20 | NOV | 2019
El anuncio del pleito causó polémica debido a la condición del ojo de Tony (JUAN BOITES. EL UNIVERSAL)

Prometen buena pelea de 'amigos'

04/03/2016
00:50
Ariel Velázquez
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Margarito y Páez realizaron su último entrenamiento juntos antes del choque de mañana en la capital

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La última parada de la preparación de Antonio Margarito y Jorge ‘Maromerito Páez’ fue en la estación del metro Juanacatlán, donde el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo tiene un gimnasio que podría ser la envidia de cualquier recinto a nivel mundial que forja campeones.

Entre dos cuadriláteros con características profesionales —sólo adolece de los soportes que levantan un ring sobre el resto de los mortales—, cinco costales de cuero, media docena de peras fijas, seis peras locas dobles y un costal bola, estos dos pugilistas sostuvieron un entrenamiento público que quedó marcado por la buena amistad que tienen.

El primero en entrar al gimnasio, que cuenta con piso laminado estilo duela y una pared adornada por tabiques estilo rústico, fue ‘Maromerito’. El cachanilla, alejado completamente de la parafernalia que tenía su padre, realizó ejercicios de sombra, una sesión de guanteo y terminó golpeando al costal, ante la mirada de su esposa e hijas.

“Ya todo está hecho, hoy fue un entrenamiento para aflojarnos y tener una convivencia con los medios, con Margarito que es muy buen amigo, pero nos toca enfrentarnos”, comentó Páez

Media hora después arribó Antonio Margarito junto con su esposa Lorena Vidales.

La situación no fue extraña para ninguno de los dos peleadores, que en el pasado realizaron varios entrenamientos juntos dentro del gimnasio y corriendo en la montaña.

Los dos equipos de entrenadores se saludaron con sonrisas y buenos deseos, al igual que las esposas de los boxeadores.

Margarito, quien en sus antebrazos lleva tatuados los rostros de sus dos hijos, abrazó a su amigo. Dentro del ring, posaron frente a frente para la fotografía clásica del boxeo. En sus miradas no había amenazas. Se vieron a los ojos pero sin la necesidad de la intimidación.

“Somos muy buenos amigos, entrenamos varias veces. Fue difícil aceptar la pelea, por la amistad, pero somos profesionales y vamos a dar una buena pelea”, sostuvo Margarito, quien regresa al boxeo después de cuatro años de retiro.

Hoy al medio día se realizará el pesaje, última parada antes de un pleito rodeado por la amistad de dos boxeadores dentro del ring y la condición del ojo de Antonio Margarito, que sufrió desprendimiento de retina y fractura orbital derecha.

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