Orgullo gigante del 68

Joaquín Rocha se honra de ser medallista; le divierte intimidar gente con su estatura
Su deseo es volver a impartir boxeo. (SCJN)
14/02/2018
05:11
Adriana Díaz Reyes
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Medio siglo después de obtener la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 1968, Joaquín Rocha aún luce imponente.

Con 1.95 de estatura y 95 kilos de peso, el ex púgil intimida a quienes lo miran pasar de prisa rumbo al gimnasio en el que imparte clases de acondicionamiento físico, en la Suprema Corte de Justicia.

“Mucha gente cuando me ve se intimida por mi tamaño”, cuenta con una chispa de malicia.

Mientras observa a sus alumnos de la tercera edad realizar ejercicios de calentamiento, el medallista, de 73 años de edad, evoca aquel 24 de octubre cuando se colgó en el pecho el metal de bronce.

“El recuerdo de México 1968 está latente, muy vivo; es un gran orgullo haber formado parte de una generación tan exitosa. No todos los gobernantes nos han apreciado por lo que conseguimos, pero yo me siento muy feliz de ser uno de los históricos de mi país”.

Joaquín siempre fue muy inquieto, practicó atletismo, beisbol y también fue pelotari; pero nunca pensó en el boxeo.

“Un día un entrenador me vio en el deportivo Hacienda, observó mis puños y me dijo que tenía futuro en peso completo. Así comenzó mi aventura en el boxeo. Creo que mi talento lo traía de nacimiento porque llegué a los Olímpicos con 11 combates previos”.

Su medalla llegó justo el día en que Felipe Muñoz obtuvo el oro en natación, por lo que el festejo fue muy discreto.

“Aunque pocas personas tenían cofianza en mí, vencí a Adonis Ray [Ghana] y Rudolfus Lubbers [Holanda] para asegurar el podio. Ese día todos se fueron más con la de oro, pero aún así celebramos en el comedor, donde la noticia del día era la boda de Vera Caslavska”.

Después de entrenar a jóvenes talentos en el CNAR y luego ser despedido en el inicio de la administración de Alfredo Castillo en la Conade, Joaquín buscó opciones para seguir activo.

“Me gusta mantenerme ocupado para sentirme vivo. Estoy jubilado, pensionado y tengo mi beca vitalicia por ser medallista, pero no me puedo quedar sin hacer nada, necesito aportar”.

Al expúgil le encantaría volver a enseñar boxeo, así que espera una oportunidad para compartir sus conocimientos.

“En México hay talento, muchos chamacos con ganas de sobresalir, aunque haya poco apoyo para la disciplina. Nuestro deporte es uno de los que más medallas olímpicas ha conseguido, entonces lo que se necesita son personas capacitadas para guiar a los nuevos talentos”.

Rocha aplaudió la iniciativa de las autoridades de conmemorar el 50 aniversario de México 1968.

“Va a ser muy bonito recordar aquellos momentos y, principalmente, que las nuevas generaciones conozcan a los héroes que hace años dieron la cara por su país”.

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