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Oscars 2019

La ceremonia del domingo no sólo está rodeada de caos y malas decisiones sino que además este año la caballada está muy flaca.
Oscars 2019
22/02/2019
13:02
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Cada año decimos lo mismo, pero hoy es particularmente cierto: la nueva edición de los Oscars pinta para ser la peor que hayamos visto en mucho tiempo. La ceremonia de este año no sólo está rodeada de caos y malas decisiones (que si inventaban una nueva categoría de “películas populares”, que si este año no habrá host, que si los premios de fotografía y edición los vamos a dar en los comerciales, que si ya nos canceló Lamar) sino que además este año la caballada está muy flaca.

 

La categoría de Mejor Película apenas y tiene tres grandes películas (¡de ocho!): Roma, The Favourite y Blackkklansman. De esas tres, ROMA despunta claramente y es la que debería de ganar, aunque si ganara cualquiera de las otras dos, no habría injusticia mayor, las tres lo merecen.

 

¿Pero y las otras cuatro? La academia reculó en su intención de abrir una categoría que premiara la mejor “película popular” pero, ante el revés, los organizadores simplemente otorgaron a esas cintas la nominación a Mejor Película. Sólo así se entiende que Black Panther y Bohemian Rhapsody estén presentes en una categoría a la que claramente no pertenecen.

 

Del resto, Vice está para cumplir con un statement político (no me parece que sea mala película) y Green Book es la clásica opción complaciente que toda entrega debe tener.

 

Hasta hace poco se especulaba si Green Book podría llevarse el premio mayor, dado que triunfó en los premios del sindicato, pero ROMA va tomando cada vez más fuerza por lo que no se descarta que se lleve dos grandes: Mejor Película Extranjera y Mejor Película.

 

Pase lo que pase, el gran ganador será NETFLIX. Con el triunfo de ROMA, la empresa de streaming finalmente juega en las ligas mayores, tiene un peso y una relevancia igual o incluso mayor que cualquiera de los viejos estudios de Hollywood. Las demás empresas le seguirán y el cambio de juego será radical: en los años por venir, cada vez más y más películas que no llegarán nunca al cine serán las que acaparen el premio Oscar.

 

LOS NOMINADOS

 

Black Panther: buenas intenciones

 

Si hay un terreno donde Black Panther destaca es en el de la representatividad. Si bien no es la primera cinta de superhéroes donde el protagonista es un afroamericano si es la primera filmada con la clara convicción de que la representatividad y el orgullo racial importan. Pero además también está llena de personajes femeninos fuertes, inteligentes, capaces, todos a la par de sus contrapartes masculinos. Black Panther no sería nada sin las mujeres que lo salvan una y otra vez.

 

El héroe queda en segundo sitio, lo que a Marvel le importa es demostrar lo incluyentes que son, lo progresista de su discurso, al grado que incluso aprovechan la ocasión para darle un golpe directo a Donald Trump. Si, todo eso en una película de superhéroes de Marvel.

 

La metáfora no deja de ser poderosa. Wakanda, el territorio imaginario donde habita Black Panther, es una nación rica, militarmente importante, tecnológicamente avasalladora, pero que ha decidido aislarse del mundo bajo la fachada de una nación de tercer mundo y mediante un muro que los hace invisibles al exterior. ¿Es ético aislarse de esa manera o debería Wakanda abrirse al mundo entero? Cada que Marvel dice Wakanda en realidad quiere decir Estados Unidos, y cuando uno de sus personajes dice “sería estúpido aislarse tras de un muro”, ya saben ustedes a qué estúpido se refieren.

 

El problema es que las buenas intenciones y la evidente corrección política terminan inundando un filme que resulta al final tedioso y aburrido, cosa rara para un estudio que año con año entrega vehículos de entretenimiento más o menos disfrutables, pero en el caso de Black Panther, tanta seriedad, tanta mística, tanto compromiso por las buenas causas, derivan en sopor.

 

Black Panther cumple más como una declaración de principios que como una película de superhéroes. Su mérito no es cinematográfico, su mérito es que existe, que enarbola las buenas causas y que, en el mejor de los casos, podrá ser inspiración para jóvenes afroamericanos e inmigrantes. Estados Unidos se cierra al mundo, pero al menos queda la ficción como consuelo.

 

Blackkklansman: el racismo no es cosa del pasado

 

El Infiltrado del KKKlan es la mejor película que nos ha entregado Spike Lee en poco más de diez años. Ácida, divertida, furiosa pero sobre todo oportuna. Al parecer, lo que necesitaba el director oriundo de Atlanta es tener al frente a un enemigo formidable, ¿y qué mejor que Donald Trump y el renacimiento de la extrema derecha como pretexto para que el cineasta tomara de nuevo su cámara y comenzara a filmar?

