Del Árbol prefiere la mezcolanza

El ganador del Premio Nadal confiesa que se siente cómodo con el "género mestizo"

Su novela ganadora del Nadal se publicará el 9 de febrero en español. (FOTO: EFE)
Cultura 07/01/2016 11:00 EFE Barcelona Actualizada 11:00

El escritor español Víctor del Árbol, ganador de la 72 edición del Premio Nadal con su novela "La víspera de casi todo", confiesa que, lejos de las etiquetas, se encuentra muy cómodo en el "género mestizo", que aprovecha los recursos de todos los géneros.

En una entrevista, Del Árbol señala que para él "la literatura se vale de todos los recursos, del género negro, del thriller, de la novela psicológica", e incluso en sus obras anteriores de la novela histórica, pero, "en definitiva, se trata de literatura, de narrativa, y de la búsqueda de una voz propia en la que el lector se sienta reconocido".

La novela ganadora del Nadal -el más madrugador de los premios literarios españoles-, que se publicará el 9 de febrero en español, está ambientada en un pequeño pueblo de Galicia (noroeste), "una suerte de Macondo inventado", donde ha tratado de "crear un universo" y en el que evoca "la historia de personas que son como árboles que tienen las raíces en el agua, porque no tienen nada a lo que aferrarse, excepto el pasado".

Premiado hasta ahora más en Francia que en España, el escritor barcelonés apunta que se siente más cómodo en las categorías que se utilizan en el país vecino, pues "allí existe el concepto de novela polar, mezcla de policíaco y de noire".

En "La víspera de casi todo", "una novela coral", define Del Árbol, hay dos personajes importantes: Paola, una malagueña de la alta sociedad que llega a la costa gallega para cambiar de vida, y Germinal Ibarra, un tipo que ha sido policía muchos años, bastante atípico, ya que está marcado por la enfermedad rara de su hijo, el síndrome de Williams.

En unas pocas horas, las que van de la noche al amanecer, el lector conoce sus historias y "por qué él quiere morir esa noche y por qué Paola, que está en un hospital agonizando, quiere vivir".

Todas las novelas de Víctor del Árbol son así, "con un tronco común, pero con muchas raíces" y aunque uno de los personajes es un policía no hay una investigación: "Creo que la novela policíaca es en cierto modo moralista, busca que la justicia prevalezca, que se atrape a los delincuentes".

Frente al género policíaco, Del Árbol prefiere la novela negra, que "pone en el tapete nuestras contradicciones y el dolor, y en este caso aflora el dolor del policía que sufre la enfermedad rara de su hijo como todas las familias en su circunstancia, en soledad".

El ganador del Nadal -un premio dotado con algo más de 19 mil dólares- se fijó en el síndrome de Williams, también conocido como síndrome de Mozart, porque "a pesar de todas las deficiencias que conlleva, los que padecen esta enfermedad tienen un sentido extraordinario de la musicalidad, hasta el punto de que son capaces de tocar el piano solo de oído".

Si hay un protagonista en su novela es el paisaje de la Costa da Morte gallega, asegura Del Árbol, porque "crea una atmósfera de fin del mundo, un lugar abrupto donde la naturaleza no ha sido todavía domada por el ser humano, que exige y forja un carácter muy determinado".

En invierno, con la bruma se crea una atmósfera ideal para la novela negra, repone el autor, quien ha visitado en numerosas ocasiones Galicia y admira el carácter de los gallegos porque "no se quejan, simplemente se adaptan y eso tiene que ver mucho con el paisaje y el clima".

Para Del Árbol, "La víspera de casi todo" es "como ese momento previo a la tormenta, cuando el aire se carga de electricidad, pero también ese instante cuando uno se va a la playa y ve amanecer y uno piensa que todo es posible".

Del joven escritor que fue finalista del Premio Fernando Lara en 2008 con "El abismo de los sueños", una novela puramente policíaca que no fue publicada, "queda la misma persona", pero otro escritor.

"Creo que he mejorado muchísimo, tiendo a la concisión, a la sencillez, que nada tiene que ver con la simpleza, y fue una suerte que no se publicara, por que me dio el respaldo personal de que iba en el buen camino, pero reconozco que no tiene que ver nada con lo que hoy escribo", asegura.

 

rqm

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