Brook en el FIC

Marie-Hélène Estienne, brazo derecho del director, asegura que en la obra los actores desarrollan todas sus emociones

La obra aborda la sinestesia, padecimiento que provoca que las personas puedan escuchar colores, saborear notas musicales o palpar conceptos abstractos (CORTESÍA FIC)
Cultura 09/10/2015 00:24 Alida Piñón Actualizada 05:49
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Guanajuato.— La obra El valle del asombro, de Peter Brook, el director de teatro más respetado de los últimos 60 años por su revolucionaria conceptualización escénica, y Marie-Hélène Estienne, su brazo derecho desde hace más de 40 años, se presentará este viernes y sábado en el marco del Festival Internacional Cervantino (FIC).

En conferencia de prensa, Estienne manifestó que trabaja con gran placer con el director de teatro desde que lo conoció. “Yo era periodista, iba al teatro y debía escribir críticas, pero al año de hacer eso me aburrí mucho, me parecía insoportable. Conocí a Peter Brook y decidí que para conocer el teatro debía ir al interior, así que le escribí una carta y le dije que yo quería aprender teatro con él, me dijo que sí. Mi acercamiento al teatro inició con el periodismo”, sostuvo.

La obra aborda la sinestesia, un padecimiento que provoca que las personas puedan escuchar colores, saborear notas musicales, palpar conceptos abstractos y olfatear texturas.

Para Estienne, quien colabora habitualmente con Brook en la dirección y en la dramaturgia, El valle del asombro profundiza en los misterios de la mente. “Todos nosotros tenemos cosas escondidas, el cerebro siempre esconde cosas y nosotros, en el teatro, ahondamos en ello”, dijo.

La dirección de Peter Brook, agregó Marie-Hélène Estienne, tiene el objetivo de brindarle herramientas a los actores para que puedan desarrollar la obra desde sus emociones. “Para Brook, el actor debe dejar salir todo lo que está dentro de sí mismo, llevar su imaginación a la realidad. En la ciencia pasa algo parecido, los resultados de la ciencia son la encarnación de algo que estuvo en la mente de las personas, para después compartirlo. Nosotros, en el teatro, es lo que hacemos, compartir”, expresó la directora.

Estienne añadió que cuando se hacen obras de teatro, el periodo de investigación es muy largo. “La relación con el tema puede ser muy complejo, por ejemplo, para la obra Majabhárata nos tardamos 10 años, y Peter Brook ya había trabajado otros 10 años. Ahora, para esta obra, no era posible tener la realidad como punto de partida y era necesario hacer una investigación profunda. En tiempos antiguos, el teatro era considerado una puerta abierta para tocar el misterio, con esta obra se ofrecen muchas puertas; Peter Brook es un gran investigador del alma humana y debemos estar muy contentos de que su obra esté aquí con nosotros.

“Cada cosa tiene su época, lo que hacemos hoy no es lo mismo que haremos mañana, pero es importante que el tema de base tenga un progreso, que se encuentre con el periodo que vivimos, que haya una necesidad de llegar hoy a la gente, mañana quién sabe. El pasado vive de alguna manera en el presente, pero en el teatro podemos decir que cada vez escarbamos más en el infinito. El teatro es el momento”, añadió Estienne.

Para el actor Héctor Flores, la obra, cuyo título fue tomado del poema épico La conferencia de los pájaros, del persa Farid Al-Din Attar del siglo XII, provoca a los espectadores.

“Es una gran travesía, que nos hace preguntarnos sobre los misterios. En el poema hay una mujer que está llorando por su hija y un hombre, al verla, piensa que es una mujer afortunada porque conoce la causa de su tristeza, mientras que los demás lloramos y sufrimos por cosas que no sabemos”, explicó el actor.

La actriz Kathryn Hunter sostuvo que su personaje es el de una mujer que ve imágenes constantemente.

“Como actriz entendí que para interpretarlo bien, yo también debía ver imágenes con el deseo de ser capaz de lograr que el público también pudiera hacerlo. Lo más importante es lograr que lo que está en la imaginación aparezca en el escenario”.

Kathryn Hunter agregó que “hay sinestésicos que cada día de la semana ven colores diferentes cuando escuchan algo. Encontramos a uno que tiene cepillos de dientes para cada día de la semana y cada uno tiene un color diferente, a veces las cosas son muy difíciles para ellos porque tienen demasiadas imágenes en su cabeza, demasiadas sensaciones, muchos sabores, todo se vuelve demasiado. Sin embargo, algunos sinestésicos dicen que no les gustaría perder esa capacidad. La sinestesia la hemos vivido todos cuando fuimos bebés, porque es una etapa en la que todos los sentidos están mezclados”.

Para Marcello Magni, también actor de la obra y quien representa a uno de los médicos que tratan a los sinestésicos, “es interesante cómo la medicina es capaz de abordar el padecimiento porque pareciera que todo se resume a diagramas, a porcentajes, es decir, es como si no les interesa la parte humana. Sin embargo, hay doctores que sí podían ver a los pacientes como personas y creían que el cerebro de los sinestésicos era un misterio. Hay doctores que sí pueden la humanidad en este fenómeno”, dijo.

La obra El valle del asombro se presentará este viernes 9 y sábado 10 de octubre en el Teatro Principal, a las
18 horas.

En la Ciudad de México estará en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, los días 14 y 15 de octubre a las 20 horas.

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