 

El humor desatado, por momentos caricaturesco, que se despliega en El Infiltrado del KKKlan es un terreno nuevo para Spike Lee. Se agradece la osadía, las risas, las buenas actuaciones (el dúo Washington-Driver es fenomenal), pero sobre todo se agradece que el cineasta no pierde de vista nunca el objetivo: perturbar, denunciar y hacer un comentario sobre el racismo que sucedía hace cuatro décadas pero cuyos ecos aún se escuchan fuerte en el mundo actual.

 

(Fragmento de un texto originalmente publicado en la revista Dónde Ir)

 

Bohemian Rhapsody: mala película, majestuoso concierto

 

En una contradicción que termina siendo el epitafio de esta cinta, Bohemian Rhapsody es una biopic tremendamente convencional sobre una banda que nunca fue convencional. La película es tan genérica que, de no ser por que se escuchan las canciones de Queen, podrían estar hablando sobre cualquier otra banda y nadie lo notaría.

 

Para los guionistas Anthony McCarten y Peter Morgan, la historia de Queen carece de lucha, exploración o matices. Los cuatro parecen predestinados a la grandeza y todo lo que hacen les sale bien y a la primera. En menos de un minuto la banda encuentra su estilo, graban un álbum, consiguen contrato y se vuelven famosos.

 

El énfasis por supuesto está en Mercury, interpretado con lujo de prostético bucal por Rami Malek. Si bien es reconocible el ímpetu que entrega en su personaje, nunca logra mimetizarse del todo: el tono de voz, los dientes falsos y el vestuario lo hacen ver no como Freddie sino como alguien disfrazado de Freddie.

 

Todo sería un desastre de nos ser por los últimos 20 minutos, donde la película deja de ser tal para convertirse en un majestuoso concierto (filmado en formato IMAX). Es ahí donde se entiende la grandeza de Queen, la trascendencia de su legado y el poder de un Freddy Mercury capaz de tener a un estadio completo en la palma de su mano.

 

Como película, Bohemian Rhapsody es sumamente deficiente, pero como concierto, éste debe ser uno de los mejores del año. God save the Queen.

 

Pueden leer el texto completo de esta crítica, aquí.

 

The Favorite: mujeres al poder

 

Completamente alejado de las actuaciones frías, los diálogos inertes y la emoción helada que proyectaban sus anteriores filmes, Yorgos Lanthimos demuestra con The Favourite (2018) una evolución es sus habilidades de autor. Ya no requiere de las tramas surreales y los personajes robóticos, pero mantiene el gusto por el absurdo, el humor y la provocación.

 

Se trata de la película más accesible en la filmografía del griego Lanthimos pero no por ello carece de sofisticación, al contrario, el tono de la cinta va del despliegue visual de un Barry Lyndon (Kubrick, 1975), pasando por las historias de arribistas y clase media alta de Woody Allen, con un sentido del humor desatado que pasa por el cine de Howard Hawks y coquetea con el descaro de los Monty Phyton.

 

El resultado es extrañamente hilarante y a la vez perturbador. Con ojo mordaz, Lanthimos nos muestra los juegos de poder que ocurren en las más altas esferas: amores secretos, violaciones, seducción, carreras de patos (¿o eran gansos?), fiestas, banquetes, mientras tanto el pueblo raso pelea una guerra contra Francia carente de todo sentido.

 

Película absolutamente femenina, los hombres son seres ridículos, más maquillados que ellas, que creen llevar las riendas de la política cuando en realidad son ellas las que mandan, así como Coleman, Weisz y Stone son las responsables no sólo de que esta sea una extraordinaria cinta sino de todas las nominaciones al Oscar que la película ha conseguido. Sin duda, The Favourite es la mejor cinta de las nominadas después de ROMA.   

 

Pueden leer el texto completo de esta crítica, aquí.

 

GREEN BOOK: racismo para principiantes

Green Book, el decimotercer largometraje del norteamericano Peter Farrelly (primero sin hacer dupla con su hermano Bobby), es del tipo de película que busca remover conciencias aunque para ello recurra a una tersa almohada de plumas. Green Book aborda temas importantes y escabrosos (el racismo) pero con la firme convicción de no molestar a nadie.

 

Esto no deja de ser extraño (por decir lo menos) siendo que los hermanos Farrelly son provocadores profesionales cuyo cine de comedia hacía gala de “mal gusto” con chistes escatológicos, humor guarro y desparpajado que en su momento provocó no pocas quejas por lo vulgar de su comedia (Loco por Mary, Una Pareja de Idiotas, Amor Ciego, entre otras). Los tiempo cambian, “la gente evoluciona”, me dirán, pero ¿soy yo o Green Book parece un paso hacia atrás?

 

Estamos frente a un peculiar road movie donde el hombre blanco, pedestre va al volante mientras que el culto, refinado y educado genio musical afroamericano va en el asiento de atrás, para asombro de propios y extraños.

 

La fórmula es predecible: el callejero Tony poco a poco le irá enseñando a su jefe sobre los placeres mundanos como la música de Little Richard y el gusto por el pollo frito, mientras que el refinado ‘Doc’ intenta de educar a esa buena bestia que es Tony. La cosa sería deleznable a no ser que Farrelly -haciendo gala como director de actores- tiene en la dupla Mortensen-Ali a un inesperado tándem cómico que hace irresistiblemente divertida esta cinta.

