El Inegi, pilar de la efectividad de las políticas públicas

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Cartera 17/11/2015 01:33 Julio A. Millán B. Actualizada 01:34
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Desde que en 2008 se le otorgó al Inegi el grado de organismo constitucional autónomo del Estado mexicano, lo que le dio autonomía técnica y de gestión, la institución se ha convertido en una garantía de que las estadísticas que dan cuenta del comportamiento de muchos de los aspectos de la economía mexicana se apegan a la realidad, amén de representar el medio más aceptable para dimensionar la efectividad de las políticas públicas. Cabe destacar que esta condición de autonomía es un caso especial a nivel mundial, ya que el resto de organismos con las funciones de generar las estadísticas nacionales son entes dependientes del poder ejecutivo.

El Inegi se ha destacado como uno de organismos generadores de estadísticas que más cuidado tienen en la búsqueda de la veracidad, oportunidad y validez de sus datos y mediciones, amén de que ha estado a la vanguardia en el cumplimiento con las mejores prácticas y lineamientos internacionales de organismos como el FMI, la OCDE, el Banco Mundial y la ONU. Este seguimiento a las mejores prácticas, se ve representado de manera especial en las estadísticas del PIB, el comercio internacional y el índice de Precios.

Los analistas nacionales e internaciones, empresas, entres públicos y no se diga estudiosos recurren a los productos del Inegi, los que en muchos casos representan la única estadística congruente, valida y sobre todo con consistencia a lo largo del tiempo.

De igual forma, en el caso de los censos, encuestas y estudios especiales sobre el comportamiento de los entes públicos y privados y de los individuos, en la mayoría de los casos, son en el único referente con el que se cuenta, y de los que se derivan miles de estudios y análisis.

En este contexto, ha sido de vital importancia que la autonomía del Inegi haya sido respectada y fortalecida por los gobiernos en turno, baste recordar que la forma de medir la efectividad de las políticas públicas, ejecutadas por medio de programas y acciones, requieren de un auténtico proceso de seguimiento y evaluación de gestión e impacto, lo que solo se puede realizar si se cuenta con estadísticas oportunas, pero sobre todo confiables, lo que sólo un organismo autónomo e independiente puede garantizar.

En términos de su administración, la Junta de Gobierno del Inegi se integra por cinco miembros, uno de los cuales funge como presidente y los otros cuatro como vicepresidentes, que son designados por el titular del Ejecutivo y aprobados por el Senado de la República. Es de destacar que el actual presidente, Eduardo Sojo, concluye su periodo el próximo 31 de diciembre después de seis años. Se está pues por iniciar el proceso de sucesión de la presidencia del instituto, por lo que se requiere que el Ejecutivo presente una propuesta que garantice la continuidad y fortalezca la garantía que ha representado el Inegi.

La Junta de Gobierno del Inegi, sin duda debe cumplir a cabalidad con los objetivos que se le han encomendado. Por ello es indispensable que el nuevo presidente del instituto posea, en primera instancia, la alta capacidad técnica que se requiere no solo para dirigirlo sino para continuar con la labor que garantice la efectividad, validez y sobre todo integridad y rigor de las estadísticas. No obstante, no se puede disociar de una importante capacidad política y de interlocución con los gobiernos, poderes de la Unión y de manera especial con el sector privado. Este último punto es indispensable, en virtud de que de estas instancias se derivan mucha de la información básica que representan la materia prima de los productos estadísticos que genera el organismo. Cuando las empresas y los individuos confían en una institución como el Inegi, no solo en los temas de confidencialidad, sino de confianza en el proceso científico y técnico que se sigue, se colabora de manera más efectiva, proporcionando información y respondiendo con veracidad a los cuestionarios de censos y encuestas.

El Inegi debe seguir avanzando en su carácter de organismo autónomo, no solo en cuestión de herramientas técnico-científicos, también en su operación y en su gestión. En este último aspecto, el que el Instituto cuente con autonomía presupuestal, le proporcionaría mayores grados de libertar para tomar decisiones más efectivas y seguir generando las estadísticas oportunas y confiables que los mexicanos requerimos.

*Presidente de Consultores Internacionales S.C.

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