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Rompiendo el silencio

La Organización Mundial de la Salud calcula que de las personas infectadas con VIH/SIDA en el mundo, alrededor del 51% son mujeres y niñas y en Africa Subsahariana y el Caribe, la cifra se eleva a 60%. En México la cifra de mujeres ronda el 21%. Las niñas particularmente son aún más vulnerables representando el 65% de los nuevas infecciones en todo el mundo.
12/10/2017
09:18
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¿Quién lo hubiera imaginado? Cuando vuelve sobre sus pasos se da cuenta de que nadie hubiera dado un centavo por su futuro, más aún, por su vida.  “Mi esposo me contagió el VIH/SIDA cuando yo estaba embarazada, tenía 19 años...”

 La conocí allá por el 2005 cuando nos contó su historia, una que el destino convirtió en memorable por su afán de crear conciencia entre las mujeres sobre el VIH/SIDA. Tuvo diversas complicaciones durante su embarazo, los médicos sospecharon que tenía VIH y su esposo y la familia de él exigieron que ella se practicara exámenes para estar seguros. 

“El día que fuimos al hospital para recoger los resultados iba con él y con toda su familia, cuando los abrimos, delante de todos y leyó el diagnóstico me abofeteó, después de eso no volví a verlo jamás”. 

Su vida jamás volvió a ser igual. Además de asimilar que había sido contagiada cuando solamente había tenido relaciones sexuales con su esposo, tuvo que asimilar el rechazo de todos, incluida su propia familia. “Me abandonó. Tuve que volver con mi familia, mi padre no puede ni verme pues para él, manché el honor de toda la familia y mi madre apenas me dirige la palabra solo para lo indispensable”.

Su caso, lamentablemente no es único ni extraño. La Organización Mundial de la Salud calcula que de las personas infectadas con VIH/SIDA en el mundo, alrededor del 51% son mujeres y niñas y en Africa Subsahariana y el Caribe, la cifra se eleva a 60%. En México la cifra de mujeres ronda el 21%. Las niñas particularmente son aún más vulnerables representando el 65% de los nuevas infecciones en todo el mundo. 

En los países pobres, especialmente en Africa, el nivel de contagio es muy alto pues la migración de los hombres en busca de trabajo es continua y cuando regresan a casa, meses o años después de haber tenido diversas aventuras sexuales, contagian a su esposa que, también lamentablemente en los países africanos, suele ser muy joven. 

Su hijo nació por vía natural y se contagió del virus, padeciendo el mismo trato discriminatorio que su madre incluso de sus propios abuelos maternos que nunca lo han abrazado siquiera. 

“La sociedad debe repensar acerca de esta enfermedad y cambiar sus valores. Uno no es más o menos importante por la enfermedad que tiene, tener SIDA no me hace mejor ni peor persona que otros”.  Lo que ella más deseaba era dejar de esconderse. Deseaba que su hijo pudiera tener una vida normal pero sabía que eso no pasaría hasta que no se lograra un cambio cultural que permitiera a las mujeres ser menos vulnerables ante esta enfermedad y sufrir menos discriminación. 

ONUSIDA ha dejado claro que es necesario ajustar presupuestos y programas destinados a combatir el VIH con un enfoque de género. Las mujeres y las niñas, por cultura, costumbres, tradiciones y valores sociales, son las más expuestas a esta enfermedad, pero también las más rechazadas. El ex esposo de Daria, no solo la infectó a ella, luego de su separación contagió a 5 mujeres más y quien sabe a cuantas más antes, pero el no sufre la discriminación “el problema de que tu esposo o tu pareja te infecten de SIDA es tuyo y de nadie más, pero él es libre y nadie duda de que la culpa fue de las mujeres con las que tuvo relaciones sexuales”. 

Ella hubiera tenido acceso a educación sexual suficiente, hubiera exigido a su esposo que utilizara un preservativo antes de tener relaciones con ella, pero no lo hizo porque eso hubiera sido muy mal visto por su esposo y éste hubiera tenido el derecho de repudiarla.... esas costumbres no pueden preservarse.

“Sueño con que llegue la cura, mientras tanto sólo pido ser aceptada, no puedo contagiar a nadie si se acercan y me dan la mano o si me tocan el brazo. No puedo contagiar por un beso. El rechazo, las miradas de lástima o de desprecio son lo que más me duele. Sigo siendo un ser humano, como todos los demás”.

De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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