Bulgari y la clave de la modernidad

El CEO de Bulgari no se muerde la lengua. Basta de mirar al pasado, la innovación es lo que salvará a la relojería y los millennials no vienen de Marte. Es el responsable del fenómeno Octo Finissimo y hay que escucharlo
Jean-Christophe Babin, CEO de Bulgari
26/04/2018
13:28
Manuel Martínez
Ciudad de México
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Mencionen un reloj que podría verse tan contemporáneo en la muñeca de un hombre de hoy como en la de su tataranieto del siglo XXII. Les propongo uno: el Octo Finissimo de Bulgari.
                                                                                                                                                       
La firma italiana vive en el presente y el futuro gracias a este ultraplano que ha impuesto varios récords en materia de delgadez. Y no es casual. La visión de Jean-Christophe Babin, su CEO, es la de un adelantado que no mira hacia atrás ni para tomar impulso. ¿Tendencia vintage? Olvídenlo.

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“La industria está atascada en la ilusión vintage, que quizá a corto plazo sea oxígeno fresco para las marcas sin mucha creatividad”, dice en entrevista con Tiempo de Relojes. “Pero no creo que sólo replicar el pasado a través de ese tipo de piezas sea suficiente para sostener el desarrollo de la industria a largo plazo”.

Más bien Babin es un incondicional de la innovación como lo demostró en su paso por TAG Heuer, a la que convirtió en un laboratorio dedicado a la búsqueda de la precisión extrema con algunos de los relojes más hi-tech de los últimos años. Y ahora lo confirma con el Octo Finissimo, cuyas versiones automática con tourbillon, repetición de minutos y esqueletado con tourbillon son las más planas del mercado. Una proeza como las que le gustan.

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“Históricamente este sector ha sido exitoso cuando lo impulsa alguna innovación como los mecanismos automáticos, los desarrollos digitales de cuarzo de los años 80 o el concepto Swatch que ofrecía una pieza fashionable que podía cambiarse muy seguido por su precio tan accesible”, explica. “En el contexto actual a la industria le irá bien con una innovación sustancial, porque eso es lo que década tras década construye la esencia de la relojería”.

El CEO no se muerde los pensamientos y acepta hasta entusiasmado la posibilidad de que los relojes conectados sean parte de esa “innovación sustancial”.

“Apple dirá que los smartwatches son exitosos y otras firmas que no, pero eso no importa. Al menos son un intento de crear algo realmente nuevo y no sólo replicar el pasado, lo que eventualmente beneficiará a la industria porque abre las mentes, despierta la curiosidad y hace que más personas utilicen algo en la muñeca. Para las grandes marcas es importante contribuir colectivamente a hacer la categoría esencial para las generaciones futuras”.

Y si los relojes conectados no lo ponen nervioso, menos lo hacen los millennials que tantas pesadillas provocan entre otras firmas relojeras.

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“No creo que los millennials sean tan diferentes a los consumidores más grandes porque, por ejemplo, el uso de smartphones está en niveles parecidos entre unos y otros”, asegura. “Hay que considerarlos como a cualquier otra generación que experimenta un cambio. El mundo virtual es muy significativo para ellos, pero por eso mismo están más interesados en la colectividad y la autenticidad. Y la autenticidad está en el centro de lo que nosotros hacemos, así que para las marcas no debería ser un cambio radical”.

Bulgari y Babin no rechazan el mundo digital, sino al contrario. Hace dos años presentaron un pionero configurador online funcional y divertido que permite a los clientes diseñar su propio Serpenti Twist. De esta experiencia han aprendido que por más creativa que sea la gente, al comprar se deciden por las versiones clásicas y atemporales.

“Lo positivo es que abrimos espacio para la interactividad y para que los consumidores se apropien del producto al diseñar su reloj”, afirma el CEO. “También es bueno que lleguen a la conclusión de que quieren adquirir versiones más convencionales, porque confirma que les gustan nuestros productos. Ha sido un buen ejercicio, vamos a continuarlo y estamos pensando expandirlo a nuestros bolsos”.

“Obviamente lo digital te da nuevas herramientas y formas de interactuar con los clientes, así como nuevas oportunidades para dirigir mejor los mensajes y diversificarlos, pero esto no significa que los nuevos consumidores vengan de Marte”.

 

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