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Perderlo todo

Han pasado días, la gente se recluye en los centros de acogida que apenas se dan abasto para dar servicio a las miles de personas que fueron afectadas por Harvey, el huracán cuyo paso fue ignorado por el Presidente Trump, más ocupado en seguir denostando a México que en ayudar a sus connacionales.
31/08/2017
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Harvey pegó con una fuerza inusitada, la cantidad de agua que ha caído en Texas ha sido calificada como histórica, igualando lo que llueve en la ciudad de Nueva York en un año entero. En los últimos años hemos escuchado tantas veces las palabras “histórica”, “atípica”, “devastadora” que ya se han vuelto todo menos extrañas en nuestro vocabulario diario. Harvey dejó a su paso la peor inundación registrada en Houston, la cuarta ciudad más importante de Estados Unidos. 

2016 fue el año más caluroso del que se tenga registro histórico y antes de ese 2015 fue el año más caluroso y antes que ese… y así nos vamos remontando. Lo mismo pasa con los huracanes, las tormentas, los eventos naturales cada vez más fuertes que han azotado poblaciones enteras. 

No hay distinción entre ricos y pobres al momento de perder o no la vida. La hay en la atinada o desafortunada respuesta de las autoridades para salvar más o menos vidas. Tampoco la hay al momento de perder todo lo que, con el tiempo, una familia ha podido construir: una casa de lámina y plástico, o una casa de madera y vidrios. Porque cualquiera de las dos conllevo un esfuerzo y al desaparecer, con ella, desaparece el futuro, la esperanza, la fe y aparece el miedo. Miedo a la incertidumbre de lo que vendrá después, más aún si no ha parado de llover. 

Días antes de Harvey, Trump firmaba una orden ejecutiva para echar atrás las reglas creadas por Obama para reducir el riesgo de inundaciones en proyectos financiados con recursos federales en áreas inundables. Un tema que impactará directamente en el proceso de reconstrucción de las poblaciones tejanas afectadas por la tormenta. La principal motivación de Trump para echarla abajo es que está relacionada con el cambio climático, algo en lo que el no cree y que asegura es un invento. 

Perderlo todo, llorar por tu casa, tus muchos o pocos muebles, una cama, una muñeca. Perder la identidad frente al sentimiento de impotencia de no poder rescatar nada. Perder y perderte en el llanto. 

Aducir la inexistencia del cambio climático es hoy por hoy, irresponsable. Sin embargo, los intereses políticos y económicos detrás son muy poderosos. Tristemente las vidas humanas, el bienestar de las poblaciones se pone en un segundo plano cuando se trata de proteger esos intereses; mientras en Houston, la cifra de muertos asciende ya a 31, en India, Bangladesh, Pakistán y Nepal las lluvias han dejado ya más de mil personas muertas y millones de desplazados y damnificados. Historias de familias enteras engullidas por el agua han dado la vuelta al mundo, casas, aeropuertos, automóviles. Hay quienes dicen que lo material va y viene, que lo que importa es la vida, sin embargo, con la tibia -casi inexistente- respuesta de apoyo de su propio presidente, los habitantes de Texas parece que habrán de enfrentar esta tragedia en soledad. 

De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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