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Una final sin moderaciones

Hasta $15 mil pagan fans regios por una entrada a CU
El dispositivo de seguridad que se implementó en las inmediaciones del estadio estuvo a la altura de la final (CARLOS MEJÍA. EL UNIVERSAL)
14/12/2015
00:38
Héctor Alfonso Morales
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El caso era accionar la “palanca” correcta para conseguir un boleto y entrar al estadio Olímpico Universitario para ver la final del Torneo Apertura 2015.

Los pases había que conseguirlos con algún funcionario de la UNAM, un becado, socios del club y hasta jugadores. Ellos eran los privilegiados por tener de primera mano acceso a esas entradas y algunos aprovecharon para sacar un dinerito extra. Durante la semana, la directiva de los Pumas informó que el boletaje estaba vendido en su totalidad. Antes del partido de ida, los “tickets” se cotizaron hasta en 17 mil pesos.

Poco a poco fueron bajando, debido al contundente 3-0 a favor de los norteños en la ida. La reventa, a minutos del encuentro, terminó ofreciéndolos en mil 500 pesos. “Es una lástima que un equipo que representa a una casa de estudios como la UNAM no ponga a la venta, como debe ser y sin trucos, boletos en venta libre por medio de Ticketmaster”, lamenta el aficionado de los Tigres, Raymundo Cisneros, quien viajó a la capital con su padre e hijo, ambos del mismo nombre.

“Gastamos mil 300 con una persona que trabaja en la Universidad para comprarlos. No nos quedó de otro. Esa persona nos dijo que en eso se ofrecían y que no los podían dejar más baratos”, revela el fan del conjunto de San Nicolás de los Garza. Los tres integrantes de la familia Cisneros explican que su desembolso fue superior a los 15 mil pesos. Una final cara. Entre los pasajes de avión que sumaron los 10 mil pesos, el pago por las entradas y el hospedaje, la inversión fue considerable. “Vale la pena, porque vamos a ver el partido de nuestro equipo. Se va a coronar por cuarta vez y había que estar presentes”, se congratulan los seguidores de la UANL.

Los aficionados capitalinos también sufrieron. Un seguidor que no quiso decir su nombre aseguró que tuvo que contactar a un futbolista de las fuerzas básicas del Club Universidad para conseguir dos pases. “Tengo un amigo en la Sub-20 de Pumas. Me los dejó en 600 pesos, quería otro, ya no se pudo. Creo que mi hermano se terminará por quedar afuera del estadio, porque los revendedores nos lo quieren dejar en mil 500 y no traigo tanto dinero”, dice.

Otro fan auriazul afirma que uno de los estudiantes becados le vendió el boleto a media semana. El comprador corrió con suerte. “Me dejó dos en 250 cada uno”, resalta sonriente por tener acceso a un duelo que más allá del dinero, había que encontrar a la palanca correcta para conseguir los boletos.

La seguridad. Murallas de granaderos, policías de la montada, camiones de uniformados para crear un cerco. En el cielo, drones y en tierra, los efectivos de seguridad en alerta. Siete mil agentes cuidan la final, un operativo similar al del América de la semana anterior.

Zozobra entre los encargados del orden en el estadio de CU. Se sabía desde antes que la rivalidad entre las barras de Pumas y Tigres existe por las rencillas, hasta ahora, irreconciliables que tienen. La ‘Libres y Lokos’ llega en seis camiones. Tratan de pasar inadvertidos. No llegan ruidosos y con cánticos sonoros. Las persianas están cerradas en los vehículos para que nadie detecte que son de La Sultana del Norte. Son recibidos por la policía. Unos fieles tigres piden dinero para no ser regresados, otros poseen boletos falsos y se les niega la entrada al coso futbolero. La guardia está arriba por parte de las autoridades.

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