Si al escuchar la palabra “enganche” piensas en el matrimonio, tu idea es muy cercana a la realidad: ambos empiezan con la atracción mutua, después surgen las condiciones, tiempo y todo cobijado con el compromiso inicial que deberá finalizar algún día.
Al menos así lo explica el ABC de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) que define el término como “la acción de engancharse” es decir, atrapar la atención de alguien.
En términos financieros, lo que atrapa tu atención son los productos que se ofrecen en el mercado –desde una licuadora hasta una casa– y para “engancharse” a ellos, además del “amor a primera vista”, se deberá cubrir el costo del producto, con lo que podrás considerarlo tuyo.
Si para pagar no cuentas con los recursos suficientes para hacerlo de contado, la opción es recurrir al financiamiento, ya sea bancario, hipotecario, comercial o automotriz.
La mayoría de los acreedores te pedirán un enganche, que es esa parte proporcional del costo total del producto. “En el mercado hay una gran abanico de enganches: desde el cero enganche o bien el 5, 10, 15 y 20%”, detalla en entrevista Enrique Arias, director de Registro y Análisis de la Condusef.
“A principios del año 2000 lo más común era pagar enganches que generalmente fluctuaban entre 30 y 35%; hoy en día, los créditos se abren por la misma competencia y las instituciones financieras te ofrecen esquemas loables”, añade Arias.
Independientemente del tipo de crédito que solicites, la recomendación siempre es la misma: comparar acreedores y revisar tus finanzas personales antes de comprometerte con alguna institución financiera.
No “enganches” problemas
Aunque en la mayoría de los financiamientos el acreedor cuenta con diferentes planes de crédito que buscan adecuarse a las posibilidades del deudor, existen aquellos en que el monto del enganche es fijo.
“La gran mayoría de las instituciones manejan un esquema de tasas y pagos fijos. De esta manera, si el Banco de México determina que las tasas de referencia tienen que subir, al deudor no le afecta, ya que se contrató una tasa que no es volátil”.
Enrique Arias agrega que “hay instituciones que ofrecen enganches del cero por ciento y todo lo financian ellos, pero habría que ver qué tasa van a ofrecer”, pueden ser hasta de 15% mensual.
Por ello, el entrevistado considera que “es importante otorgar un enganche para que los pagos mensuales en la vida del crédito sean menores, ya que si no damos ese pago inicial la persona estará sujeta a que sus pagos sean mayores”.
Cuando se trata de los casos flexibles y el deudor tiene la capacidad de cubrir un alto porcentaje del costo total, las tasas de interés y el periodo de tiempo podrán ser menores, y la cantidad que se pague finalmente será más cercana a la establecida sin intereses.
Es decir, si ofreces un monto mayor de enganche, puedes optar por un plan de menor plazo que implica que el monto de tus pagos por intereses sea menos. Recuerda que por lo general a mayor plazo el costo del financiamiento crece.
No todos los créditos son iguales
En palabras de Enrique Arias “antes de contratar un financiamiento, el interesado debe verificar el régimen fiscal en el que se encuentra”, es decir, si es asalariado o no.
De igual manera, el pago del crédito para “una persona casada -con cierto nivel de gasto corriente- no debe rebasar el 20% de su nivel de ingresos, mientras que un soltero -que no tiene mayores compromisos de gasto- puede destinar hasta una tercera parte”.
También es importante considerar el tipo de crédito que deseas. Por ejemplo, en el caso de préstamos para electrodomésticos “las tasas de interés pueden rondar hasta en un 80% y son de hecho los créditos mas caros porque (regularmente) son pagos semanales”.
En el caso de la compra de automóviles “lo importante es que nuestro nivel de ingresos no se vea mermado, es decir, no hay que ajustarnos el cinturón pues estamos adquiriendo un bien que se deprecia a través del tiempo”.
Si lo que buscas adquirir es un inmueble “el sentido es otro, pues aquí ya lo podemos catalogar en cierto sentido de inversión”, distingue Arias.
De regreso al ejemplo del automóvil, si una persona gana 10 mil pesos “lo más viable es que la mensualidad no rebase entre los 3 mil y 3 mil 500 pesos, así como buscar plazos más largos que permitan mantener la mensualidad a ese nivel”.
Pone un ejemplo: “si pensamos en un automóvil que cuesta 100 mil pesos, a 24 meses se pagará 3 mil pesos aproximadamente, mientras que a 48 meses se podrían pagar unos mil 50 pesos, es decir, el asunto es jugar con los plazos y las tasas y elegir el que mejor convenga”.
Y advierte: “algunos opinan que para un automóvil puedes destinar hasta una tercera parte de tus ingresos, aunque yo no lo recomiendo, porque posteriormente nacen otras necesidades tal como el crédito hipotecario”.
Recomendaciones
Aunque el hábito del ahorro es una buena forma para completar cualquier enganche, también existen varias instituciones que otorgan créditos para hacerlo. Revisa las condiciones y la forma en que realizarás los pagos.
Prefiere los financiamientos flexibles, aquellos en los que puedas dar el enganche más adecuado a tus posibilidades.
Existen compañías que ofrecen financiamientos sin enganche inicial, desgraciadamente las tasas de interés suelen ser muy altas.
Comentarios y propuestas a: ana.rosas@eluniversal.com.mx
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