Uno de sus compañeros le recomendó contratar un seguro educativo para que, a través de una suma pactada durante varios años, al final del plazo, la compañía le entregue la cantidad que se fijó, o bien, en caso de fallecimiento, la niña podrá recibir todos los recursos, sin la necesidad de cubrir una mensualidad.
Héctor Carreón Aldana, consultor en el ramo de seguros, recomendó adquirir un seguro educativo lo antes posible, pues entre más crezcan los hijos, se tendrán menos años para ahorrar y, por lo tanto, las mensualidades se incrementarán.
Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el seguro educativo consiste en una póliza que permite al contratante realizar un ahorro durante cierto periodo, y en caso de fallecimiento los beneficiarios lo podrán recibir sin la necesidad de cubrir todo.
De acuerdo con la dependencia, esta póliza trae mayores beneficios que una cuenta de ahorro, pues con ésta se corre el riesgo de que si los tutores mueren no habrán reunido la cantidad necesaria para cubrir los gastos de sus hijos.
Explicó que en el mercado hay diferentes instituciones que ofrecen los seguros educativos y cada una de ellas tiene sus propias reglas para establecer los pagos y exclusiones. Entre las compañías que ofrecen este servicio están Seguros Monterrey, ING Comercial América, GNP, Metlife, Atlas e Inbursa.
Jeanne Hegner, directora de mercadotecnia de Seguros Monterrey, sugirió a las personas contratar este producto en dólares o en Unidades de Inversión (Udis), a fin de que los recursos monetarios no pierdan valor en el tiempo.
Carreón afirmó que las personas pueden elegir el saldo de su mensualidad, aunque la gente debe visulaizar si con lo que están ahorrando será suficiente para una carrera universitaria.
Los plazos que manejan las compañías son, por lo general, de más de 10 años, para que el cliente junte una suma importante de recursos y ésta se entregue cuando el vástago inicie sus estudios profesionales y hasta concluirlos.
Si bien Pedro está muy animado para contratar el seguro de su hija, le preocupa que si él llega a quedar inválido y ya no puede trabajar, la compañía le exija el pago de la mensualidad.
Al respecto, la Condusef explicó que todas las instituciones tienen cobertura en caso de invalidez: “Si el contratante tiene un grave accidente y no fallece, pero sufre alguna pérdida orgánica, en algunos casos la compañía podrá indemnizar, de acuerdo con un tabulador o tabla de porcentajes”.
Las pólizas tienen coberturas extra como muerte e invalidez, pero adicionalmente pueden contratar seguros de vida para protegerse todavía más.
Otra preocupación de Pedro Sánchez es que su hija opte por no estudiar una carrera universitaria.
En estos casos, el seguro tiene la obligación de pagar la suma que se acumuló en el tiempo y plazos pactados.
“Una vez que se cumple la edad pactada en el contrato, la aseguradora tiene la obligación de entregar en una exhibición o en varias el dinero”, expuso Carreón.
El consultor en el ramo de seguros consideró importante poner atención en las exclusiones del seguro educativo y pedir al agente que se las explique de manera clara y sencilla y así evitar sorpresas.
Por otra parte, la Condusef reiteró que es fundamental que los clientes lean a detalle las cláusulas del contrato, con la finalidad de que las compañías no los sorprendan, ya que son comunes las exclusiones, lo que causará graves dolores de cabeza al contratante.