El pasado 4 de marzo en México se celebró el Día de la Familia Mexicana: muchos padres e hijos festejaron con paseos y visitas a lugares de recreación. ¿Por qué no celebrar todo el año de una manera diferente y que además ayude a la economía familiar?
Y es que seguramente alguna vez te has preguntado ¿En qué gasto mi dinero? ¿Cuáles son realmente mis gastos mensuales? ¿Cómo puedo administrar adecuadamente mis ingresos? ¿Estoy gastando lo correcto en bienes y servicios? ¿Cuánto estoy ahorrando?
Si no sabes las respuestas, es preciso que comiences a elaborar un presupuesto a fin de que consideres todos tus gastos fijos y tus gastos variables, así como imprevistos que pudieras tener.
Los gastos fijos son los que permanecen constantes durante un periodo determinado; corresponden a desembolsos difíciles de evitar como alimentos, transporte, gasolina, servicios, colegiaturas, adeudos crediticios, renta, etc., en tanto que los gastos variables cambian de acuerdo con los gustos y actividades de cada persona, incluyen ropa, restaurantes, entretenimiento, etc.
Los gastos imprevistos son aquellos que se realizan por emergencias, o la compra de productos que no son prioritarios, incluyendo aquellos que realizas por alguna necesidad inmediata, etc., como el mantenimiento del hogar y del automóvil.
Es importante que pienses con tranquilidad cuáles son tus gastos prioritarios y elabores un presupuesto de corto, mediano y largo plazo que te permita ver con claridad en qué renglones se pueden ampliar o reducir los gastos sin perjudicar a la familia.
Las bondades
La elaboración de un presupuesto familiar te servirá de guía para que tomes las mejores decisiones de compra; te permitirá conocer la forma en que están distribuidos tus gastos y en qué rubros gastas más. Este ejercicio, te permite saber cuánto necesitas de tu ingreso para satisfacer tus necesidades y deseos.
Contar con un presupuesto familiar, como el de cualquier entidad, resulta vital para el logro de los objetivos. En un mundo (entidad, familia, etc.) donde los recursos son limitados, la única forma de lograr todas las metas financieras es teniendo un presupuesto, que sirve como guía y referencia, por un lado, y por el otro, como un elemento para visualizar el destino del gasto y el origen de los recursos y de esta forma, poder jerarquizar el gasto desde una perspectiva racional. El presupuesto nos permite llevar nuestras decisiones de compra de un plano emocional a uno racional. El presupuesto nos da la posibilidad de apoyar nuestra toma de decisiones en datos 'duros' y no en sentimientos o aspiraciones, explica la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Guía para elaborarlo
Un presupuesto familiar mensual debe estar lo más apegado a tu realidad considerando tu ingreso individual, así como los ingresos de los integrantes de la familia, según sea el caso. Ese presupuesto debe convertirse en un propósito permanente para lograr metas de corto, mediano y largo plazo.
No existe un modelo único de presupuesto, cada quien puede utilizar lo que más le convenga; aunque se inclina por un modelo en el que los gastos se dividan de acuerdo con su "obligatoriedad", es decir, qué tanto gasto tengo que realizar. De esta forma, encontramos que hay gastos fijos controlables y gastos fijos incontrolables.
Como ejemplo, encontramos el pago de impuestos, los cuales son como un gasto fijo incontrolable, ya que la cantidad a pagar depende del gobierno, mientras que el pago del teléfono a pesar de ser fijo, ya que se paga cada mes, es controlable en una buena parte: a más llamadas más pago. La colegiatura, una vez que elijas la institución, se vuelve un gasto fijo incontrolable, ya que no lo puedes cambiar cada mes.
Los alimentos son un gasto fijo, pero es un gasto controlable, yo decido qué y cuánto compro. En cambio, el seguro del auto una vez que se compra es un gasto fijo incontrolable, ya que la tarifa no la puedo discutir, lo más que puedo hacer es buscar otro proveedor. La gasolina es un gasto fijo, pero controlable.
Es importante que tomes en consideración el ingreso familiar mensual real, después de los descuentos. Suma lo que percibe cada uno de los miembros del hogar para que hagas una adecuada planeación. Profeco explica que el presupuesto familiar ha de incluir a todos los miembros de la familia, y para ello se han de considerar las necesidades particulares de cada uno, así como los ingresos que se recibirán a lo largo del año.
Ante todo, el presupuesto debe considerar todos los rubros; ha de ser flexible, ya que las cosas y circunstancias cambian, y ha de ser práctico. De lo que se trata, es de cumplir con tus metas financieras de la mejor manera; por ello, entre más claro y real, mejor.
Si ponemos por escrito nuestro gasto e ingreso estimado anual en un sólo plano, podremos "ver" en dónde podemos recortar gastos, si es el caso, o dónde cambiar patrones de consumo.
A continuación, te presentamos algunas consideraciones que debes tener en cuenta para elaborar tu presupuesto familiar.
a) Haz un listado de ingresos y gastos a realizar b) Anota todos y cada uno de los gastos en los que incurres cada quincena. c) Haz una relación de todas las cosas que tienes que pagar o comprar durante un mes, como la renta o pago de casa, agua, teléfono, luz, alimentación, renta del Internet, renta de televisión de paga, etc. d) Considera aquellos gastos ocasionales que puedan presentarse, como la celebración de alguna fiesta, la compra de algún regalo, entre otros. e) Contempla cuál será tu ahorro mensual para posibles emergencias. f) Identifica si tu compra es una necesidad, un gusto o un deseo.
Con información de Brújula de Compra de Profeco