Entierros prehispánicos en Xochimilco

Muestran una preparación mortuoria particular, que no se había visto antes en esa zona

Cuatro capas de preparación mortuoria resguardaban los restos. Cerámica ricamente decorada y puntas de obsidiana integraban el entierro. FOTO: Cortesía INAH.
Cultura 25/05/2016 16:07 Agencia EL UNIVERSAL Ciudad de México Actualizada 20:45
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Gracias a los trabajos de renovación de drenaje profundo, se descubrieron por primera vez en las inmediaciones del centro Histórico de Xochimilco, en esta capital, cuatro entierros prehispánicos; el más reciente fue la osamenta de una mujer de unos 700 años de antigüedad.

Especialistas de la Dirección de Salvamento Arqueológico, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señalaron que la osamenta fue encontrada en posición bocabajo y con los brazos entrecruzados a 90 grados, y orientada al noroeste a 1:30 metros de profundidad y estaba acompañada de una ofrenda funeraria compuesta por diversos objetos, como una punta de proyectil, numerosas navajillas de obsidiana verde y gris, restos de animales, principalmente de aves, y de cerámica Azteca II y III.

La arqueóloga Sahira Rincón indicó que “es la primera vez que se encuentran entierros en esa área de Xochimilco con este tipo de preparación mortuoria, ya que en otros proyectos de investigación desarrollados por el INAH se han hallado cremaciones e inhumaciones con diferente patrón funerario, lo que alude a la práctica de distintos ritos en esa época”.

En un comunicado del INAH se informó que el equipo de investigación, encabezado por la arqueóloga Sahira Rincón Montero, descubrió los restos óseos el pasado 13 de mayo en la calle Pedro Ramírez del Castillo, durante los trabajos de renovación del drenaje profundo que se realizan en la demarcación desde hace varias semanas.

La estimación del sexo la realizó la doctora Jessica Cerezo Román, adscrita al Departamento de Antropología de la Universidad de Harvard, basada en la observación de dos características óseas: la apófisis mastoides (prominente proyección redondeada del hueso temporal localizado detrás del conducto auditivo externo) y la forma de los arcos superciliares (la cresta ósea situada arriba de la cuenca de los ojos). Dijo que el individuo presenta una deformación craneal de tipo tabular con presión en el hueso occipital.

Los entierros de “Dalia” (nombre asignado por los vecinos de la localidad por ser una de las flores representativas de la región conocida como acocoxochitl) y de “Teodoro” (uno de los otros tres individuos localizados mediante excavación a finales de abril en la calle de Nezahualcóyotl) muestran un mismo patrón.

Las inhumaciones se caracterizan por incluir cuatro capas de preparación: la primera es de cerámica doméstica ricamente decorada y acompañada de navajillas de obsidiana; la segunda tiene rocas ígneas y tezontle; la tercera presenta cerámica con restos óseos de animales; la cuarta muestra barro quemado que se encuentra en contacto con el esqueleto depositado durante el periodo Posclásico Tardío (1300 d.C.), según las temporalidades del material cerámico con el que está asociado.

Los restos de los cuatro entierros fueron llevados al Archivo Histórico de la Casa del Arte de Xochimilco, facilitado por la delegación para el resguardo temporal de las evidencias arqueológicas registradas durante la obra.

La primera de las cuatro inhumaciones halladas fue de un individuo masculino (de entre 15 y 17 años de edad), localizado a 1.20 metros de profundidad en posición ventral extendida orientado al oeste,  el entierro dos corresponde a un infante de sexo femenino, de aproximadamente cuatro años, dispuesto en posición ventral extendida orientado al este. Se encontró a 1.35 metros bajo tierra. Presenta caries y daños severos en sus dientes de leche, probablemente por la dieta que ingerían, dijo la arqueóloga Rosa María Alcántara Toledo.

El entierro 3, “Teodoro”, es de un adulto masculino que alcanzó la cuarta década de vida; estaba en posición decúbito hiperflexionado sobre su costado izquierdo viendo hacia el noroeste, a 1.80 metros de profundidad y estaba acompañado de restos óseos de ave, cerámica Azteca, Chalco y Xochimilca con decoración, navajillas y un núcleo de obsidiana verde agotado, así como un fragmento de figurilla antropomorfa estucado.

Los dos individuos adultos están incompletos: del adulto masculino no se encontró el cráneo y del juvenil solamente se localizó la parte superior de la osamenta, al igual que la mujer; de la menor se tiene prácticamente completo su esqueleto.

 

sc

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