Comúnmente se dice que la gente tiene sueños rosas, cuando visualiza
algo imposible de alcanzar, y el hecho de tener una casa de fin de
semana parece un sueño que se torna todavía más lejano y hasta de diferentes colores.
Muchos trabajadores hoy en día buscan aprovechar su crédito
Infonavit para obtener una propiedad que a fin de cuentas se convierte
en parte de su patrimonio o en su único patrimonio. Amigos y familiares
que ya han hecho efectivo este derecho del trabajador son una
motivación para iniciar el trámite.
Se ha hablado, en muchas ocasiones de las facilidades que ofrece el Infonavit para que uses
tu crédito, pero poco se sabe de los procesos a seguir y los gastos que
implica el tener una casa de fin de semana. A pesar de lo anterior bien
vale la pena, si buscas disfrutarla al máximo con tu familia y amigos.
El sueño naranja se volvió realidad cuando Ana Ruiz logró tener
lista su casa de fin de semana, que adquirió con su crédito Infonavit.
Esta experiencia desea compartirla con los lectores de EL
UNIVERSAL.com.mx porque está segura que podrá ser de utilidad para
quienes tengan el mismo sueño, sea del color que sea.
“La casa naranja, como yo misma le puse, me ha dejado grandes
lecciones, experiencias e incluso nuevos amigos”, dice Ana Ruiz quien
adquirió su casa de fin de semana a 17 kilómetros de Cuernavaca en
Emiliano Zapata, municipio de Tenayuca, Morelos.
Tenía claro que su objetivo era utilizar su crédito Infonavit luego
de 18 años de cotizar, así es que optó por elegir a Casas Geo en
Morelos, el proceso de adquisición de la vivienda fue muy rápido. Desde la
fecha a en que la seleccionó y la de entrega no pasaron más de dos
meses.
“Contaba en la subcuenta con una suma que me permitía hacer uso del
Infonavit puro, sin necesidad de que interviniera ningún banco, lo cuál
me animó más a realizar la operación que fue muy rápida, incluso durante el
proceso sólo tuve que acudir en tres ocasiones al desarrollo”, precisa.
No obstante, entre las contrariedades que enfrentó en este proceso
destaca que el vendedor que le asignaron no la atendió como
esperaba, “en primer lugar es
terible que te enseñen varias casas muestra el día que acudes por
primera ocasión al desarrollo. Cuando regresas ya no te acuerdas cuál
era cuál, tal vez es una técnica de ventas, pero al cliente lo dejan un
poco abrumado y además te muestran casas de las que te enamoras, pero
ya no hay disponibles y eso puede resultar frustrante”.
"Una vez que tomé la decisión le pedí al vendedor que me
mostrará físicamente lo que iba a comprar, porque hasta ese momento
sólo tenía los prototipos revueltos en la cabeza y un mapa en el que
él señaló cuáles estaban disponibles e incluso ya construidas”.
Había que volver al desarrollo, porque para ese entonces ya
estábamos de regreso en Cuernavaca, donde tiene sus oficinas la
constructora.
Una semana después Ana regresó a Cuernavaca, y aunque el vendedor
argumentó que la casa se podría ver hasta la entrega, Ana insistió en
visitarla antes. “A mí me importaba ver físicamente la ubicación y el
cascarón que albergaría mi sueño naranja, que en ese momento lo
visualice así por el simple hecho de que la fachada es de ese color,
así me tocó en la elección del mapa, como quien compra a ciegas, como yo la quería. En las privada hay dos casas amarillas seguidas de
dos naranjas y así en serie”.
Tras estos pequeños percances, que no dejan de ser molestos, el
proceso de escrituración y entrega del inmueble fue tan rápido
que Ana ni cuenta se dio de que ya era propietaria de una casa naranja.
Ana quería empezar a comprar cosas para la decoración e incluso los
muebles antes de la entrega. Entre la emoción de estrenar la casa y el
inconveniente de que sólo podrás hacerle cosas los fines de semana, Ana
buscó ahorrar tiempos y a larga distancia intentó ir acelerando los
procesos.
“El día que me entregaron la casa ya tenía citado al herrero para poner
algunas protecciones, incluso llevé las primeras cosas que había
comprado para la casa. En efecto, ese día todo salió como yo lo
esperaba, sin pensar que más tarde sería un inconveniente porque los
trabajadores de esos rumbos no desean laborar en domingo y te proponen
les dejes tus llaves para hacer el trabajo entre semana”.
Cabe señalar que la casa de fin de semana de Ana se la entregaron clos
acabados, pintura, barandal, cocineta, calentador y muebles de baño.
