Dedicar un tiempo para el esparcimiento, dejar a un lado las obligaciones laborales o escolares y disfrutar de un momento de relajación, de diversión y convivencia con otras personas, es importante para disfrutar más de la vida.
Sin embargo, ver televisión, jugar con la videoconsola, visitar a los familiares o ir a los mismos lugares cada verano se torna tedioso para algunos.
Entre otras opciones para que el próximo periodo vacacional sea de diversión y enseñanza se encuentran famoso los cursos y campamentos de verano.
Los campamentos generalmente son lugares en donde niños y jóvenes puedan acampar y pernoctar, cuando menos un par de días o un fin de semana; convivir con otras personas de la misma edad y realizar actividades como jugar en grupo, caminatas, fogatas, andar en bicicleta o pasear a caballo, entre otras. Aunque menos frecuente, también los hay de un solo día.
En los cursos generalmente se realizan actividades deportivas, culturales, artísticas y de aprendizaje. En ellos, los participantes desarrollan sus habilidades, amplían sus conocimientos, refuerzan la formación educativa, aprenden a socializar, adquieren seguridad personal e independencia, además, de conocer a otras personas.
Una vez tomada la decisión es importante elegir al proveedor adecuado. Para ello es recomendable considerar las instalaciones del establecimiento, los requisitos de seguridad exigidos, personal capacitado, programa de actividades, entre otros.
Los costos
La Procuraduría Federal del Consumidor realizó entre marzo y abril de 2008 un sondeo en el Distrito Federal, Estado de México y otros nueve estados de la República Mexicana, para conocer las principales actividades, características y lo que cobran.
Se localizaron 81 campamentos y 33 cursos para este verano; mientras que la mayoría (30.3%) de los campamentos es organizada por empresas especializadas, la mayoría (23.5%) de los cursos se realiza por instituciones educativas; en ambos casos, los gimnasios o clubes deportivos ocupan el segundo lugar.
La dependencia recomienda contratar con un mínimo de dos semanas de antelación, así como solicitar comprobante de los pagos y del contrato donde se especifiquen los horarios y contenidos del servicio contratado.
De acuerdo con el sondeo, el costo de un campamento puede ir de 250 a 20 mil pesos, y el de un curso de cien a 3 mil 800 pesos.
Las recomendaciones
Si es posible, los padres de familia deben visitar las instalaciones para observar cómo se desarrollan las actividades, además de conocer las medidas de seguridad con las que cuentan y el personal que impartirá el curso, entre otros.
Solicitar la opinión de los niños para saber si les agradaría inscribirse a un curso o campamento de verano.
Elegirlos según las preferencias y aptitudes del menor.
Investigar si cuentan con personal y equipo adecuado en caso de emergencia médica.
Revisar los programas y actividades para saber si son del interés del niño o joven.
Corroborar si existe vigilancia en el lugar.
Preguntar qué incluye el costo del servicio (material, transporte, alimentación, etc.).
Proporcionar números telefónicos del padre o tutor para que lo contacten en caso de una emergencia.
Comparar varias alternativas y elegir la que se adecué al presupuesto familiar, a las necesidades y gustos del niño o joven.
Preguntar a los proveedores si tienen descuentos para padres que desean inscribir a más de un hijo.
Comprobar si cuenta con servicio médico para atender cualquier emergencia.
Preguntar a otros padres de familia que hayan inscrito a sus hijos en un curso o campamento, sobre su experiencia.
Con información de Profeco