El Royal Oak Calendario Perpetuo se vuelve latinoamericano

La legendaria tradición de los calendarios perpetuos de Audemars Piguet se enriquece con una edición especial de 100 piezas para Latinoamérica con un código de diseño que rinde tributo a la región
Royal Oak Calendario Perpetuo
Para su edición latinoamericana, el Royal Oak Calendario Perpetuo se viste de oro rosa con esfera del mismo color y contadores azules en contraste.
16/03/2018
06:20
Manuel Martínez
México
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Hay que tomarse muy a pecho cualquier calendario perpetuo creado por Audemars Piguet. La Gran Dama de Le Brassus tiene un vínculo inigualable con esta complicación desde su origen. Los guardatiempos que Jules Audemars y Edward Piguet realizaron para graduarse como maestros relojeros, antes de fundar la marca en 1875, incluían calendario perpetuo. Y eso fue sólo el principio.
 
“No hay nada romántico cuando decimos que el calendario perpetuo está entrelazado en nuestro ADN, es un hecho”, dice el historiador de la casa Michael Friedman.
 
Esta conexión histórica es una de las razones que explican la emoción que se siente al conocer una de las 100 piezas del Royal Oak Calendario Perpetuo Edición Especial Latinoamérica. Otra es el reloj mismo: una escultura de 41 mm con caja y brazalete de oro rosa, esfera de la misma tonalidad con motivo “Grande Tapisserie” y contadores azules. Es el primer modelo de este tipo con esa combinación.

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Además, la masa oscilante del movimiento automático, también hecha de oro, está esculpida con la forma del edificio de la manufactura original.
 
Audemars Piguet es muy exclusiva en sus ediciones especiales. La última que dedicó a México fue en 2010. El Royal Oak Offshore “Pride of Mexico” conmemoraba el bicentenario de la Independencia con 200 piezas de titanio y acero, y 100 de oro rosa. En la esfera blanca había elementos rojos y verdes, los colores de la bandera.
 
Ocho largos años después ha optado por un diseño monocromático que se remonta muy atrás en la historia de Latinoamérica. “Incluso antes de la Segunda Guerra Mundial había relojes hechos para este mercado que eran de oro rosa con carátula de ese tono o color champaña”, señala Friedman. “También se producían para otros lugares, pero el principal mercado de exportación para la estética rosa sobre rosa era esta región, sin importar la marca que fuera”.
 
Así que el nuevo Royal Oak Calendario Perpetuo rinde un tributo sutil a ese legado. “Mucha gente no lo sabe y está bien. Pero los coleccionistas de relojes vintage de inmediato lo van a apreciar y creo que reaccionarán de manera muy favorable”, según el historiador.
 
Ya hubo una muestra del atractivo de un mellizo de este RO. Una pieza única de oro rosa con esfera azul y contadores color oro rosa fue subastada por 240 mil dólares —más de dos veces su precio— con fines benéficos en Las Vegas.
 
La historia le dará la razón a quienes compren uno de los 100 ejemplares de la referencia latinoamericana. La saga de los calendarios perpetuos de Audemars Piguet tiene varios capítulos gloriosos. En sus inicios, la marca fabricaba muy pocos relojes, pero la gran mayoría eran repeticiones de minutos, cronógrafos split-seconds o calendarios perpetuos, como éste de 1882.

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Reloj con calendario perpetuo de Audemars Piguet (1882).

En las primeras décadas del siglo pasado experimentaba con la estética de las cajas y esferas. “Ya hacíamos calendarios perpetuos con números inusuales, contadores impresos y diseños dramáticos, y combinábamos platino con oro amarillo”, dice Friedman. El mejor ejemplo es un reloj de bolsillo con forma cojín y diseño art déco de 1921, que en 1954 fue grabado para el presidente Dwight D. Eisenhower.

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Reloj con forma cojín y diseño art déco de 1921.
 
Aunque el primer calendario perpetuo de pulsera fue la referencia 1526 de Patek Philippe de 1941, en 1955 Audemars Piguet presentó el primero con indicación de año bisiesto. “Era uno de los relojes más sofisticados de esa época, porque el año bisiesto es el que da la conexión astronómica más profunda”, afirma Friedman. Curiosamente, la casa sólo produjo nueve piezas de ese guardatiempo.

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Uno de los primeros modelos de reloj de pulsera de Audemars Piguet con indicación de año bisiesto. 

En 1978, en plena crisis del cuarzo, la manufactura de Le Brassus presentó el primer calendario perpetuo automático ultraplano. “Entonces sólo dos compañías producían calendarios perpetuos en serie: nosotros y Patek Philippe”, dice Friedman. “El reloj de ellos era muy hermoso pero muy grueso, y Audemars Piguet respondió con un mecanismo ultradelgado con rotor central [3.95 mm de altura]”.

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Calendario perpetuo ultraplano de Audemars Piguet.
 
Cinco años más tarde se lanzó el primer Royal Oak Calendario Perpetuo de 39 milímetros. Estos relojes de los 80 y 90 se hacían en ediciones muy pequeñas y ahora están entre los más buscados en las subastas.
 
El siguiente hito se dio apenas a principios de 2018 con el Royal Oak RD#2, el nuevo calendario perpetuo automático más plano. Su calibre mide sólo 2.89 mm de espesor. Para Friedman es simple y sencillamente “el paso más grande que se ha dado en la larga historia de miniaturización y delgadez” de la relojería. Jules y Edward estarían orgullosos.

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Royal Oak RD#2, el calendario perpetuo más delgado del mundo presentado en enero de este año.

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