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Dicen que no hay plazo que no se cumpla y para el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) el día llegó. En esta semana los ministros de comercio de los 12 países integrantes, entre ellos México, pueden cerrar las negociaciones del convenio. Con lo que se materializarán las amenazas para los sectores del calzado, textil, confección y agropecuario; aunque, para las industrias líderes exportadoras se abren nuevas posibilidades.

Hace 10 años, en 2005, Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur decidieron conformar ese bloque, que llamó la atención de Estados Unidos, Australia, Perú y Vietnam, países que se unieron en 2008; dos años más tarde se incorporó al TPP Malasia, y en 2012 México y Canadá se adhirieron para darle un impulso al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que conformaron con Estados Unidos desde 1994.

El crecimiento del bloque provocó que Japón se uniera oficialmente en 2013 y, a pesar de las grandes diferencias y de los riesgos y oportunidades que representa la conformación del TPP, las negociaciones avanzan y están cerca de cerrarse.

Hace unas semanas se destrabó el diálogo, porque las dos economías más fuertes del TPP: Japón y Estados Unidos, lograron definir algunas soluciones para reducir las afectaciones a sus sectores sensibles. Además de que el gobierno estadounidense consiguió que se le otorgara a su presidente Barack Obama el fast track o Autoridad de Promoción Comercial, una facultad que le permite negociar un acuerdo para luego presentarlo al Congreso para su aprobación o rechazo, sin posibilidad de que se le haga cambio alguno al texto, dijo el presidente de la Coalición Mexicana Empresarial para el TPP, Moisés Kalach.

“Con lo que está pasando la conclusión de la negociación será en este verano. En la ronda de Maui, Hawái, podría darse un cierre, dado que estarán tres días los ministros —del 27 al 30 de julio— y muchas de las discusiones pendientes son decisión ministerial, pero si los ministros no se ponen de acuerdo podría alargarse la ronda o habría una nueva reunión. Pero la posibilidad de que se llegue a un porcentaje alto de conclusiones es alta”, dijo Moisés.

La posibilidad de que en 2016 se tenga el documento final levantó las voces de investigadores, empresarios y de representantes de sectores mexicanos a favor y en contra del TPP.

Uno de los puntos es que en general el tratado “establece un sistema de nuevas reglas no sólo para las relaciones económicas de comercio e inversión entre los países de la región, sino también normas que aplican a las actividades económicas de carácter doméstico, tales como la política de compras de gobierno y la de protección de derechos de propiedad intelectual”, afirmó el investigador del Colegio de México, Juan Felipe López Aymes. Esa situación “tiene un impacto serio” en la economía política, sobre la soberanía y la inserción de cadenas de valor, añadió.

Ello se observa en el nombre de los 28 capítulos que se discuten: aduanas, agricultura, anticorrupción, coherencia regulatoria, comercio electrónico, transfronterizo de servicios, competitividad, contratación pública, desarrollo, empresas comerciales del Estado, entrada temporal de personas de negocio, inversión, obstáculos técnicos al comercio, propiedad intelectual, pequeñas y medianas empresas, reglas de origen, remedios comerciales, temas institucionales, legales y de transparencia, textiles, trabajo, entre otras.

En general, las preocupaciones del sector privado son cómo participar en el contenido regional, la integración de las cadenas, el esquema de compras de gobierno; la existencia de empresas de Estado porque algunos países del TPP como Vietnam pretenden competir en sectores sensibles con paraestatales; además de que existe espacios sensibles como textil, vestido y calzado, en la parte industrial y lácteos, cárnicos y aceite de palma, en la agroindustria, agregó Kalach y Sergio Gómez Lora, director general de Iqom.

“Oportunidades son todas, los riesgos son muchos, porque hay sectores específicos en los que hay que tener cuidado. Sobre todo para los sensibles”, calzado, textil y confección, porque se les pondrán en desventaja frente a otros países como Vietnam, expuso, el vicepresidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), Sergio Contreras.

El presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), Luis Roberto Abreu, dijo que el TPP “va a abrir el mercado con seis economías —Australia, Brunéi Darussalam, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam—, porque con las otras cinco ya tiene México un acuerdo comercial”, con Canadá, Chile, EU, Japón y Perú.

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