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Armas de doble filo. Cuidado con estos instrumentos

Hay modalidades de pago que fueron hechas para facilitar la compra, pero si no se usan bien, pueden actuar en tu contra

ILUSTRACIÓN: ROSARIO LUCAS. EL UNIVERSAL
Cartera 15/12/2016 01:51 Mariana F. Maldonado Actualizada 04:15
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Existen instrumentos financieros creados para ahorrarte unos pesos o para facilitarte la adquisición de un bien, pero que también, si se usan mal o si no se analiza antes de usarlos, pueden llevarte a una pesadilla financiera. Son armas de doble filo que en vez de jugar a tu favor, ya sea por descuido o por poca planeación, terminan atentando en tu contra. ¿Qué tipo de recursos entra en esta categoría? Los meses sin intereses, la domiciliación de servicios, los planes de teléfono o de servicios de televisión por cable, por poner ejemplos.

¿Cómo evitar que éstos te endeuden? Siempre a través de la planeación y de hacer compras inteligentes. Esto quiere decir que antes de pasar la tarjeta de crédito o de sacar la cartera, se necesita hacer un presupuesto que te permita conocer el flujo de tu dinero, y no sólo eso, sino que una vez que conozcas cómo se mueven tus recursos, necesitas pensar antes de comprar.

 

Meses sin intereses

El letrero de “¡Cuidado!” sólo aplicaría en el caso de que no te sepas administrar y de que te dejes llevar por esta forma de pago, la cual suena muy atractiva, pero puede convertirse en una gran deuda si no se sabe utilizar bien.

¿Cuándo se vuelve un peligro? Cuando no se hacen bien los cálculos y se termina comprando bajo esta modalidad una serie de servicios y productos que se vuelven una carga financiera imposible de pagar a fin de mes.

No sólo por el monto que se te acumuló gracias a la lavadora, plancha y secadora que compraste en la venta nocturna, sino por los intereses que va a generarte. Porque sí, son meses sin intereses en tanto no te atrases en ningún pago. En cuanto te atrases, este trato se disuelve y vas a empezar a pagar intereses. Y peor: a veces los meses sin intereses no se calculan sobre el saldo que no cubriste sino por el saldo promedio de tu tarjeta.

Para usarlos bien, la recomendación es hacer bien un cálculo de los ingresos y de la capacidad de pago que se tiene antes de hacer los cargos, asegura Santiago  Fernández, vicepresidente y director general de tarjetas personales en  American  Express  México.

 

Domiciliación

Es una forma muy práctica de ser puntual con el pago de los servicios que son fijos, como el agua, luz, etcétera. Pero también se puede convertir en una forma de tirar el dinero si no analizas bien qué es lo que domicilias a tu tarjeta de crédito: “Luego domiciliamos cosas que ni usamos”, asegura Sonia Sánchez Escuer, especialista en finanzas personales y autora del libro Diario de una oveja financiera.

Si tienes domiciliado el gimnasio, la televisión de paga, un seguro que no sabes ni siquiera de qué es, y demás servicios, la mejor recomendación es que revises tu estado de cuenta y analices honestamente qué es lo que utilizas y qué no. Si no los usas pero no has ido a cancelar, sacúdete la flojera, haz un tiempo en tu agenda y date el tiempo, porque es dinero que se está fugando de tu cartera con tu permiso.

En el caso del ahorro, éste sí es muy recomendable que lo domicilies ya que te permitirá apartarlo desde el inicio de la quincena (o del mes) lo cual evitará que te lo gastes.

 

Compre hoy y pague después

Joan Lanzagorta, especialista en finanzas personales y autor del blog planeatusfinanzas.com, asegura que a pesar de que se ha vuelto algo “casi natural” el comprar y pagar después, conlleva un problema: el que se adquiere una deuda que hará que se tenga menos dinero disponible. Asimismo, la publicidad que rodea este tipo de ofertas hace que nosotros deseemos tener algo que en realidad no necesitamos.

“Muchas cosas que compramos hoy para pagar después no tienen nada que ver con nuestras metas y objetivos de vida, sino con lo que deseamos hoy”, explica. Comprar hoy y pagar después nos aleja de las metas verdaderas, y cuando nos damos cuenta, “suele ser demasiado tarde”. El coach en finanzas personales asegura que es necesario que tengamos claras primero nuestras metas y objetivos de vida, es decir, se necesita saber lo que realmente queremos para que la publicidad no nos distraiga.

 

En oferta

Una regla mercadológica es hacer que la compra sea menos “dolorosa” para el consumidor. “Los minoristas saben que el permitir a los consumidores que retrasen el pago puede incrementar dramáticamente su disposición a comprar”, señala una guía de economía del comportamiento realizada por Mckinsey.

Esto tiene dos aristas. La primera es el valor temporal del dinero el cual hace que los pagos futuros sean menos costosos que los inmediatos y la segunda —más relacionada con las emociones— es que mientras que los pagos, al igual que cualquier pérdida, son desagradables, las emociones experimentadas en el presente al comprar son placenteras. Así, la compra termina por ser agradable porque no se tuvo que pagar nada, al menos en ese momento.

El compre ahora y pague después, el 3x1, el 50% de descuento, y en general, cualquier oferta nos enfrenta a la decisión de comprar o no comprar. ¿Vas a comprar porque lo quieres o porque realmente lo necesitas? Una cosa es aprovechar que el producto que necesitas está en descuento y otra comprarlo porque tiene el descuento y lo viste apilado en el estante. Antes de comprar, debe venir la reflexión de qué es lo que realmente necesitas.

 

Pagos chiquitos

Es sólo una opción cuando no se tiene acceso a una tarjeta de crédito o no se cuenta con el ahorro suficiente para pagar de contado, explica la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Sin embargo, comprar las cosas de esta manera siempre va a constar más. “Este tipo de crédito puede ser de los más caros del mercado”, alerta esta institución. Funciona así: cada mes, quincena o semana tienes que pagar cierta cantidad fija. Pero ojo, ésta incluye los intereses que te están cobrando.

“Aparentemente resulta muy cómodo pagarlo por lo poco que hay que desembolsar periódicamente y por la seguridad de saber que esta cantidad no cambiará mientras dure el crédito (si se es puntual con los pagos”, explica la Condusef. Pero la realidad es que si multiplicas los “pagos chiquitos” por la cantidad de pagos que tienes que hacer, te darás cuenta que te puede salir hasta 50% más caro que el precio que pagarías si lo hicieras de contado.

Si de plano no tienes otra opción y vas a comprar a través de esta modalidad, hay varios consejos que pueden ayudarte: compra productos duraderos que verdaderamente necesites y que su vida útil sea mayor al tiempo de la deuda; verifica que puedas cubrir las parcialidades sin riesgo de incumplir; lee el contrato antes; evita retrasarte en los pagos porque esto generará intereses moratorios y solicita el comprobante de compra y de cada uno de los pagos.

 

Los súper planes

Hoy, las compañías quieren venderlo todo en un solo paquete, y nosotros, en el afán de querer tenerlo todo, lo compramos.

Pero, ¿Qué es lo que realmente usas? Esta pregunta aplica para el plan del celular, gimnasio, o el paquete con todos los servicios de televisión por cable incluidos. Sí, contrataste gigas ilimitados en el celular, pero, ¿realmente sabes cuánto consumes al mes? Puede ser que estés pagando más datos de los que realmente estás usando y esto esté aumentando la cuenta mensual. Y así en el resto de servicios. Si estás seguro que ves todos los canales que incluye tu paquete, adelante; pero si no es así, es hora de sacarlos del plan y pagar lo que consumes.

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