Hubiera sido injusto si Chivas perdía ante Querétaro. Por eso, cuando cayó el 2-1 favor Gallos por parte de Miguel Martínez, Matías Almeyda se quedó con las manos en los bolsillos, más no podía ser. Pero... El tiempo de compensación también vale.

Pulido fue por la pelota, la peleó en el área y cruzó... gol que da el oxígeno, que rompe la mala racha de tres derrotas seguidas del Rebaño y que deja trabajar en paz a un equipo muy golpeado en su interior, y que intenta respirar sin que nadie lo moleste. Empate a dos goles que no le sirve de mucho a ambos equipos, sólo para no perder, pero eso es ganancia. Gallos y su estilo conservador casi saca la victoria.

Dos veces se fue arriba con tantos de Edson Puch y Miguel Martínez, pero Pulido mostró que aún es goleador, dos veces le dio vida a las Chivas,que por lo menos ya no salieron derrotadas.

Chivas está lleno de buenas intenciones pero muy mala finalización.

El primer tiempo fue un 80 por ciento del equipo tapatío, vertiginoso, dinámico, dominador, pero sólo con el 20 fue suficiente para que Gallos Blancos hiciera el gol. Gol que condicionó el juego a la posición que quería Luis Fernando Tena, técnico queretano, quién explotó la velocidad de sus extremos para desesperar al rival. Candelo desbordó al "Aris" Hernández, quiso tirar pero el balón salió a Edson Puch que definió violentamente, anotando su tercer tanto del torneo. Matías Almeyda ni se movía, el golpe era fuerte pero no definitivo, porque su equipo no se salió de su esquema.

Fue por el empate con Javier López siendo el mandón, arrastrando rivales, buscando paredes, siendo punzante pero no... No había forma de vencer a Tiago Volpi, que era hasta ese momento la figura del partido. Todo le salía a Chivas, menos el gol, ante esto Querétaro se confirmó, se confió y eso lo pagaría. Alan Pulido había desentonado con el resto del equipo, era quien menos corría, quién menos generaba... no estaba en la cancha. Pero al inicio del segundo tiempo, apenas al minuto encontró un espacio y el instinto goleador apareció, zapatazo de fuera del área y el empate llegó.

Almeyda olió sangre y supo que era el momento de meter a su artillería. Había guardado en la banca a Rodolfo Pizarro para ese instante y en cuanto tocó la cancha el canterano de Pachuca demostró hambre, se generaron llegadas sólo detenidas por la calidad de Volpi. Parecía que a Luis Fernando Tena ya no tenía capacidad de reacción, que todo lo dejaba a la inspiración de sus jugadores pero no... Viejo Lobo de mar, con un sólo movimiento igualó el juego.

El ingreso de Matías Britos y romper la línea de cinco frenó el ímpetu de las Chivas, que ya no llegaron tanto, que perdieron gas. Ahí entró Martínez para igualar, y cuando todos pensaban que Chivas volvería a perder volvió a aparecer Pulido, goleador de sepa, de momentos que revivió los viejos buenos tiempos. Y gracias a él, por lo menos Chivas ya no perdió.

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