Últimos días para visitar 'El taller de los viernes'

Cultura 16/03/2016 00:29 Sonia Sierra Actualizada 13:25

La exposición hizo una revisión de un proceso clave para un grupo de artistas mexicanos, a finales de los 80

La exposición, que fue curada por Guillermo Santamarina, hizo una revisión sin dejos de nostalgia de un proceso clave para un grupo de artistas mexicanos, a finales de los años 80, donde la interdisciplinariedad, la exploración de otras formas de hacer la pintura, las instalaciones y los collages, entre otros temas, fueron determinantes en sus trabajos futuros.

El taller de los viernes en términos concretos fue un espacio de convivencia y discusión donde participaron, entre otros, los artistas Abraham Cruzvillegas, Damián Ortega, Dr. Lakra, Gabriel Kuri y Gabriel Orozco, cuya casa al sur de la ciudad fue por cinco años el espacio de reunión.

Con ellos cinco el curador Guillermo Santamarina (quien también formó parte de aquellos talleres) construyó esta exposición donde se pueden ver no las obras que se hicieron entonces sino ejemplos de la producción en años recientes.

El grupo resultó determinante en lo que cada uno haría. Para el curador, aquel momento (entre 1987 y 1992, aproximadamente) les permitió definir las columnas estéticas, la exploración de materiales y soportes, además la actitud.

Instalaciones, esculturas, gráfica, fotografía y otras obras de la muestra fueron seleccionadas a partir de un nuevo taller de los viernes, entre el curador y los artistas. Kurimanzutto se ubica en Gob. Rafael Rebollar 94.

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Xylañynu. Taller de los viernes llega a su final este 17 de marzo en la galería Kurimanzutto. La exposición, que fue curada por Guillermo Santamarina, hizo una revisión de un proceso clave para un grupo de artistas mexicanos, a finales de los 80, donde la interdisciplinariedad, la discusión sobre el arte, el cuestionamiento de nociones como qué es lo local, la exploración de otras formas de hacer pintura, instalación y collages, entre otros temas, fueron determinantes en sus trabajos futuros.

El taller de los viernes fue un espacio de convivencia y discusión donde participaron, entre otros, los artistas Abraham Cruzvillegas, Damián Ortega, Dr. Lakra, Gabriel Kuri y Gabriel Orozco, cuya casa al sur de la ciudad fue el punto de reunión.

Con ellos cinco, Santamarina (quien también formó parte de aquel taller) construyó esta exposición donde se pueden ver no las obras que se hicieron entonces sino todo lo que ha venido después. “Ese momento fue fundamental en lo que será su desarrollo profesional, es su origen, son las claves de identidad en cuanto a parámetros estéticos y a lo que articula sus obras. Era una gran diferencia con relación a lo que ofrecían las escuelas de arte”, dice el curador.

Para Santamarina, aquel momento (1987-1992) les permitió definir las columnas estéticas, explorar materiales y soportes, y formar una actitud. “Hasta ese momento no habíamos visto un trabajo tan rico en experimentación plástica, habíamos encontrado momentos muy interesantes en los 70 y principios de los 80, pero era una experimentación muy acotada en cuanto a conocimiento del material. Con ellos inició una pintura que podríamos decir era una pintura expandida, tuvieron valor para introducir comic en la pintura, ponerle otros materiales; casi inmediatamente trabajaron en el piso, un concepto de tridimensionalidad que no requería de un pedestal, que trabajó con relación a la arquitectura”.

A la par se trabajó fotografía e instalación y se abordaron opciones sobre el planteamiento de exposiciones y nuevos discursos para la difusión. Instalaciones, esculturas, gráfica, fotografía y demás obras de la muestra fueron seleccionadas tras un nuevo taller de los viernes entre curador y artistas.

Acerca de la consolidación internacional de estos artistas, Santamarina comenta: “Obedeció a bastantes circunstancias externas a ellos mismos, aparte de su talento. Fueron sumamente atractivos hacia afuera, y coincidieron en el momento de la irrupción de la expansión de una cultura de la globalidad; de una necesidad de los centros de concentrarse en un contexto internacional mucho más amplio que lo central-europeo o central-Nueva York. Obedeció a muchas circunstancias que se dieron entonces, una economía, la expansión en lo tecnológico; ese orden que estaba muy concentrado, en lo local ya no era posible que continuara. Los cinco son artistas determinados por un individualismo, circunstancia que todo el mundo vivió en el postmodernismo”.

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