Defiende a LA y a su novena

Sergio Ramos es policía de Los Ángeles , pero amante del beis
Sergio Ramos y los padres de Justin Turner, tercera base de LA. (CORTESÍA SERGIO RAMOS)
01/11/2017
00:34
Ariel Velázquez
Los Ángeles.
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Cinco tardes a la semana, a bordo de su patrulla, Sergio Ramos recorre las calles de Los Ángeles con el principio de salvaguardar la integridad de la población y de la ciudad, sin importar que para ello tenga que dejar su vida.

Ramos forma parte del cuerpo estatal de policías de California desde hace 17 años. Pero en su tiempo libre, se quita la camisa azul y el resto del uniforme para lucir la franela de los Dodgers y el jersey de los Raiders, equipos a los que sigue en cada estadio que se presentan... siempre que él tenga tiempo.

Sergio, de 1.80 m y complexión robusta, acudió al inicio de la Serie Mundial. Por el boleto pagó mil 200 dólares (23 mil pesos), en un sitio especializado de internet. Por cuestiones laborales, no pudo acudir al segundo encuentro frente a los Astros.

Hijo de jaliscienses, Sergio Ramos nació y creció en Los Ángeles profesando lealtad por Estados Unidos, país que le dio la oportunidad.

“Soy de Estados Unidos, defiendo a este país todos los días que me pongo el uniforme y lo voy hacer siempre, aunque no esté en activo. Amo México, me gusta mucho saber que mi sangre es mexicana y que tengo mucha cultura que siempre platico en el trabajo o con amigos”.

Con cinco Juegos de Serie Mundial este año, Ramos ha gastado cerca de 6 mil dólares (115 mil pesos), entre boletos para juegos, transportación, hospedaje y comidas. Un policía de su rango es remunerado con 120 mil dólares año (2 millones 280 mil pesos).

“Sé que puede sonar a mucho dinero el que gano o gasto en mi pasión, pero la realidad es que desde hace varios años ahorro para el momento de una Serie Mundial o Super Bowl”.

El mexicoestadounidense encuentra en los deportes su terapia. Durante ocho horas al día tiene que lidiar con violencia, pero lo que más lo marca es la crudeza con la que muchos menores son maltratados por sus padres al enviarlos a las calles por consumir drogas.

“Yo no puedo llegar a casa con los pensamientos de mi trabajo o me atormento“.

Hoy estará en el Juego 7, no le importa gastar otros 3 mil dólares.

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