Desechos alimenticios producen energía

Con esta innovación buscan acabar con la contaminación y el mal olor

Desechos alimenticios producen energía
La celda se alimenta cada 15 horas para preservar los microorganismos que consumen la glucosa. (FOTO: Archivo/EL UNIVERSAL)
Ciencia y Salud 24/08/2016 12:33 Notimex Ciudad de México Actualizada 12:33

El investigador Maxvell Jiménez Escamilla encabeza un estudio con celdas de combustible microbianas, las cuales usan desechos alimenticios para producir energía eléctrica, además acaban con la contaminación y el mal olor de éstos por la oxidación de compuestos.

El especialista del Instituto de Física y Matemáticas de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM), en Oaxaca, afirmó que es factible utilizar los residuos orgánicos de las empresas alimenticias para que no acaben en los ríos. 

Las celdas generan energía a través de la oxidación de compuestos como el azúcar y los acetatos, desechos principales de la industria alimenticia, explicó el investigador.

El maestro en ciencias señaló que la celda tiene dos cámaras una nódica y otra catódica, en la nódica están los microorganismos que consumen la fuente del carbono (los desechos), luego al generar el proceso de oxidación, se emiten en el medio de electrones, así como iones de hidrógeno (H).

Luego, los electrones fluyen por una resistencia exterior, mientras que los iones de hidrógeno recorren de la cámara nódica a la catódica por una membrana intercambiadora de protones, ahí se recombinan para formar agua en presencia de oxígeno.

“Es importante ir alimentando la cámara nódica con la fuente de carbono para que se mantenga un proceso constante”, mencionó Jiménez Escamilla, en una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

La celda se alimenta cada 15 horas para preservar los microorganismos que consumen la glucosa, proceso del cual emanan varios productos metabólicos, también se presentan iones y electrones de hidrógeno. 

Además, la energía obtenida se almacena dentro de una batería recargable, la cual puede utilizarse para proveer de batería a los dispositivos móviles.

“El estudio no se centra sólo en términos de arquitectura, diseño y uso de materiales, sino en la modelación de las leyes que estén gobernando, leyes biológicas, químicas y físicas para entender cómo crece este microorganismo y cómo pudiera producir más electricidad”, subrayó.

Durante la investigación, el especialista descubrió un parámetro que indica la eficacia del sistema, y como resultado consiguió un modelo matemático, el cual mediante rendimientos microbianos se sabe el alcance de corriente máxima del aparato antes de hacer el diseño.

La investigación se realiza en colaboración con la UTM, el Instituto Tecnológico de Toluca, así como el Laboratorio Labcitec, con la participación de los doctores Manuel Borja Salín y Claudio Garibay Orijel.

 

jpe

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