Para saber cuál es mejor o cuál conviene, especialistas coinciden que
no existe una regla que permita seleccionar en automático cualquiera de
los dos regímenes de pensión propuestos por el Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Y aunque la fecha límite para que los servidores públicos tomen la
decisión se aplazó hasta el 14 de noviembre, es preciso iniciar cuanto
antes un análisis caso por caso, planteó Cecilia Escobar, presidenta de
la Fundación a Favor de la Cultura del Retiro.
El estudio de casos implica relacionar la edad del trabajador, con su
antigüedad y sueldo, inclusive el sexo pues de acuerdo con el género
varían los años para el retiro en cada persona.
Según lo establecido por el ISSSTE, hay dos opciones. Por un lado está
el sistema de reparto, similar al vigente, pero con modificaciones como
en el aumento de cuotas, la edad de retiro y los años de trabajo; y por
el otro el sistema de cuentas individuales donde una institución
administrará los recursos de la pensión como ya sucede con los
trabajadores que cotizan en el IMSS.
Dentro de las principales diferencias entre estos esquemas destaca que
para tener derechos pensionarios en el sistema de reparto se debe
contar con al menos 15 años de servicio, contra el año o menos como
mínimo de cotización en el esquema de cuentas individuales.
En este último caso, los derechos se reconocen y traducen en pesos y
centavos mediante un bono de pensión desde el instante que el
trabajador es dado de alta en el instituto. El valor del bono se
establece en función del sueldo, la edad y los años cotizados.
Este bono puede hacerse efectivo al cumplir 55 años de edad o con 30 años de servicio, lo primero que suceda.
Cecilia Escobar, economista especializada en régimen de pensiones,
indicó que con la nueva legislación del ISSSTE será necesario trazar
escenarios en uno y otro sentido para diseñar el mejor plan de retiro.
Según la guía de asesoría del propio ISSSTE, en el sistema de reparto
las contribuciones personales, del patrón y la cuota social se
trasladan a una cuenta colectiva para solventar las pensiones de
jubilados actuales y futuros.
En tanto, en las cuentas individuales los recursos son verificables a
través de estados de cuenta. Aquí, se depositan las contribuciones
personales, las del patrón y la cuota social del gobierno para formar
un sólo fondo.
En un principio, las cuentas individuales serán administradas por
PensionISSSTE y después de tres años el empleado podrá elegir
cualquiera de las Afores existentes del sistema de pensiones o bien,
continuar en la administradora vigente.
Para algunos de los nuevos trabajadores, el sistema de reparto
significará contraproducente toda vez que se debe contar con una edad
mínima para acceder al retiro. A partir de 2010 ésta aumentará
gradualmente, al igual que el mínimo de años en servicio.
La diferencia con la cuenta individual es que en este caso no hay
requisito de edad mínima para alcanzar la jubilación. El instituto
establece que con base en los ahorros, el trabajador podrá decidir el
momento que considere apropiado para retirarse.
Respecto al monto de la pensión, en el sistema de reparto la cantidad
máxima será el equivalente al 100% del último sueldo básico y en las
cuentas individuales podrá aumentar si se realizan aportaciones
adicionales a la cuenta de forma voluntaria. Éstas tendrá un tope de
hasta el 2% del sueldo.
Escobar agregó que la pensión que se obtenga, independiente al sistema
que se elija, continuará estando por debajo de los estándares
internacionales debido a la tasa establecida de contribuciones.
Conforme al artículo 102, fracción 1 de la ley, las contribuciones
obligatorias en ambos sistemas será de 6.125% del sueldo básico, aunque
por cada peso adicional que se ahorre en las cuentas individuales, el
gobierno depositará 3.25 pesos más.