Facebook está hecho para pelear y para enamorar: Garrido

El escritor y ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes habla sobre redes sociales y sus pasiones como el fomento a la lectura y la enseñanza

"No me gusta pensar en todo lo que he trabajado, me da flojera", señala el escritor (Luis Cortés / EL UNIVERSAL)
Cultura 25/12/2015 03:00 Alida Piñón México Actualizada 02:52

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El Premio Nacional de Ciencias y Artes le reveló a Felipe Garrido, dos cosas: tiene muchos amigos entusiastas y cariñosos, dispuestos a celebrar su vida y sus reconocimientos desde el genuino afecto; y su trabajo en el interior del país es recordado.

"Estoy sorprendido, a veces uno hace cosas sin darse cuenta, de pronto ahí está, en el correo, en las llamadas telefónicas, el mapa completo del país que he recorrido. Me siento muy satisfecho, no he estado en todas las ciudades, pero sí en todos los estados, compartiendo lo que me gusta a través de conferencias, presentaciones de libros, talleres, ferias de libro, estoy muy contento. No me gusta pensar en todo lo que he trabajado, me da flojera", dice.

El pasado 16 de diciembre, el traductor, escritor, editor, maestro y formador de lectores, recibió el máximo reconocimiento que otorga el Gobierno Federal a quienes contribuyeron a enriquecer el acervo cultural del país o el progreso de la ciencia, la tecnología, la innovación, el arte o la filosofía; en el campo de Lingüística y Literatura. 

"Hoy puedes reconstruir lo que hiciste en el año gracias a la agenda y hace dos años empecé a hacer una lista de lo que he hecho a lo largo de 12 meses, cuando la leo al final del año me doy cuenta de que sí hice muchas cosas y de que estoy cansado, pero también sé que hay cosas que quise hacer y no pude por distintas circunstancias", cuenta.

Felipe Garrido, quien ha publicado artículos, ensayos, prólogos, medio centenar de libros y otras tantas antologías, en entrevista con EL UNIVERSAL habla sobre sus pasiones como el fomento a la lectura y la enseñanza

-La lista anual que hace le recordará también que ha sembrado asombros y cosechado afectos y gratitudes.

Sí y todo es correspondido. He dado clases desde hace muchos años y sé que el que más aprende es el maestro. Sé que hay gente que me agradece lo que pude enseñarle a aprender y descubrir, pero todos me han ayudado a formarme. La primera vez que hablé en público creí que podía improvisar y fue un horror, las primeras cuatro frases me salieron bien y el resto fue un desastre, así que empecé a escribir. Conocí a inminentes oradores que escribían sus discursos y lo decían de memoria, yo, en cambio, aprendí a leer pero mirando al público, creo que me sale bien. Es posible que alguien aprenda de lo que digo, pero sí sé que ese día fui yo el que aprendió algo. 

-En la entrega fue además testigo de la creación de una dependencia, la Secretaría de Cultura.

Es algo que no pude imaginar. Para mí, es algo que debió haber sucedido hace tiempo. La creación del Conaculta fue una demostración de que hacía falta un organismo que se encargara de administrar, de primer y trabajar en el tema de cultural, se pudo crear desde ese momento y no sé por qué no sucedió. Vivimos un momento de regocijo con el Conaculta y ahora con la Secretaría. Sin embargo las tareas pendientes no cambian, el reto, como comunidad cultural, es que ese cambio se traduzca en mejores sensibles en el manejo de todos los asuntos culturales del país, si lo conseguimos estará muy bien. La gran necesidad cultural que tenemos es la formación de públicos. Los escritores necesitan lectores, la gente de danza y de teatro necesita gente que llene los teatros y así con todas las disciplinas. 

Nuestro sistema educativo no ha tomado suficientemente en serio la educación artística. En algún momento del Conaculta se llegó a este terreno, pero no pasaron muchas cosas. Para mí, lo importante es que los niños vivan la experiencia de la creación artística durante su ciclo escolar. Si conseguimos que Educación y Cultura trabajen en conjunto para este fin, podremos hablar de cambios. La educación artística no es hablarles sobre arte, sino que participen en la creación, que bailen, que pinten, que escriban. 

-Usted es un formador de lectores. ¿Qué opina sobre la encuesta que reveló que en México se leen 5.3 libros al año?

El país se ha alfabetizado. De acuerdo con datos de 2010, había 34 millones de alfabetos, 4 de esos eran lectores, 30 eran alfabetos no lectores. La gente que lee por necesidad y obligación no es lectora, leer el menú en un restaurante y leer el nombre de una calle, no te hace lector. Los libros de texto tampoco definen a un lector. Un lector es alguien que lee con la intención de entender. En la Feria del Libro del Zócalo del año antepasado hubo un millón de visitantes y se vendieron 300 mil ejemplares, esta es la proporción real.  No nos hace daño reconocer estas cosas, reconocerlas nos permite entenderlas y trabajar con ellas. No es verosímil el resultado de la encuesta, pero no importa. ¿Para qué queremos más lectores? Para que se viva mejor, para que haya menos violencia, menos diferencia entre los que tienen más y los que tienen menos. La lectura y la escritura tienen importancia porque nos permite vivir mejor, si conseguimos vivir mejor es porque estamos mejor preparados para vivir en un mundo en donde el conocimiento y la información son los pilares en los que se apoya el trabajo de esta sociedad. Dar la importancia a una cifra es desviar la atención hacia donde no está el problema; el problema está en la calidad de los lectores que tenemos. Ya deberíamos dejar de hablar de lectura si no hablamos también de escritura. 

-La encuesta también se refiere a la escritura. Además de la escuela, se advierte que Internet y las redes sociales son espacios para la escritura.

Es lógico y significa un avance, gente que no escribía ahora lo hace todos los días, aunque sea en esos espacios breves con o sin corrección ortográfica. Lo cierto es que las redes sociales han venido a revolucionar nuestra manera de escribir de una manera notable. Cuando se habla de los libros digitales, no se habla de que la escritura ya es digital, es raro encontrar personas que todavía escriban en papel o en máquina. En la escritura está claro cuál es el futuro de los libros, pero en ese mundo sigue habiendo lugar para los libros impresos como una especia de artesanía. Los libros de ciencia, de texto, serán digitalizados, pero los de literatura podrían sobrevivir en papel durante mucho tiempo. Si yo tuviera una primera edición de "Al filo del agua" sería muy feliz, hay un prestigio en la primera edición.

-Los datos indican que escribimos para comunicar emociones. 

Es una, obvio. Facebook está hecho para que manifiesta sus emociones, para que festeje, para que se peleén, para que se enamoren. Muchísimo de lo que he contestado en estos días fueron mensajes de Facebook. Lo que sí creo que es cierto, es que hay mucha más gente escribiendo sobre sus emociones. Las nuevas tecnologías nos van a cambiar, estamos viendo apenas el principio. Curiosamente esa escritura puede llevarnos a la lectura. 

-Con el Premio dijo que se sintió obligado a seguir trabajando, ¿qué planea publicar próximamente?

No he publicado poesía, he escrito algunos. Quizá debería de publicarlo, si no, se me irá la vida y no lo voy ver. 

afcl
 

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