con la fórmula prevista en la ley en la materia. Cualquier cambio a la normatividad para reducir los millonarios recursos que reciben los partidos debe pasar forzosamente por la aprobación de ellos mismos en la Cámara de Diputados; se convierten, entonces, en parte interesada cuando se trata de discutir aumentos o recortes a los recursos públicos que les deben ser asignados.

Así, la percepción negativa que la sociedad tiene sobre los partidos se ratifica una vez más con un dato que expone la encuesta que hoy presenta EL UNIVERSAL sobre preferencia partidista. En ella se pregunta si tienen una buena o mala percepción de los nueve partidos con registro nacional. Los resultados no son nada halagadores. Al hacer un balance entre las opiniones positivas y negativas, sólo tres institutos políticos tuvieron al final un resultado favorable, aunque la mayor cifra fue apenas de +5. Las opiniones negativas parecen ser la regla.

De continuar con las mismas prácticas, sin mostrar asomo de empatía con el electorado, no se reducirá el distanciamiento entre partidos y sociedad. El cambio debe darse de manera interna en los partidos, de lo contrario, el país se encaminará a un ambiente de desencanto generalizado con la política que puede dar al traste con el sistema democrático que el país aún busca consolidar, lo cual a nadie le convendría.

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