El Filux da luz al Centro Histórico

Cultura 11/11/2016 20:10 Ciudad de México Luis Ángel Ramírez Actualizada 20:10
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El festival se realiza de las 18 a las 23 horas en espacios públicos de la Ciudad de México

Un arcoíris se dispara como un presagio de otras luces que invadirán a la ciudad. El miércoles 9 de noviembre, la pieza de la artista puertorriquense Yvette Mattern imita esa función de los anuncios de casino.

La gente empieza a ser atraída; los transeúntes de la avenida Juárez detienen su paso para contemplar y fotografiar ese rayo que sale del Monumento a la Revolución al Centro Histórico. Arcoíris global, proyección de 120 watts de siete rayos láser que imita el espectro del arcoíris natural, funge como una señal: el Festival Internacional de las Luces (Filux) está cerca.

La tarde del día siguiente, a poco más de dos kilómetros de donde apunta el arcoíris artificial, en el Centro Cultural de México Conteporáneo, David Di Bona, director general del Filux, ofrece discurso para inaugurar oficialmente el evento que iluminará durante cuatro noches la Ciudad de México.

“Creemos que el arte es la base de toda transformación, de la luz como transformadora de lo cotidiano que nos ayuda a ver con otros ojos los espacios comunes. Creemos en la posibilidad de hacer foco en aquellas cosas que nos acompañan y nos rodean y que normalmente no podemos ver. Por eso la luz como lenguaje y la luz como transformadora del espacio”, dijo en la inauguración.

Es la tercera ocasión en que ese espacio al que se refiere Di Bona es transformado. En 2014, Filux nació en México y se convirtió en el primer festival internacional de las luces en Latinoamérica. Con un antecedente de más 4 millones 500 mil de asistentes en los años pasados, esta edición congrega a 15 artistas internacionales y 24 nacionales para presentarse en más de 20 recintos y calles del Centro Histórico de la ciudad y zonas aledañas.

A los alrededores de la calle Leandro Valle, sede de la inauguración del Filux, la poca iluminación y los vagabundos constituyen parte importante de la atmósfera.

El espacio transformado por el festival también es el que concentra el mayor número de delitos. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, la colonia Centro ocupa el primer lugar en robo a transeúnte con violencia, con 753 mil 28 incidencias por cada 100 mil habitantes. Con las proyecciones, talleres, música y otros eventos, Filux pretende integrar a la comunidad e incidir en el cambio de espacio.

En las sedes, los voluntarios y organizadores del festival entregan un mapa a los asistentes que indica los 17 puntos de las sedes, así como de los lugares de proyecciones y eventos especiales y una ruta sugerida. Los citadinos deambulan con mapa en mano y buscan en las esquinas de las calles un letrero que los ayude a situarse y dilucidar hacia dónde deberían ir.

“Buscamos el lugar número 14. No, nos dijeron que era para el lado contrario. Ah, bueno, entonces es hacia acá, muchas gracias”, conversa una familia con un oficial sobre la calle Tacuba.

En el Centro Cultural de México Conteporáneo, pájaros de papel pompones cuelgan en el espacio y hacen juego con la música: sonidos de la naturaleza y el cantar de las aves impregnan una atmósfera de tranquilidad. Esos elementos también sirven para proyectar en el fondo unas sombras de colores primarios: cian, magenta, amarillo y negro se entremezclan para crear distintas combinaciones.

En Jardín Colorama, pieza inaugural del Filux, la artista Ghiju Diaz de León utiliza la teoría del color e invita al público a integrarse al espacio y crear con su propio cuerpo otras posibilidades de la pieza, creando distintas formas y combinaciones de sombras.

A unos metros de ese recinto, en la Plaza de Santo Domingo, conejos gigantes de componen Intromisión, de la artista australiana  Amanda Pared. El título parte de la intromisión de las criaturas al continente australiano por parte de los europeos en el siglo XVIII. Los cinco conejos inflables proyectan una luz blanca y buscan que el espectador reflexione sobre la  responsabilidad de sus acciones en el planeta. 

Los asistentes, ya con sombrilla en mano por la lluvia que empieza a caer, se acercan a los conejos para tomarse fotografías. “Se le recuerda no tocar a los conejos”, recuerda de vez en cuando uno de los voluntarios que cuida dicha exposición.

La gente que camina se detiene unos momentos a observar la proyección que la austriaca Teresa Mercedes realizó frente al Palacio de Bellas Artes. Paradiso es una proyección a gran escala relaciona la tecnología y la naturaleza con collages análogos  que cambian junto con la música clásica y electrónica: JUZ-P, André Rieu y otros artistas alternan con las proyecciones color pastel y los collage que adornan el recinto inaugurado en 1987.

Las sedes y recintos del Filux ofrecerán proyecciones, esculturas de luz, mapping, instalaciones e iluminación arquitectónica hasta el 13 de noviembre. El público podrá apreciar vestidos de luz, alebrijes andantes, laberintos de luz y realizar intervenciones comunitarias. Algunas de las sedes son la Plaza de la República, Palacio de Autonomía, el Kiosko de la Alameda Central, el Antiguo Colegio de San Idelfonso, el Museo de la Luz, el Museo de Arte Popular, entre otros.

nrv

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