De todo hay en la viña del señor, reza el dicho, y en el tema de las inversiones aplica de la misma manera: hay inversionistas prudentes o tal vez más tímidos, aunque también los hay individualistas y hasta aventureros.
Hay que recordar que la inversión es equivalente a ese dinero que se busca incrementar, es decir, que valga más que el capital original. Pero tampoco hay que olvidar que cada persona, según su perfil, debe elegir el instrumento financiero que mejor se adecue a sus necesidades.
Para Arturo Morales, catedrático de finanzas de la UNAM, los tipos de inversionista se definen tomando en cuenta su “tolerancia al riesgo”. También menciona la psicología del inversionista, es decir, el comportamiento de los individuos ante ese riesgo.
Por su parte Juan Carlos Pelayo, director adjunto de la distribuidora de fondos Fóndika, opina que “todos somos distintos” y que “depende del caso particular de cada persona, cuánto gana, si es un cliente conservador o moderado, si puede tolerar o no los altibajos”.
Y ofrece una analogía: “no todos vamos a vestir los mismos pantalones, porque a unos les van a quedar, pero a otros les aprietan y a otros más se les caen”. Además “siempre es importante saber para qué se va ahorrar ese dinero y tener en claro cuáles son las metas”.
El agresivo
En palabras de Arturo Morales, el inversionista agresivo “está más cómodo manejando el dinero y le interesa el rendimiento global”, además de que “no vacila al vender para tomar utilidades”.
Ejemplos de estos inversionistas son las personas con un alto ingreso, aquellas que les faltan por lo menos diez años para retirarse del medio laboral, así como las que no requieren el producto de sus inversiones para vivir.
Por su parte, Juan Carlos Pelayo propone un ejemplo para fondos de inversión donde se invierten 30 mil pesos. “Aquí el cliente podría meter 50% en fondos de renta variable, 40% en fondos de deuda de largo plazo y el resto en fondos de deuda de corto plazo".
Explica que "se trata de un cliente que le gusta el riesgo, que tolera pérdidas pues no todos sus ahorros los invierte; estamos hablando de minusvalías más importantes pero ganancias más elevadas, es decir, tal vez esos 30 mil pesos bajen a 25 o suban a 37, esto porque se trata de un portafolio que a largo plazo genera rendimientos de entre 16 y 18%".
El aventurero
Así como sugiere la canción de Pedro Fernández, se trata de un inversionista especulador que “trata de ganarle al mercado y a los conocedores” además de que “hace dinero mientras analiza bien el asunto, pero aplica recursos que puede darse el lujo de perder”.
Para Arturo Morales, este inversionista “es el más peligroso de todos” ya que “maneja un alto riesgo, en ocasiones, apostando a todo o nada”.
Sin embargo, el experto advierte que una situación de todo o nada implica dos resultados: una ganancia o una gran pérdida.
“Adoptar esta posición sería absurdo, pues es actuar como si no existiera la posibilidad de que apareciera el resultado no deseado. Se cree más bien que la motivación principal de este tipo de inversionista es la de ascender en la escala social. Esto provoca en el mercado un riesgo sistemático, que obliga a los participantes en el mercado a observar continuamente a este tipo de inversionistas”.
El guardián
Mejor conocido como perfil conservador, busca seguridad e ingreso así como preservar su capital. Se fija en el rendimiento y no en los efectos fiscales e inflacionarios sobre sus inversiones.
En palabras de Morales “existe paz mental, pero poca protección contra la inflación y las bajas tasas de interés”.
Ejemplos de estos inversionistas son los jubilados, los próximos a retirarse del medio laboral, las personas con ingresos fijos y las que tienen ingresos bajos o modestos.
Juan Carlos Pelayo propone otro ejemplo: “tal vez una persona de edad avanzada que decide incrementar todos sus ahorros, pero que no pasan de esos 30 mil pesos”.
Al pensar en fondos de inversión -e imaginando a una señora de 75 años- el directivo recomienda fondos líquidos, es decir, instrumentos de deuda tal como los Cetes, “ya que así el cliente puede sacar su dinero todos los días".
Menciona que si esta hipotética señora invierte 30 mil pesos "entonces evade el riesgo mercado, ya que los fondos líquidos no se afectan por razones externas, tal como los altibajos de la bolsa; además si mañana se cae por la escalera y necesita sacar por emergencia unos dos mil pesos, lo puede hacer sin que resulte afectada".
Aclara que "en este caso se gana poco, pero se va a la segura, además de que a diario se gana algún porcentaje; esta señora como inversionista conservadora estaría ganando rendimientos netos de 7.5 a 8%.
El moderado
Con los mismos 30 mil pesos para invertir en fondos de inversión, Pelayo supone otro caso para entender este tipo de perfil.
“Pensemos en un joven que decide invertir todos sus ahorros para generar más dinero; en su caso, yo le recomendaría meter 20% en un fondo de renta variable y el resto en un fondo de deuda: 40% en liquidez de deuda y el otro 40% en deuda de medio plazo".
Sobre la renta variable, el inversionista obtiene una ganancia de capital que consiste en la diferencia entre el precio de venta y el precio de compra. En cuanto a los instrumentos de deuda, estos representan un instrumento a bajo riesgo, con atractivos rendimientos y con liquidez.
"Para este cliente moderado se contempla un horizonte de mediano a largo plazo, además de un portafolio que le arroja entre 10 y 12% de rendimiento; cabe aclarar que sí se generarían minusvalías, pero leves", aclara Pelayo.
Insiste en que los anteriores son sólo ejemplos, ya que “es importante tomar en cuenta que cada uno puede variar mucho, según la persona”.
Otros inversionistas
En la “jungla” de personalidades financieras, podemos encontrar todo tipo de inversionistas, cada uno con tomas de decisiones muy diferentes. Arturo Morales, profesor de la Facultad de Contaduría y Administración, propone los siguiente:
La celebridad: prefiere mantenerse en el “lugar de acción”.
El individualista: evita el riesgo extremo; tienen la iniciativa de hacer sus propias investigaciones y actúan racionalmente.
El equilibrado: tiene características de todos los anteriores. se adapta a las situaciones y actúa de manera equilibrada.