Sin embargo, recomiendan pintarla y aplicar sellador porque aunque
se ven recién pintadas los muros de tirol sueltan un polvo que molesta.
Ana comenta que se enfrentó con diversos contratiempos, que sin
embargo, logró vencer y el resultado es que a un mes de que le
entregaron la casa ya está “casi” lista.
El presupuesto inicial para amueblar la casa era de 30 mil pesos,
sin embargo, al ver la realidad lo dobló a 60 mil y a final de cuentas
ha invertido 100 mil pesos y aún le falta la sala y un policarbonato
para cubrir la zotehuela.
La casa de Ana es de 49 metros cuadrados, tiene dos recámaras y un
baño completo en la planta alta y abajo sala comedor, cocineta y
zotehuela, cuenta con un lugar de estacionamiento.
En
la privada en la que se ubica la casa naranja hay 34 inmuebles y no
tienen alberca, ya que contar con ésta le implicaba un gasto de 70 mil
pesos más que ella consideró que no valía la pena, dado que son
piscinas pequeñas que dan servicio a muchas personas y resulta incomodo
usarlas, además que requieren de un mantenimiento constante que
implican un mayor costo y para su fortuna la zona ofrece diversos
balnearios para disfrutar del cálido clima de Morelos.
El menaje
Había que pensar en muchas cosas. "Es poner una casa de cero, comprar desde jergas hasta algún electrodoméstico que no puede faltar
en la casa para disfrutar del fin de semana con un cóctel frape, por
ejemplo. Así que de entrada hacía falta un refrigerador y una
licuadora".
Ana consiguió las cosas a buen precio luego de buscar en varias
tiendas de la ciudad de México. En su estudio personal de mercado
descubrió varias cosas que a manera de tips comparte con
nosotros:
Acabados
* Coloca protecciones de puertas y ventanas después de hacer los
arreglos pertinentes. Cotiza más de tres presupuestos antes de
contratar a alguien y asegurate de la calidad de la herrería. Pagón Ana 8 mil 500 peso por este concepto.
* Lleva cosas hasta que tengas las protecciones colocadas y cuando
tengas la certeza de que no habrá más polvo por el uso del
taladro.
*Toma en cuenta que la mayoría de las personas no trabaja en domingo
y te propondran dejes tus llaves pqra hecer el trabajo durante la
semana..
*Aparecen en la zona muchos contratistas que ofrecen albañilería,
pintura y acabados, cerciórate que estén registrados con la
constructora para que te garanticen la calidad del trabajo, toma en cuenta que con ellos el costo puede dupkicarse.
*Busca ofertas de utensilios de limpieza, vajillas, ropa de cama,
toallas y lo indispensable para tener la comodidad de llegar a tu casa
y que no te falte nada.
*Lámparas,
focos y en general accesorios de electricidad puedes encontrarlos en el
centro de la capital al mejor precio.
*Para amueblar tu casa cerciórate antes de comprar de las
medidas de cada lugar, no te adelantes porque corres el riesgo de
comprar algo que no te funcionará.
*Para adquirir muebles existen diversas opciones, incluso ventas por
catálogo que te ofrecen crédito o descuentos si pagas en efectivo como K-be, aquí
el inconveniente son los tiempos de entregar que pueden tardar hasta un
mes o más.
*Revisa bien las opciones para adquirir tus muebles, pues algunas
tiendas del DF -a pesar de que tienen sucursales en otras entidades, en
esta caso Morelos- cobran altos fletes.
*No compres ni le pongas a la casa más de lo necesario
. Recuerda que es una casa con cosas básicas, para
el fin de semana y esta última frase tendrás que repetirtela en varias
ocasiones durante el proceso, principalmente en el momento que entras a
una tienda.
*Las
cortinas o persianas tienen que ser resistentes al sol, no es lo mismo
tu casa del DF que la de Morelos.
*Un
gasto importante que no debemos olvidar es el de gas, un tanque de 30
kilos cuesta 500 pesos y claroel gas 180.00 pesos.
El consejo más importante, de acuerdo con la experiencia de Ana, "es armarte de paciencia, seguramente
alguien te va a quedar mal y darás por lo menos una vuelta sin ningún avance en la
casa, pero valdrá la pena para que vayas familiarizándote con la zona y
aprovechar y disfrutar de los paisajes y alrededores", subraya Ana.
No hagas de tu casa de fin de semana un motivo más de estrés en tu
vida, por el simple echo de que no cumplirá con la función básica para
lo que la compraste, “descansar”.