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La adoración de los Reyes es un montaje que realizan pobladores y mayordomos en el atrio del ex convento de Acolman, Estado de México (PACO FRIZARD)

En Acolman, Los Reyes al rescate de la tradición

18/12/2015
00:23
Gerardo Martínez
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La obra, dirigida por Miguel Sabido, busca conservar el patrimonio intangible de los pueblos del Estado de México

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Las fiestas decembrinas también son una oportunidad para conocer las tradiciones indígenas. En la comunidad de Acolman, en el Estado de México, pobladores y mayordomos se han abocado en estas fechas para la puesta en escena de La adoración de los Reyes, pieza del teatral que es considerada como la primera obra de teatro mexicano. El dramaturgo Miguel Sabido, quien dirige las representaciones de esta puesta en escena, asegura que ésta es un ejemplo del patrimonio cultural intangible de los pueblos indígenas que se remonta a la labor de las misiones franciscanas en el siglo XVI.

“Entre los objetivos de las representaciones de La adoración de los Reyes está probar dos cosas: que el teatro mexicano nació en 1527, es decir unos cuantos años de caída la gran Tenochtitlan, y que su escenario principal fue la capilla abierta, (Acolman tiene una de las capillas abiertas más bellas de México). También se trata de probar la multiplicidad de escenarios del teatro mexicano indoeuropeo”.

La adoración de los Reyes recrea el recorrido de los Reyes Magos y usa como escenario el cuadrante principal de este municipio. La representación inicia en el punto ubicado como el “Lejano Oriente”, que se ubica en la Casa de la Cultura —a tres cuadras de la capilla. De ahí recorre los puntos del casco viejo de este municipio que para utilidad de este montaje reciben los nombres de Bagdad, Estambul, Mesopotamia y Egipto.

En este tránsito, los Reyes Magos son recibidos por Sherezada, quien les dedica una fiesta, pero en las siguientes escalas son amenazados por las fuerzas del caos y del mal que tratan de detenerlos. “Finalmente llegan a la capilla abierta, donde se da la obra, sencilla, aleccionadora sobre lo que es el buen Tlatoani en la figura de los Reyes Magos, representados de manera solemne, y del mal Tlatoani: Herodes, quien aparece de una forma ridiculizada”, explica el dramaturgo.

Los orígenes de esta escenificación, explica Sabido, se remontan a la labor de las misiones franciscanas del siglo XVI, sobre las que existen rastros documentales que permiten entender las versiones de esta representación, como son los cuadernos de ejemplo, de los que se conservan algunas copias del siglo XVIII.

“En una de estas copias aparece el testimonio de un mayordomo que no sabe leer ni escribir porque firma con una cruz, pero que da cuenta de los 35 reales que recibió para la representación. Aquí vienen descritos los participantes en La adoración de los Reyes: como los coheteros, los cantores, la pólvora, el adorno de cada uno de los personajes, los chirimiteros. Nos describe cómo era la ceremonia en el siglo XVIII”.

Esta versión de La adoración de los Reyes tiene entre sus objetivos el rescate de las tradiciones y el patrimonio intangible de los pueblos del Estado de México. En ella participan pobladores de Acolman con indumentaria y vestuario de otras comunidades, como los sombreros que portan los sacerdotes y el personaje encargado de llevar la Estrella de Belén, que fueron elaborados en Temazcalcingo, además de los greñeros de los soldados de Herodes, que son obra de los artesanos originarios de Jilotepec.

El dramaturgo menciona que las comunidades del municipio y los personajes representados en la obra tienen una relación que trasciende los límites históricos de la evangelización en nuestro país.

“En el baptisterio de la iglesia de Acolman hay un altar con los tres Reyes Magos adorando al niño Jesús. Esto quiere decir que en este asentamiento ya se hacían estas ceremonias desde hace 300 años o más. ¿Por qué era tan importante? Ellos eran teotihuacanos, un pueblo astrónomo. El protagonista de La adoración de los Reyes que se representa en Acolman es la estrella, y además el muro de la iglesia está lleno de estrellas”, refiere.

Las últimas representaciones de La adoración de los Reyes serán este viernes 18 y sábado 19 de diciembre a las 18:00 horas en el atrio del ex convento de Acolman. Una ruta para llegar a la cabecera de este municipio desde la Ciudad de México es por la carretera México-Pachuca y tomar la desviación en el Km. 35 hacia Tulancingo.

En transporte público se debe llegar por Mexibús a la estación Central de Abastos de Ecatepec, donde se ofrece transporte público hasta Acolman. La entrada es gratuita.

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