 

Una película con tema social que no genera discusión más allá del estacionamiento. Vamos, hasta Loco Por Mary sigue siendo molesta en ciertos círculos. ¿Es evolución dejar atrás la provocación para entregarte a la vil complacencia?  

 

Pueden leer el texto completo de esta crítica, aquí.

 

 

A Star is Born: Gaga va por un Oscar

La historia de una joven artista que es descubierta por una super estrella a punto del ocaso etílico es pues, Hollywood clásico. Cooper claramente abreva de la versión de 1970, donde Streisand interpreta a Esther, una joven cantante en ciernes que es descubierta por John (Kris Kristofferson), un famoso cantante de country. Si bien el click entre ambos es inmediato, Esther es una mujer independiente que no se deja controlar del todo por aquella bala perdida que es John.

 

Cooper tiene su mejor acierto en incluir como co protagónica a Lady Gaga, quien no sólo comparte cierta similitud física con Streisand (esa nariz) sino que además algo sabe sobre empezar desde abajo, ser rechazada por el físico, irrumpir violentamente a la fama y, sobre todo, interpretar un papel frente al escenario al momento de cantar.

 

El guión peca de terso y condescendiente. A diferencia de la Streisand, que era “poco tierna y más salvaje”, aquí vemos a una mujer dulce y manipulable, que no parece ser descubierta sino salvada por un hombre que, a diferencia del rockero al borde de Kristofferson, raya más bien en lo patético. La lisura del relato hace que esto se parezca más a un remake de Pretty Woman (Marshall, 1990) o de Coming to America (1988) que de A Star is Born.

 

Pueden leer el texto completo de esta crítica, aquí. 

 

VICE: todo el poder

Siguiendo el mismo estilo de su filme previo, La Gran Apuesta, pero apoyándose firmemente en el cine de Martin Scorsese (claras reminiscencias a El Lobo de Wall Street) y de Oliver Stone (JFK), el director Adam McKay entrega en El Vicepresidente una interesante e intensa radiografía del poder que dividirá opiniones pero que también generará consenso en cuanto al extraordinario reparto que compone la cinta, donde prácticamente todos merecen un Oscar.

 

Un irreconocible Christian Bale interpreta con lujo de sobrepeso a Dick Cheney, hombre que en su juventud no se le veía futuro más allá de la fiesta y el alcohol. Su novia, Lynne (impecable Amy Adams) le hace jurar que hará algo de su vida… y cumplió. Luego de ser becario en la Casa Blanca e intentar escalar hacia el poder sin mucho éxito, la oveja descarriada de la familia Bush, el manipulable George W., le habla al viejo Cheney para pedirle que se una a la campaña y sea su vicepresidente.

 

Con ritmo ágil, McKay no sólo se limita a la crónica de una historia infame donde el poder se erige como vicio ineludible, sino que hace ecos al presente sentenciando no sólo a los políticos, sino a aquellos que los pusieron en la Casa Blanca. La culpa, dice un juicioso  McKay, al final es nuestra.

 

Este texto apareció originalmente en la versión impresa de la revista Dónde Ir

 

Roma, o la magnífica máquina del tiempo

 

Roma, el octavo largometraje del mexicano Alfonso Cuarón, es una magnífica máquina del tiempo.

Roma es una catedral dedicada a la obsesión. El trabajo compulsivamente detallado de Eugenio Caballero junto a la fotografía a base de travellings laterales, paneos y planos secuencia a cargo del propio Cuarón (bajo la supervisión de Galo Olivares, el magnífico fotógrafo de El Vigilante, 2016) entregan una experiencia sensorial e inmersiva que prescinde del gran artificio técnico: Cuarón ya no necesita de IMAX y 3D para provocar la inmersión de toda la audiencia.

Pero el objetivo de esta magnífica máquina del tiempo no es provocar vil nostalgia. A Cuarón lo que le importa es narrar a la Ciudad, encontrando en el pasado las claves que proyectan presente y futuro usando como centro al eslabón más castigado de la sociedad mexicana: sus mujeres.

De Fellini a Tarkovsky, de Ozu a Buñuel, de Bergman a Dreyer, de Cazals a Reygadas, ROMA claramente abreva de lo mejor en la historia del cine mundial sin que esto deje de ser la película más personal de su director. Con un armado sutil pero que encierra una complejidad técnica apabullante y una veta humanista irrenunciable, Alfonso Cuarón logra hacerse de una opus magna imponente y emotiva. ROMA es, en definitiva, la mejor película de su ya de por sí brillante carrera.

 

Pueden leer el texto completo de esta crítica, aquí.

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Alejandro
Crítico de cine con 9 años de experiencia profesional. Ha colaborado en revistas y periódicos como 24 Horas, Newsweek, Chilango, Quién, Esquire, Cambio, entre otros.

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