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Lean on Pete: crónica sobre la soledad

El cine que involucra animales y sus dueños usualmente termina en drama y sentimentalismo. No es el caso de Lean on Pete.
24/08/2018
13:40
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Si hay algo que nos ha machacado el cine comercial es que no hay lazo más noble e irrompible que el de un animal y su dueño. Sean perros, gatos, caballos, ballenas, el cine que involucra animales y sus dueños usualmente va por la ruta del sentimentalismo y las inevitables lágrimas.

 

No es el caso de Lean on Pete (Reino Unido, 2018), el cuarto largometraje de Andrew Haigh -director de la estupenda 45 Years (2015)- donde conocemos a Charley (Charlie Plummer), un adolescente de 16 años, de madre ausente y padre presente aunque perdido en su propia mediocridad y en el cambio constante de novia en turno. Una tarde, Charley conoce a Del (estupendo Steve Buscemi), un viejo cascarrabias dueño de varios caballos con los que gana dinero mediante las carreras.

 

Charley le ofrece su ayuda a cambio de un sueldo diario y es así como el chico conoce a Lean on Pete, un viejo caballo (5 años) que ha ganado algunas carreras pero que ya empieza a tener problemas en una pata. Del es muy estricto al respecto: si ya no pueden correr, vende los caballos para que sean enviados a México, donde seguramente serán sacrificados.
 

Con un argumento basado en la novela homónima de Willy Vlautin, la cinta muestra algunos de sus momentos más memorables en la relación de Del con Charley quien, a pesar de su mal carácter, no puede ocultar su felicidad por trabajar con el chico: le paga de más el primer día (“lo hiciste muy bien”), presume a sus amigos sobre la disposición del chico (“tiene ganas de trabajar, no como otros”), y le alecciona sobre la importancia de las maneras en la mesa. “A ver si le vas diciendo a tu padre que te enseñe esas cosas, no puedo yo hacerlo todo”, dice un Del que en el fondo entiende que esto  es el afortunado encuentro de dos soledades

 

Pero justo cuando pensamos que esto se convertirá en una historia de padres adoptivos y soledades compensadas, una serie de eventos desafortunados los separan. No pareciera haber en la vida de Charley una relación que perdure. Y aquí es cuando entra en juego Pete.

 

Con el estilo que ya lo caracteriza desde la pasada entrega, Andrew Haigh dirige con el tacto de un veterano. Privilegia los silencios y las gestos más allá de los diálogos, su ritmo es pausado pero constantemente están sucediendo cosas y, justo cuando parece que la película va en vía directa hacia un cliché, ésta gira hacia otros rumbos.

 

La obsesión del adolescente por el viejo y ya herido caballo, Pete, pareciera decir mucho sobre cómo se siente en la vida: descartado por incompetente, sediento de oportunidades, con ganas de ganar. Charley no está dispuesto a hacer con este caballo lo que los demás le han hecho a él mismo, descartarlo, pero si de algo carece esta cinta es de complacencias, lo peor puede siempre ocurrir y cuando sucede, Charley hará lo que hace desde el principio de la cinta: correr hacia adelante pero sin rumbo.

 

Al final esto es una crónica sobre una dolorosa soledad. Una que carece de padre, de madre, de rumbo, de motivación. Y ése azoro por la falta de rumbo se contagia a la audiencia a través de los inesperados y trágicos giros que va dando.

 

Es tal la crueldad del director y guionistas de esta cinta que, a medio camino, cuando sorpresivamente la película se convierte en una pequeña road movie, el director nos regala atardeceres fantásticos donde el chico y su caballo parecieran ser los mejores amigos, para luego arrebatárnoslo con otro paraje oscuro y otra vuelta del destino.

 

Si bien el alma del filme es Steve Buschemi, el joven Charlie Plummer es capaz de mantener toda la película con una actuación discreta, de notas bajas, con gran habilidad para mostrar el rostro por momentos curioso, por momentos deprimido, pero siempre combatiente de este adolescente que al final seguirá corriendo, pero esta vez no sin mirar atrás.

 

-O-

 

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Crítico de cine con 9 años de experiencia profesional. Ha colaborado en revistas y periódicos como 24 Horas, Newsweek, Chilango, Quién, Esquire, Cambio, entre otros.

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